Uruguayos conservadores con portafolio arriesgado
El portafolio de AFAP florece cuando suben los bonos y se marchita cuando la renta fija cae
De la misma forma que Woody Allen dice en Hanna y sus hermanas que él era feliz pero no se daba cuenta, la inmensa mayoría de los uruguayos invierte en un portafolio arriesgado sin saberlo. Y eso que 85% está invertido en bonos y letras uruguayos, mientras en el otro 15% también predominan los instrumentos de renta fija, tan individualmente conservadores como esa misma mayoría de los uruguayos. Estamos hablando de las inversiones que realizan las Administradoras de Fondos de Ahorro Previsional (AFAP) con el dinero depositado en las cuentas personales de los afiliados. La ley regula con detalle cuáles son los activos capaces de integrar las carteras de los fondos, entre los cuales se cuentan fideicomisos y bonos corporativos de empresas uruguayas. También hay bonos cuyo retorno depende del valor de otra y acciones uruguayas, aunque en proporción ínfima.
Así, el portafolio tipo está integrado abrumadoramente por inversiones que, por sí solas, son de bajo riesgo. Pero el afán de proteger las jubilaciones de aventuras financieras llevó a los legisladores a impedir la realización de otras inversiones en el exterior. Y esas restricciones han logrado un resultado inverso al buscado ya que el portafolio resultante -bien diversificado dentro de su clase- está expuesto a los mismos tipos de riesgos a los que están expuestos los activos de renta fija. El portafolio florece cuando suben los bonos y se marchita cuando caen, sin amortiguador alguno. Ese fue el caso en años de crisis, cuando en alguna AFAP recomendaron postergar las jubilaciones en función de la caída en picada de los valores. La incorporación a la cartera de un porcentaje de otros activos -por ejemplo, acciones- mejoraría el perfil de riesgo y también ayudaría a la rentabilidad. En épocas normales el retorno de los bonos y las acciones se mueve en forma inversa (correlación negativa), algo que no se verifica hoy, cuando los mercados sufren esquizofrenia.
La teoría del portafolio del Premio Nobel Harry Marcowitz establece que una cartera bien diversificada puede obtener un riesgo menor al de los activos en forma individual. Esta formulación nadie la discute, pero el problema es que la central sindical PIT-CNT y una minoría de izquierda radical miran a las AFAP con los ojos de Nerón. Esos cuestionamientos son los que han impedido una discusión seria sobre la posibilidad de ampliar el horizonte de inversión de los fondos para bajar el riesgo y aumentar el retorno de las carteras. Bienvenido el discurso de solidaridad, pero al pensar en el retiro lo que cuenta es más tangible como la seguridad y la rentabilidad.