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La historia Aviones no difiere demasiado de la Cars original. Ya prevenidos estéticamente de que nos encontramos “en el mundo de Cars”, nos instalamos en una historia ya vista muchas veces: Dusty, un avioncito fumigador, aspira a mejores cosas que andar sobrevolando eternamente los verdes campos. Por ello participará en Alas Alrededor del Mundo, una legendaria carrera de aviones que da la vuelta al planeta. Obviamente, como en toda historia de superación y de alcanzar los sueños –esto es un subgénero tan estadounidense que hasta hay un término para referirse a los protagonistas como Dusty: underdog–, sabemos que logrará lo que pretende. El asunto está en que la película consiga que disfrutemos el viaje del protagonista. Esto se logra, con reservas.

La primera reserva es encontrarnos ante una historia muchas veces vista. Si tomamos la historia original de Cars y allí donde Rayo McQueen era un pretencioso ganador que debía triunfar en una importante carrera ponemos al humilde Dusty, y donde Doc Hudson era el mentor del primero ponemos a Skipper –y así con casi todos los secundarios de ambas películas–, ya tenemos un claro antecesor a lo que estamos viendo. Incluso, si prescindimos de tan claro antecedente, Aviones no se aparta un ápice de cualquier historia de superación antes vista –sobre todo en el género de película deportiva– y vemos en ella rasgos de la legendaria Rudy (David Anspaugh, 1993) o la más reciente Invincible (Ericson Core, 2006). Para sumar incluso más referencias cinematográficas, hay un homenaje (evidente) a Top Gun, incluso contando con las voces de Anthony Edwards y Val Kilmer, al menos en la versión original.

La segunda reserva es en la animación misma. Cierto es que Pixar está lejos de mantener ese mítico promedio perfecto de sus primeras películas –donde todo lo que estrenaba era excelente cine, más allá de ser de animación– algo que parece haber terminado en Toy Story 3. Pero aquí además la animación se ve deslucida, descuidada, con poco trabajo en fondos y detalles, incluso casi como si se hubiera tratado originalmente de un lanzamiento para DVD. La verdad que tratándose de un spin-off de Cars –que con su secuela se cuenta dentro de lo más discreto de Pixar aunque no llega a ser Brave, verdadero punto bajo de la compañía–, poca expectativa había. Pero aun así parece mentira que se trate de la misma empresa que ha recreado mundos tan perfectos y complejos como el de Buscando a Nemo o Monsters Inc.

¿Y cómo es que logra su mérito? Porque las reservas antes expuestas, y probablemente cualquiera otra que surja, corresponden a la mirada de un adulto, público que no es el objetivo para Aviones.

Claramente eficaz en su realización –Klay Hall, su director, es veterano de series como Los Simpsons o El rey de la colina– y atractiva en la carrera que da cuerpo a la historia, Aviones alcanza y sobra para ser un entretenimiento eficaz, sobre todo si uno cuenta con 8 años de edad.

Con esto en mente, es verdad que los adultos fans de Pixar –esos que no necesitan un niño como excusa para ir al cine– deberían abstenerse de ver esta nueva propuesta, pero si se ven obligados a acompañar niños, no es ni por asomo la peor opción de cine en cartelera, tratándose de cine infantil o no. Probablemente sea mucho peor verse obligado a escoltar adolescentes a ver el documental sobre la boy band One Direction.
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