Uruguay mira a Brasil para mejorar resultados educativos
En 2012 incluyó 420.000 nuevos estudiantes y obtuvo 35 puntos más en matemática que en 2003. "Se está trabajando con Brasil para ver cómo es ese proceso", dijo Ehrlich
Mayor inversión, mejora sensible del salario docente y un sistema de evaluación de centros educativos con incentivos de acuerdo a los resultados obtenidos son parte de la receta brasileña para mejorar la calidad de la educación. Y todo esto sin dejar de lado la inclusión en el sistema de los sectores más sumergidos de la sociedad.
En los últimos años la secundaria brasileña incorporó 420.000 nuevos estudiantes, lo que elevó la tasa de jóvenes que asisten al liceo del 65% al 78%, informó ayer el ministro de Educación de Brasil, Aloizio Mercadante.
Ayer los resultados de las pruebas PISA 2012 dieron cuenta de estos esfuerzos. Más allá de que Brasil se ubica en el puesto 58 del ranking de la OCDE, tres más abajo que Uruguay - que se ubica en el 55 - el incremento constante de los resultados obtenidos en la evaluación lo posicionan como un país en vías de incorporarse al primer mundo.
Desde 2003 hasta 2012, Brasil aumentó 35 puntos sus resultados en matemática (de 356 pasó a obtener 391). Por su parte, Uruguay en el mismo lapso de tiempo descendió 13 puntos en sus resultados (de 422 a 409). Esto le valió también caer del nivel 2 al nivel 1 de la OCDE, cuando el nivel 2 es considerado el umbral de competencias. Se considera que los estudiantes de este nivel poseen solamente las competencias mínimas para insertarse en la sociedad.
Ayer las autoridades uruguayas de la educación trataron de matizar los malos resultados obtenidos en PISA 2012, resaltando los mejores niveles de inclusión. El presidente del Codicen, Wilson Netto destacó que desde 2003 a la fecha, el sistema educativa tiene 6.000 estudiantes más de 15 años, jóvenes pertenecientes a sectores sociales sumergidos. En 2003 la cobertura de estos adolescentes era del 75%, hoy se ubica en el 85%, resaltó. El ministro de Educación, Ricardo Ehrlich también subrayó los índices de inclusión, pero reconoció y puso sobre la mesa el caso de Brasil. “Brasil (...)está haciendo un enorme esfuerzo de inclusión y aumentó en esta última prueba los promedios. Se está trabajando con Brasil en ver cómo es ese proceso”, adelantó.
El modelo brasileño
Recientemente el gobierno brasileño aprobó una ley que destina el 75% de los ingresos petroleros a la educación y el 25% a la salud. Se estima que esto redundará en una inversión en el sistema educativo del orden 30.000 millones de reales en los próximos diez años.
Sin embargo, los cambios en la educación se vienen dando desde hace casi dos décadas. En 1996, el gobierno de Fernando Hénrique Cardoso, aprobó la ley Directrices y Bases de la Educación Nacional, con la que se resolvió aumentar la inversión en educación. Cuando Luis Inacio Lula Da Silva llegó al poder en 2003, reforzó esta política, llegando a destinar el 5,2% del PBI a la educación. Además implementó otros cambios que hoy son la base del sistema educativo norteño.
En 2007 creó el Índice de Desarrollo de la Educación Básica (IDEB), que evalúa los centros educativos en función del flujo escolar ( repetición, promoción y tasas de graduación) y del nivel de aprendizajes. En función de estos datos se otorgan incentivos.
En 2008 sancionó una ley que fijó un piso mínimo al salario docente, reforzó los requisitos para ingresar formación docente y modificó sus planes de estudio. Creó el Sistema Nacional Público de Formación de Profesores, que articula las universidades federales, estaduales y centros federales de educación tecnológica para garantizar la oportunidad de acceso de los profesores a cursos calificados de licenciatura y especialización. En 2007, aproximadamente el 50% de los profesores no contaba con licenciatura en la asignatura que dictaban.
El sistema prevé que los primeros años de la formación docente sea presencial, pero luego se pueda realizar a distancia, ya que en un país de tales dimensiones, el método facilita la asistencia. Además establece la concesión de becas de estudio tanto para profesores como para estudiantes de formación docente. Todo esto forma parte de una política nacional destinada a valorizar la carrera docente.
Inclusión y calidad
Ayer, una vez conocidos los datos de PISA 2012, Mercadante se congratuló de los resultados y dijo que “la foto no es buena, pero el filme sí lo es”. “Somos el país que más avanzó en matemáticas y el que más mejoró en la nota media general, lo cual supone una gran victoria”, dijo según informó Efe.
El jerarca destacó también el enorme esfuerzo que realiza el estado brasilero para mejorar el sistema educativo. “El promedio de aumento de la inversión en educación entre los países de la OCDE es del 12 % y Brasil la elevó en un 18,13%, lo cual es otra prueba del enorme esfuerzo” que hacemos, indicó.
Recientemente, Luiz Claudio Costa, presidente del INEP (Instituto Nacional de Estudios e Investigaciones educativas), organismo que entre otras cosas controla el IDEB señaló que el camino seguido por Brasil para mejorar los resultados educativos fue el de la inclusión de más estudiantes en la enseñanza básica, unido a la mejora de la calidad docente.
“Cuando se percibe que una escuela tiene el IDEB bajo, esta tiene prioridad para algunos programas federales. Por ejemplo, se ofrece educación a tiempo completo en las escuelas con menores ingresos. La evaluación también permite, en algunos casos, intervenciones educativas para mejorar de la enseñanza”, explicó.
No obstante, el jerarca manifestó que el desafío más importante es Secundaria. Con este fin el gobierno lanzó el Plan de Alfabetización en la Edad Correcta con el fin de que todos los niños estén alfabetizados a los ocho años. El programa también cuenta con una evaluación por escuela y con incentivos. “La educación es un maratón, no una carrera de 100 metros. Por eso, las mejoras observadas en los primeros años solo se percibirán en la Secundaria con el tiempo”, aseveró, invitando a tomar los datos positivos con precaución.
Consultado por los resultados que esperaba de las pruebas PISA 2012, Costa se mostró confiado en que superarían los de 2009. Aclaró que el mejor resultado educativo es la inclusión, pero enfatizó: “Lo que estamos haciendo es incluir con calidad”.