La confluencia de factores adversos desestimulan la inversión forestal, afirmó a El Observador Edgardo Cardozo, gerente de la Sociedad de Productores Forestales, quien señaló tres dificultades principales: el aumento de los costos de mano de obra, flete y combustible, los malos precios, la escasa demanda en el mercado internacional y los cambios en el marco jurídico.

Dijo que hay un conjunto de cambios jurídicos que desestimulan: el cambio en los suelos de prioridad forestal, la ley de sociedades anónimas, el cambio en el régimen impositivo “y ahora el Impuesto a la Concentración de Inmuebles Rurales (ICIR)”.

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El ICIR, a estudio legislativo, “perjudica fuertemente al sector, no sólo por el pago adicional para quien tenga más de 2.000 ha, sino porque el artículo 12 habla de un impuesto a la enajenación de los campos y eso hace que se cobre dos veces la valorización de la tierra, por el incremento por el ICIR y nuevamente el día que se vende para juntarse con el dinero para dedicarse a otra cosa. Ese es un claro desestímulo”.

El funcionario entiende que “hay una cantidad de medidas que han logrado poner signos de interrogación a la claridad en la promoción de inversiones”, medidas que “atentan contra el espíritu de atraer inversiones” y que no contribuyen “a colocar al país en primer lugar en tecnología y en diversificación productiva”.

A ello se añade que existe un marco internacional “bastante adverso”. Cardozo comentó que la evolución de los precios de los alimentos fue buena y la de los precios industriales también aunque en menor medida, “pero los precios de los productos de la forestación son los peores”.

Agregó la “crisis frenó la demanda. La industria de la construcción en EEUU no se recuperó. Además, caen los precios de la celulosa, que se sigue exportando sólo porque la cadena forestal uruguaya es muy eficiente, siendo clave tener la industria tecnológicamente más moderna del mundo (UPM Forestal Oriental)”.

En lo interno hubo “un brutal aumento del precio del gasoil” y otro “muy grande” de la mano de obra y de los fletes. Estos tres costos son, generalmente, el 80% de los gastos productivos.

Dos señales concretas del mal momento son que Urupanel se vendió y se declaró en concordato y que Weyerhaeuser –al caer la demanda– detuvo la producción.

¿Habrá un récord de exportaciones?

Afectados los precios obtenidos y los volúmenes exportados es una incógnita cuánto se logrará por las exportaciones de productos del sector forestal. Fuentes oficiales estimaron unos US$ 1.500 millones, pero en el sector entienden que difícilmente se crezca tanto. Es más, algunos dudan si se superará el récord de 2010 (US$ 1.080 millones) y aseguran que el crecimiento proyectado al inicio del ejercicio no se concretará.
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