Un reciente estudio masivo liderado por investigadores de Mass General Brigham y la Universidad de Harvard reveló que el consumo moderado de café o té con cafeína está asociado con un menor riesgo de demencia. La investigación analizó datos de más de 130.000 personas durante cuatro décadas para determinar la cantidad exacta que maximiza estos beneficios neurológicos.
Qué observó el estudio científico
El análisis, publicado en marzo de 2026 en la revista científica JAMA, examinó los historiales médicos de 131.821 participantes. Los investigadores utilizaron datos provenientes del Estudio de Salud de Enfermeras y del Estudio de Seguimiento de Profesionales de la Salud en Estados Unidos.
Durante un período de seguimiento de 43 años, los científicos evaluaron la dieta, la función cognitiva y el desarrollo de demencia en los pacientes. El objetivo principal fue comparar los resultados de salud entre quienes consumían bebidas con cafeína y aquellos que optaban por versiones descafeinadas o no las consumían.
Los resultados mostraron que los individuos con un consumo regular de café con cafeína presentaron un riesgo 18% menor de desarrollar demencia. Además, los participantes registraron tasas más bajas de deterioro cognitivo subjetivo y un mejor rendimiento en pruebas objetivas.
La cantidad exacta para el cerebro
El equipo de investigación, liderado por Yu Zhang de Mass General Brigham, logró identificar un rango de consumo donde los beneficios neurológicos fueron más pronunciados. El estudio observó que la mayor protección se alcanzó con una ingesta moderada y diaria.
Para el caso del café regular, los datos indicaron que beber entre dos y tres tazas al día ofreció los mejores resultados. En cuanto al té con cafeína, el beneficio máximo se registró en aquellos que consumían entre una y dos tazas diarias.
Un hallazgo que sorprendió a los investigadores fue la ausencia total de beneficios en el consumo de café descafeinado. Esto llevó a la conclusión de que la cafeína juega un rol fundamental en la preservación de las habilidades cognitivas a largo plazo.
El rol clave de la cafeína y los polifenoles
Los especialistas de la Universidad de Harvard explicaron que la cafeína podría reducir la acumulación de beta-amiloide. Esta es una proteína tóxica que se encuentra en las placas asociadas con la enfermedad de Alzheimer y otras formas de demencia.
Además de la cafeína, el café y el té contienen polifenoles, compuestos químicos naturales que apoyan la salud cerebral. Estas sustancias ayudan a reducir la inflamación sistémica y limitan el daño celular, dos factores estrechamente vinculados al deterioro cognitivo.
A pesar de estos resultados prometedores, los autores del estudio subrayaron que el consumo de cafeína debe ser equilibrado. Una ingesta excesiva puede contribuir a otros riesgos para la salud, como ansiedad, problemas digestivos o alteraciones en el ritmo cardíaco.