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Un trabajo científico determinó que tener el hábito de consumo moderado de café o té con cafeína se asocia con una disminución significativa en el riesgo de padecer demencia y con un deterioro cognitivo más lento con el paso de los años.

Qué reveló la investigación de Harvard

En febrero de 2026, la revista JAMA (Journal of the American Medical Association) publicó los hallazgos de un seguimiento epidemiológico masivo liderado por investigadores de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard, en colaboración con el sistema Mass General Brigham y el Instituto Broad del MIT y Harvard.

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El análisis evaluó a 131.821 participantes provenientes del Nurses' Health Study y del Health Professionals Follow-Up Study, a quienes se siguió durante un periodo de hasta 43 años mediante cuestionarios dietéticos aplicados de forma periódica.

Los resultados observaron que las personas que consumían café o té cafeinado registraron una reducción de hasta el 18% en el riesgo de desarrollar demencia en comparación con aquellas que no ingerían estas infusiones de manera habitual.

La dosis justa y el rol determinante de la cafeína

Los datos recopilados por el equipo científico mostraron que el mayor beneficio acumulado se concentró en un rango de consumo específico: entre dos y tres tazas diarias de café o entre una y dos tazas de té al día.

Un punto destacado del trabajo fue la diferenciación entre las versiones cafeinadas y las descafeinadas. La ingesta de café descafeinado no reflejó la misma asociación protectora sobre la memoria y la función ejecutiva.

Según detallaron los autores, este comportamiento en los datos sugiere que la cafeína —en combinación con otros compuestos bioactivos y polifenoles presentes en la planta— cumple un papel central en los mecanismos de preservación neuronal.

Un tope de beneficio y factores a considerar

La evidencia analizada en el informe indicó la presencia de un umbral óptimo. Ingerir cantidades mayores a las tres tazas de café por jornada no ofreció protección adicional contra el deterioro cognitivo.

El equipo de investigación remarcó que se trata de un estudio prospectivo de observación. Por ello, las conclusiones establecen una vinculación estadística sólida a escala poblacional, pero no implican un diagnóstico médico ni una prescripción clínica.

Asimismo, el monitoreo a largo plazo determinó que la asociación entre el consumo de estas infusiones y la menor incidencia de demencia se mantuvo estable, incluso al ajustar los modelos estadísticos en función de la predisposición genética de los participantes.

Temas:

hábito demencia diario

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