Venezuela, el horizonte más cercano
¿Qué le espera a Uruguay en octubre contra la vinotinto?
Apenas un mes separa a Uruguay de terminar de recorrer el largo camino de tres años para llegar al Mundial. La efervescencia está a flor de piel. Por la calle la gente tiene instalada aún la victoria con Paraguay. Y ya se ilusiona con lo que viene.
Venezuela está en el horizonte y no es un partido más.
De un tiempo a esta parte, vaya uno a saber el motivo, los partidos con la vinotinto se han convertido en duelos calientes, plagados de diálogos, provocaciones, y resultado incierto. Es que al margen de que los venezolanos mejoraron futbolísticamente, hacen del encuentro contra Uruguay una especie de cuestión de Estado. A cómo de lugar le quieren ganar a la celeste.
Eso quedó plasmado en algunos hechos: la pelea en la manga neumática en las Eliminatorias para el Mundial 2006, la pelea en el hotel en el Mundial Sub 20 de este año, que le valió una multa a la
AUF.
Para el partido del 5 de octubre en San Cristóbal, los venezolanos presentarán una oncena conformada por una buena base de ese equipo conducido por Rafael Dudamel, que eliminó a Uruguay en las semifinales del sub 20.
El último triunfo
La última visita de Uruguay a Venezuela por
Eliminatorias finalizó con triunfo celeste, pero las condiciones del partido eran diferentes. En aquel encuentro de 2013, la vinotinto contaba con posibilidades de acceder al Mundial y fue un argumento del que habló en su momento Tabárez al expresar que los jugadores venezolanos jamás se habían visto jugando un partido bajo esa presión.
En octubre jugarán sin ninguna mochila, porque están eliminados del Mundial.
Ese escenario en el que el combinado venezolano aparece descontracturado lo hace un rival peligroso. Cuenta con delanteros que complican y un mediocampo que sabe manejar bien la pelota. El golero, como lo demostró en Buenos Aires en el empate ante Argentina, transmite seguridad.
Viento en la camiseta
La vinotinto se encontrará con un Uruguay distinto al que cayó por 1-0 en la última edición de la Copa América Centenario, en 2016.
El actual combinado de Tabárez parece haber dejado atrás el bajón futbolístico que le generó preocupaciones. Tomó viento en la camiseta. Por lo pronto, cerró su arco y dejó atrás las vulnerabilidades defensivas. Recuperó su forma, la que lo hizo un rival complicado para todos. Le faltaba ganar y terminó rompiendo la mala racha y la historia en Asunción.
Uruguay está en una posición privilegiada. Segundo en la tabla y con una buena diferencia de goles que le permite estar cubierto ante cualquier tropezón.
Bajo estas condiciones, a la celeste le sirven dos resultados. El empate es sinónimo de clasificación. No será un equipo urgido, desesperado, podrá manejar los tiempos.
Un hecho que no es menor es que Tabárez, salvo alguna lesión, podrá disponer de todos los jugadores. Pese a la cantidad de jugadores con amarilla, la celeste salió de Asunción sin suspendidos. Además, volverá a estar a la orden Álvaro González y podrá recuperar a Diego Rolan.
El salteño Luis Suárez, que no estaba al 100% de sus posibilidades contra Argentina y Paraguay, ganará tiempo para ponerse bien, además de entrar en rodaje en Barcelona. El escenario parece favorable para que Uruguay regrese de San Cristóbal con el punto que le falta para terminar de sellar el pasaporte. El corolario será ante Bolivia, el 10 de octubre, en el Centenario.