Venezuela cada vez más aislada
A los países de la región se les hace difícil sostener los desmanes de Maduro
Pero la reacción, tanto de Maduro como de varios dirigentes de la cúpula chavista, ante la visita del exmandatario español a Caracas ha sorprendido una vez más. Los insultos de todo tenor, la humillación y el destrato público al que González fue sometido, hablan de un gobierno muy descompuesto, que ha perdido hace tiempo las formas democráticas y hasta un mínimo de urbanidad para intentar atenuar un poco las condiciones de zozobra que vive la población venezolana.
Maduro trató a Felipe González de "cobarde", de "personaje" y de "político que ni merece llamarse así... y es detestado por el pueblo español". Esto, a un expresidente que en su día supo ganar cuatro elecciones, que gobernó durante largos 16 años la España de la transición democrática y que en 1996 perdió la quinta por escaso margen frente José María Aznar.
A las diatribas de Maduro, se sumó el chavismo en bloque para terminar de pintar un cuadro bastante desdoroso del clima político que impera en Caracas.
La Asamblea Nacional de Venezuela declaró a González "persona non grata", y varios dirigentes del gobierno lo acusaron de "asesino", de "fascista" y otras lindezas. Y por último no se le permitió siquiera visitar a
Leopoldo López y a Daniel Ceballos, los dos presos políticos más representativos de la oposición venezolana. López se encuentra en huelga de hambre desde hace 20 días, mientras que Ceballos la abandonó la semana pasada por problemas de salud.
El episodio solo parece haber contribuido a aislar más al gobierno de Maduro, que cada vez se la pone más difícil a sus aliados en la región para apoyarlo y hasta para guardar silencio sobre sus desmanes antidemocráticos y reacciones destempladas.
La figura de Felipe González, más allá de toda consideración política, es un símbolo de la democracia, sobre todo de la democratización; y no solo en España, sino también precisamente en América Latina, donde en la década de 1980 apoyó e impulsó las salidas democráticas en varios países, incluido Uruguay.
Este destrato no puede haber pasado inadvertido para los aliados de Maduro en la región, en momentos que el concierto de naciones sudamericanas tampoco atraviesa su mejor momento, con sus propias crisis políticas en Brasil, Argentina, Chile y hasta en Colombia, donde al presidente Juan Manuel Santos parece habérsele descarrilado el proceso de paz que lleva adelante con la guerrilla de las FARC.
El propio Santos intentó sin éxito que González recibiera un mínimo de respeto durante su visita a Caracas. Un día antes, recibió al exmandatario español en Bogotá, lo colmó de honores y hasta le otorgó la ciudadanía colombiana. Un acto simbólico, un mensaje por elevación a Maduro para que no lo maltrataran, para dejar en claro el prestigio de la figura que los visitaría al día siguiente.
Maduro no solo no acusó recibo de ese mensaje, sino que además se irritó y la volvió a emprender contra Santos cuando, dos días después, este envió un avión de la Fuerza Aérea colombiana para trasladar a González de Caracas a Bogotá. Llamó a consultas a su embajador en Bogotá, presentó sus quejas ante el embajador colombiano en Caracas y volvió a denunciar la existencia de un eje Miami-Madrid-Bogotá que estaría conspirando para derrocarlo y cuyo articulador, según Maduro, sería el propio Felipe González.
Maduro se ha convertido así en la gran piedra en el zapato de los gobiernos de la región. Cada vez se hace más difícil defender estos desplantes. Y la situación en Venezuela –con presos de conciencia en las cárceles, la persecución de líderes opositores, el descalabro de la economía y las miserias que viven día a día los venezolanos– tampoco ayuda.
La última vez pudo salvar los papeles paradójicamente gracias a Washington: en febrero, había recibido la condena internacional tras la destitución y detención ilegal del alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, mientras los demás gobiernos de la región permanecían en silencio y expectantes. Pero acto seguido, un decreto presidencial emitido por el gobierno de
Barack Obama (donde declaraba a Venezuela una amenaza para la seguridad nacional de
Estados Unidos), dio el pie para que, días después en la Cumbre de la Unasur, se condenara la injerencia de Washington en Venezuela y Maduro volviera a salir airoso.
Ahora, empero, no hay cómo justificar estas reacciones y sus constantes rechazos al ofrecimiento de ayuda internacional para mediar en la crisis venezolana.Por otra parte, Maduro también se ha quedado sin una de las principales banderas que enarbolaba contra "el imperio". La acelerada normalización de las relaciones bilaterales entre Cuba y Estados Unidos le ha quitado un factor aglutinante para los gobiernos de la región, que ya Hugo Chávez había usado durante todo su extendido mandato.
Maduro se va quedando cada vez más solo. El domingo pasado debió cancelar una visita al Vaticano para ver al papa Francisco alegando motivos de enfermedad, por lo que, dijo, debía guardar reposo. Sin embargo, se lo vio muy bien y con mucha energía todos estos días en sus diatribas contra Felipe González. Varias versiones de prensa sostienen que no fue al Vaticano porque le avisaron que el papa lo iba a amonestar, y que le pediría que liberara a los presos políticos.
Su situación se hace cada vez más difícil de sostener. Y esta vez no hay injerencias que condenar.
“Dos” del chavismo ahora embiste contra la prensa internacional
undefined Diosdado Cabello, líder de la Asamblea Nacional, con la Constitución en su mano. M. Gutiérrez - EFE
Diosdado Cabello, líder de la Asamblea Nacional, con la Constitución en su mano. M. Gutiérrez - EFE
Número dos del Chavismo se reúne con EEUU
El presidente del Legislativo venezolano y número dos del chavismo,
Diosdado Cabello, se reunió este sábado en Haití con el consejero del Departamento de Estado de Estados Unidos, Thomas Shannon, dentro del proceso de acercamiento diplomático bilateral, informó el Legislativo. Cabello dijo que el encuentro es "con miras a normalizar las relaciones diplomáticas dentro del respeto a la legislación internacional, la soberanía y autodeterminación de los pueblos". Asimismo, el diputado venezolano señaló que la reunión "representa un paso importante para el restablecimiento pleno de las relaciones entre ambos países". Shannon es un funcionario ya conocido para Maduro de su época como canciller de Venezuela entre 2006 y 2013.
Cabello, un exmilitar que acompañó al fallecido Hugo Chávez durante su golpe de estado de febrero de 1992, ha estado en el centro de la polémica durante las últimas semanas al ser investigado por la fiscalía federal estadounidense por crímenes de drogas y lavado de dinero, según un reporte del diario The Wall Street Journal. La versión del diario estadounidense indica que la Justicia de Estados Unidos investiga a Cabello por presuntamente "haber convertido a Venezuela en un centro global de tráfico de cocaína y lavado de dinero". (AFP)