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Encontrar las causas por las que se pierde la democracia en una nación es tarea de analistas e historiadores. Y al respecto es recomendable el libro Cómo mueren las democracias de Steven Levitsky y Daniel Ziblatt.
Con el paso de los años resulta fácil hallar las razones por las que sociedades que funcionaban dentro del paraguas de la libertad de pronto caen en las peores tiranías. 
La respuesta nunca es una sola. Siempre es multifactorial. Pero cuando se padece la crisis de ausencia de democracia y no se ve la salida vale la pena preguntarse: ¿en qué momento se fue todo al diablo?

Ines Guimaraens

Para que no le pase a Uruguay, cuya democracia damos por garantizada, es justo hacerse la pregunta: ¿en qué momento se pudrió la situación en Venezuela? Seguro existirán interpretaciones variopintas, con enfoques de izquierda y de derecha, liberales y conservadores, pero no importa. Venezuela está muy mal. Su gente sufre mucho y América Latina padece las consecuencias del atropello a la democracia en un país que debería ser rico y que supo ser tierra de amparo para miles de perseguidos.
Algo parecido podría decirse de personajes como Trump o Bolsonaro. ¿En qué momento, sin que nadie se diera cuenta, un exitoso y excéntrico empresario y un ignoto diputado que sostienen posiciones populistas terminan sintonizando con amplias mayorías de todos los sectores sociales? 

AFP

No es que la democracia en Brasil o Estados Unidos corra peligro. Al menos no más que en otros países desarrollados. Pero los populismos de derecha o de izquierda nacen de los ataques a las instituciones. 
El respeto a las instituciones que garantizan las libertades civiles debería ser algo obvio, pero resulta que no es así. Dejar pasar las mínimas expresiones de cuestionamiento o menoscabo de las instituciones que avalan precisamente la libertad de poderes y las garantías individuales de los ciudadanos es parte del comienzo del problema. Es allí donde hay que actuar de inmediato y con decisión. El estado de derecho en una democracia no puede ser elástico: o se aplica o no se aplica. Gobernantes y gobernados no pueden tener dudas ni dobles discursos en este tema. Cuando empieza la vista gorda es que se instalan los problemas de credibilidad y cuando se pierde la credibilidad en el sistema democrático se pierde todo.
Eso es lo que viene pasando en muchos países latinoamericanos. Uruguay debe ser la excepción. Es uno de los grandes desafíos de las sociedades abiertas contemporáneas: ¿cómo convivir con aquellos que haciendo uso precisamente de las garantías de la libertad quieren atentar contra la libertad?

Eso es lo que viene pasando en muchos países latinoamericanos. Uruguay debe ser la excepción.

La región entera necesita que nuestra República actúe con sabiduría en el próximo lustro. Uruguay debe tomar nota de los ejemplos a no imitar en el continente y actuar en consecuencia. Es el gran desafío que tienen los partidos políticos y en particular los candidatos a la Presidencia en las elecciones del año próximo: ¿cómo combatir a los enemigos de la democracia con las armas de la democracia? 
Por lo pronto, estar atentos para que no ocurra lo que sucedió en Venezuela donde los intolerantes fueron socavando las instituciones hasta que se quedaron con ellas. Porque una vez que se cruzó el punto de quiebre no hay más retorno. 

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