El sector de los remates en Uruguay se prepara para un 2025 sin cambios sustanciales en su dinámica, aunque con una tendencia clara: la consolidación de las subastas virtuales. Así lo afirma el reconocido rematador Mario Stefanoli, quien cuenta con cuatro décadas de experiencia en el rubro y una destacada trayectoria como tasador y corredor inmobiliario.
“Entiendo que va a ser un año que no tenga diferencias sustanciales con los anteriores. El tema electoral ha quedado atrás y los procesos judiciales siguen su curso”, señala Stefanoli. En este contexto, los remates particulares continúan sin alteraciones y la digitalización avanza sin pausa.
El auge de los remates virtuales
Desde la pandemia, los remates a través de plataformas digitales han ganado un espacio que parece definitivo. “Fue algo que vino para quedarse. Se incrementa porque la gente se ha acostumbrado a la posibilidad de comprar desde su casa”, explica.
La comodidad para los compradores y la practicidad para los rematadores son factores clave en esta transformación del sector. “Le genera comodidad y al rematador también le genera practicidad al momento de llevar adelante una subasta. Específicamente estamos hablando de bienes muebles”, subraya.
Sin embargo, hay una excepción: los remates judiciales, que deben realizarse de manera presencial. “Si bien alguien puede comprar a través de un tercero, la normativa exige la presencia física en la subasta”, aclara Stefanoli.
Una vida entre tasaciones y martillos
En relación al nivel de subastas que ya ha venido efectuando en este 2025, indicó que comenzó “con buen ritmo” en los judiciales y también en tasaciones. Porque además de su labor como rematador, Stefanoli es un experimentado tasador, actividad que ejerce desde el inicio de su carrera. “Cuando comencé, el código preveía la obligatoriedad de tasaciones previas en ciertos juicios ejecutivos. Así que hace 40 años que taso”, cuenta. Su conocimiento abarca desde bienes inmuebles hasta documentos antiguos, vehículos y embarcaciones.
“Definitivamente, para mí estas son profesiones apasionantes por toda la variedad que implican”, asevera, lo que le supone mantenerse “totalmente actualizado” en todos los asuntos. Su dedicación lo ha llevado a participar en congresos internacionales, tanto como asistente como disertante. Este año, por ejemplo, será ponente en un seminario sobre tasaciones en Brasil.
Pasión y éxito en la profesión
Para Stefanoli, la clave del éxito en este oficio radica en la vocación. “Hacer lo que a uno le gusta y que le paguen por ello es lo mejor. Ahí está la base del éxito”, sostiene con entusiasmo. Y deja en claro que sigue disfrutando cada subasta con la misma intensidad de siempre: “Estar con un martillo detrás de una tarima realmente me apasiona”.
A medida que el sector sigue evolucionando con la tecnología, la experiencia y el conocimiento de profesionales como Stefanoli garantizan que la esencia de los remates se mantenga intacta, combinando tradición y modernidad en un negocio que nunca deja de reinventarse.