9 de enero 2026 - 20:39hs

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) publicó este jueves su Informe de Estabilidad Financiera correspondiente al segundo semestre de 2025, que reveló una transformación profunda del sistema bancario local: los bancos dejaron de concentrarse en financiar al Estado y volvieron a prestarle a empresas y familias. El documento, que analiza un período marcado por la volatilidad electoral y su posterior normalización, mostró un sistema financiero sólido pero con desafíos en el horizonte, particularmente en lo que refiere al aumento de la morosidad.

El informe abarcó un semestre turbulento. Entre julio y octubre, la incertidumbre vinculada a las elecciones de medio término provocó una búsqueda de cobertura cambiaria que llevó al tipo de cambio al techo de la banda de flotación, lo que obligó al BCRA a intervenir en el mercado. El Gobierno respondió con medidas de emergencia: eliminó transitoriamente las retenciones a los granos y cerró un acuerdo de estabilización cambiaria con el Departamento del Tesoro de Estados Unidos por hasta US$ 20.000 millones. Tras los comicios de octubre, los mercados se normalizaron, las tasas de interés comenzaron a alinearse con la inflación esperada y los activos financieros argentinos experimentaron una fuerte recuperación.

Pese a la volatilidad, la actividad económica se mantuvo estable a lo largo de 2025, con sectores como minería, intermediación financiera y agro sosteniendo elevados ritmos de crecimiento. El BCRA destacó que el sistema financiero preservó su solidez fundamental: la integración de capital se ubicó en 28,7% de los activos ponderados por riesgo, muy por encima del promedio regional de 18,3%, mientras que los ratios de liquidez cumplieron holgadamente con los estándares internacionales de Basilea III.

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De financiar al Estado a prestarle al sector privado

El fenómeno más relevante del informe es lo que el BCRA denomina "crowding in", un proceso mediante el cual los bancos incrementaron su exposición al sector privado en detrimento del financiamiento al sector público. Los números son contundentes: el crédito al sector privado representó 43,8% del activo bancario en octubre de 2025, lo que implica un aumento de 13,6 puntos porcentuales en términos interanuales. En simultáneo, la exposición al sector público cayó hasta 27,7%, una reducción de 11 puntos porcentuales en el mismo período.

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Este cambio resultó generalizado en todo el sistema, pero tuvo un hito particularmente significativo: por primera vez en más de seis años, los bancos públicos registraron mayor exposición al sector privado que al público. En octubre, el crédito privado en estas entidades alcanzó 39% del activo, superando levemente al financiamiento estatal.

El crecimiento del crédito fue liderado por las financiaciones con garantía real (hipotecarios y prendarios), que aumentaron 53,1% en términos interanuales reales, y por los préstamos al consumo (personales y tarjetas), que crecieron 44,7%. En el segmento hipotecario, el sistema incorporó 43.900 nuevos deudores en los últimos doce meses, con una participación mayoritaria de los bancos públicos. El saldo total de crédito a empresas y familias representó 13,6% del PIB en octubre, un incremento de 5,7 puntos porcentuales interanuales, aunque todavía muy por debajo del promedio regional de 44,1%.

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El regreso del capital extranjero

El segundo fenómeno destacado en el informe fue el retorno del financiamiento externo al sector privado argentino. Entre julio y diciembre, las empresas locales colocaron obligaciones negociables con legislación internacional por casi US$ 5.000 millones, con el sector energético explicando el 83% de ese total. Estas colocaciones se caracterizaron por plazos significativamente más largos que las del mercado local: 86 meses en promedio contra apenas 13 meses para las emisiones domésticas.

El volumen de estas operaciones se aceleró notablemente después de las elecciones de octubre, en un contexto de normalización del mercado de deuda soberana. El riesgo país, medido por el índice EMBIG, se redujo hasta aproximadamente 550 puntos básicos a mediados de diciembre, tras haber tocado máximos cercanos a 1.500 puntos en septiembre. Esta mejora en la percepción de riesgo permitió que el Tesoro Nacional colocara en diciembre un bono en dólares con legislación local (Bonar 2029) por un valor nominal de US$ 1.000 millones, destinado a cubrir parcialmente las amortizaciones previstas para enero de 2026 sin afectar las reservas del BCRA. Adicionalmente, en enero de 2026 el Banco Central concertó un nuevo acuerdo de repo con bancos internacionales por US$ 3.000 millones, con el objetivo de fortalecer su posición de reservas.

La mora crece, pero los bancos tienen colchón

El aspecto más desafiante del informe se vincula con el deterioro de la calidad de cartera. El ratio de irregularidad del crédito al sector privado alcanzó 4,5% en octubre, lo que implica un aumento de 2,6 puntos porcentuales en los últimos siete meses y de 3 puntos porcentuales en términos interanuales. El incremento fue generalizado en todos los grupos de entidades financieras y resultó más pronunciado en los bancos privados nacionales.

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La desagregación por segmento muestra que el deterioro se concentró en el crédito a las familias, donde la irregularidad trepó hasta 7,8%, con un incremento de 4,5 puntos porcentuales desde marzo. Dentro de este universo, las líneas al consumo (personales y tarjetas) fueron las que más se deterioraron. En el caso de las empresas, el ratio de irregularidad se ubicó en 1,9%, con un aumento de 1,1 puntos porcentuales en el período, explicado fundamentalmente por los sectores de construcción y comercio.

No obstante, el BCRA se mostró confiado en la capacidad del sistema para absorber este deterioro. El saldo de previsiones contables continuó superando la totalidad de la cartera en situación irregular, situándose en 100,9% en octubre. Además, la posición de capital en términos del crédito al sector privado neto de previsiones alcanzó 33,9%, un nivel que el organismo considera holgado. El informe incluyó ejercicios de estrés con supuestos extremos —como un aumento de la mora hasta 9,1%— que mostraron que el sistema mantendría una posición de capital de 222% sobre el mínimo regulatorio, muy por encima del umbral de seguridad.

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