Tan fuerte fue la consigna de “pasar el verano” que, para muchos kirchneristas, empezó a idealizarse la llegada del otoño como el arribo a un paraíso perdido.
Una duda inquietante: ¿y si los dólares de la soja no alcanzan?
Las divisas agrícolas son la gran esperanza de Cristina para estabilizar la economía