Versos y efectos desde un caos futurista, electrónico, local
Con el pulso bailable integrado y un homenaje a viejos sonidos que suena más actual que nada que hayan editado antes, Latejapride, la banda de hip hop más importante del país avanza en su desarrollo con un sonido sólido y adictivo
Costó un buen tiempo que la humanidad se desayunara de que la música electrónica no era la del futuro, ni lo que iba a venir. “Es interesante pero no es para hoy”, se decía incluso en los años noventa, cuando el house ya era una realidad y la electrónica era tan cotidiana como los sonidos del Nintendo. que acompañaban la cotidianidad de los niños de entonces. “No hay futuro, porque la electrónica es la música del presente”, dice Javier Blánquez en su libro Loops, una historia de la música electrónica.
Lírica mística
Las palabras y la tormenta es un disco plagado de efectos sintéticos, efectos, riffs y con algunos llamamientos al glitch que en tiempos fermentales de la electrónica generaban artistas a partir de crujidos y chirridos efectuados desde, por ejemplo, software dañado y otros artefactos en mal estado. Pero detenerse durante tantas líneas en la música podría hacer pensar que la poética de La Teja Pride queda en este caso en segundo plano.
Esto, previsible ante un disco en el que la principal novedad es la generación de un sonido novedoso en la carrera de la banda sería, de todas formas, una mentira. De hecho, si las letras no tuvieran un qué ver no habría un disco llamado Las palabras y la tormenta en las bateas uruguayas.
Los “tejos”, grupo en el que buena parte del armado de las letras recae sobre Leo y Davich Mattioli, tiene sus puntos más altos en cuanto a nivel confesional y personal en el recorrido que va desde la primera canción hasta, por lo menos, Un minuto. “Ando viendo cómo ir haciendo para no estar siempre corriendo”, canta (y escribe también) Nicolás Barragán, que desde su incorporación formal añadió con su voz un costado de alguna manera más pop a la música del grupo. La monotonía en los tonos de voz de los MCs no es un problema, ya que la música y la palabra son en este caso las que concentran la atención. Pero tampoco se podría decir que Las palabras y la tormenta es un disco más personal o confesional que otros. En realidad, La Teja aplica su rigor literario en crónicas que pueden contarse desde el yo o en tercera persona, siguiendo a alguno de los personajes de la ciudad por ese entorno que hace años dejó de ser siquiera montevideano. Sin dejar de llevar la marca de la ciudad en un ánimo que cruza esa profundidad de reflexión con las declaraciones de principios de pulso bailable y ahora moderno, La Teja Pride tiene ahora un sonido que debería abrirle más puertas hacia afuera. Como en cada disco, el grupo se ha manejado para dar un paso más hacia adelante en un ejercicio que parece casi natural a estas alturas. Es un privilegio para la ciudad que su banda más conocida de hip hop transite estos caminos sin renunciar a todas las esencias que lo definen, incluso las locales, sonando a la vez mundiales.
(N. del R. al 30-9-2012: Nicolás Barragán, MC de La Teja Pride, también participa de la composición de letras del grupo)