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Un productor le dijo a su asesor veterinario que en tiempos de sequía había logrado una mejor preñez que en períodos donde el clima era más generoso. Una revisación de lo que había hecho en ambas situaciones le permitió al profesional demostrar que en la época crítica el ganadero se preocupó de atender las necesidades de los animales, mientras que en los meses de buen clima se confió en esa característica, en las buenas pasturas y se olvidó de hacer una manejo correcto de su rodeo.

El XII Taller de Evaluación de Diagnóstico de Gestación Vacuna, realizado el martes pasado en INIA Treinta y Tres abundó en anécdotas e intercambio de datos entre los veterinarios que elaboran la información. La caída de los índices de preñez de 80,5% de 2013, a 75,2% este año, tuvo factores multicausales, como lo señalaron en esa jornada, entre los que figuraron el clima adverso, las señales de poco estímulo para los criadores que ha trasmitido últimamente el mercado y aspectos relacionados al manejo.

Precisamente en este último punto los veterinarios remarcaron que debe insistirse, ejemplificando en forma extrema que los mejores resultados de la gestión reproductiva se alcanza en explotaciones chicas, donde los integrante de la empresa que muchas veces es familiar están muy cerca de los animales, siguiendo muy atentamente la evolución que tiene todo el proceso. Es diferente la situación en predios de mayor tamaño donde la atención por decirlo de una forma gráfica no es “tan personalizada”.

Es necesario desarrollar una visión global de la gestión reproductiva, según los expertos. Es importante que haya una correlación entre quienes diseñan las estrategias productivas y quienes las ejecutan, según los especialistas en reproducción animal. Los veterinarios trataron de encontrar de esta forma explicaciones a los resultados muy dispares que se dieron entre rodeos.

Una de las conclusiones manejadas es que gran parte del éxito estaba vinculado al convencimiento de quienes diseñan las estrategias y al grado de ejecución que tuviera el interesado en ese proyecto.

Un análisis de dos casos de productores de la misma zona demostró que uno había adoptado un esquema de manejo que lo mantiene y preña más del 95%, mientras que el otro caso obtiene resultados que son muy malos y que en una gráfica se puede ver la imagen tipo serrucho. No es una limitante económica ni un problema de disponibilidad de tecnologías que las generó INIA, sino de manejo.

En esa misma línea de trabajo se consideró que el retorno de la información desde el predio a quienes toman las decisiones llega tarde. Un veterinario habla con un productor y se encuentra que el paquete tecnológico es correcto. Sin embargo, se comprobó que una parte de los terneros luego de ser destetados no se alimentaron bien con la ración. Cuando le preguntaron al capataz, éste respondió que efectivamente los terneros pasaron hambre, pero la información no llegó a tiempo para tomar las medidas correctivas.

Información generada y compartida

El taller sobre diagnóstico de preñez de INIA Treinta y Tres ha logrado posicionarse como un ámbito de discusión científica que resulta referente a nivel nacional. Más allá del número de las preñeces que es una referencia, los veterinarios que presentan los siete informes zonales, que involucran a muchos de sus colegas , manejan información que la comparten y que no se la guardan, reconoció el director de Programa de Carne y Lana de INIA, Fabio Montossi.

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