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Querido por todos porque fue quien creó la saga con las tres primeras películas en la década de 1970. Odiado por unos cuantos de esos por el rumbo que le dio a la historia en los tres capítulos nuevos que dirigió en la década del 2000 (odio palpable en el documental El pueblo contra George Lucas).

Lo cierto es que Lucas ya no está. El puesto de “asesor creativo” parece testimonial, y aunque sea mucha o poca su injerencia, el peso de todo lo bueno y todo lo malo que pase con la saga de la historia antes conocida como La guerra de las galaxias tendrá dos responsables: la Disney, que compró todos los activos de la franquicia, incluida la empresa de efectos de Lucas Industrial Light and Magic, y el director al que le toque acometer la tarea de suceder a Lucas.

Star Wars es quizá la historia de entretenimiento definitiva. Tiene la linealidad de una trama llena de puntos de giro, recursos y desarrollo accesible a cualquier espectador y por detrás toda una mitología y un universo del cual pueden salir (y han salido) una gran cantidad de historias llevadas incluso por fuera del cine (juegos, TV, aplicaciones, etcétera).

Es este carácter maleable el que abre las especulaciones: será el perfil del director que llegue a la saga el que seguramente definirá el talante de la nueva trilogía, que Lucas pensó y tenía prevista incluso en el sitio web de la saga hace varios años, pero que no se sabe hasta qué punto desarrolló.

Del total de nombres con el que se especula, hay cinco que tienen un perfil definido que seguramente daría una personalidad diferente a la historia. El caso de Gore Verbinsky, por ejemplo: el exguitarrista de punk rock y director de Piratas del Caribe tiene ya la experiencia en sagas exitosas hechas en el siglo XXI. En ese sentido, otro competidor clásico que ha sonado es David Yates, el hombre tras los últimos cuatro largometrajes de la saga de Harry Potter, una que de alguna forma conecta en varias puntas con Star Wars, sobre todo la accesibilidad a todo público.

Entre ellos y Christopher Nolan hay, obviamente, un abismo. Seguramente el británico responsable de la última trilogía de Batman y de otros mitos cinematográficos de culto como Memento pueda trabajar mucho más la parte conflictiva y psicológica de muchos de los personajes, que son bastante más complejos de lo que parece. Los fanáticos de la escuela más dura seguramente se relamerían sabiendo que él llevaría la batuta de la nueva serie.

Entre todos esos nombres también surgió un clásico: ¿por qué no darle la chance a Steven Spielberg de meterse en la historia de su amigo? Sería un experimento interesante de ver. Finalmente hay que mencionar al último y al más probable: Matthew Vaughn. ¿Cuáles son sus credenciales? En principio pocas: es el hombre tras Kick ass y X Men: First class y no mucho más.

Además, gran parte del equipo será nuevo. Ni Lawrence Kasdan será el guionista (ocupará su lugar Michael Arndt, guionista de Toy Story 3, Pequeña Miss Sunshine y Los juegos del hambre) ni tampoco el productor será Rick McCallum. Con quien sí se especula que contaría el nuevo director es con las viejas estrellas de la saga: Harrison Ford (Han Solo), Carrie Fisher (Princesa Leia) o Mark Hammill (Luke Skywalker) son algunos de los nombres que quizá volverían por la vieja gloria, para al menos pasar el testigo a otros personajes.

La tarea no es fácil no solo por lo que implica, sino porque además en estas tres sagas ya no estará Darth Vader, el personaje principal concebido por Lucas, que muere en el episodio 6. Un gran desafío, una importante responsabilidad y una buena chance de pifiar en una galaxia muy, muy lejana. l
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