12 de marzo 2026 - 12:39hs

La guerra en Medio Oriente volvió a poner en tensión al sistema energético global. En los últimos días el precio del petróleo superó los US$100 tras nuevos ataques en el Estrecho de Ormuz, uno de los principales cuellos de botella del comercio mundial de energía.

Pero el verdadero riesgo no está solo en el precio del barril. Si el tránsito por ese corredor se interrumpiera durante varios meses, el mercado global podría enfrentar un déficit cercano a 6 millones de barriles diarios por cada mes que el Estrecho se mantiene cerrado, una magnitud capaz de desencadenar una crisis energética mucho más profunda.

Detrás de la suba del petróleo aparece un fenómeno más complejo: el encarecimiento del transporte marítimo, las restricciones en los seguros de guerra y la creciente incertidumbre sobre el flujo global de gas natural licuado. En un sistema energético cada vez más interconectado, incluso sin un cierre formal del estrecho, el conflicto ya está alterando la logística que permite mover la energía por el mundo.

Más noticias

En ese contexto, la crisis también abre interrogantes para Argentina. Aunque los precios altos del petróleo pueden mejorar las exportaciones del país, el encarecimiento del gas, el transporte y el financiamiento internacional también expone los límites de ese beneficio en un escenario global cada vez más volátil.

Actualización del conflicto y reacción del mercado

La escalada del conflicto en Medio Oriente volvió a sacudir a los mercados energéticos. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que los ataques contra Irán se intensificarán, en medio de un fuerte shock en los mercados internacionales tras la suba del precio del petróleo por encima de los 100 dólares. En paralelo, la Asamblea de Expertos de Irán eligió a Mojtaba Hoseini como nuevo líder supremo tras el asesinato de su padre, el ayatolá Ali Jameneí.

El miércoles 11 de marzo el precio del petróleo retomó la tendencia alcista luego de que Irán atacara al menos tres buques comerciales en el Estrecho de Ormuz y lanzara un ataque contra el aeropuerto de Dubai, en un episodio que volvió a poner en alerta al sistema energético global. La reacción fue inmediata: mientras el precio del crudo avanzó en los mercados internacionales, las principales bolsas de Europa y Asia operaron en baja en un contexto marcado por la creciente incertidumbre geopolítica.

Frente al salto de los precios energéticos, la Agencia Internacional de Energía (AIE) analiza la posibilidad de liberar reservas estratégicas de petróleo para intentar estabilizar el mercado. Según informó The Wall Street Journal, la iniciativa fue discutida en una reunión de emergencia entre responsables energéticos de los 32 países miembros del organismo y, de concretarse, podría superar los 182 millones de barriles que se liberaron en 2022 tras la invasión rusa a Ucrania. En un mercado que hoy consume alrededor de 100 millones de barriles diarios, los países de la AIE cuentan con más de 1.200 millones de barriles en reservas públicas de emergencia, además de unos 600 millones adicionales en reservas industriales.

Por qué Ormuz importa tanto

En el centro de la crisis vuelve a aparecer el Estrecho de Ormuz, uno de los principales cuellos de botella del sistema energético global. Cada día circulan por ese corredor cerca de 20 millones de barriles de petróleo, además de una parte relevante del comercio mundial de gas natural licuado (GNL), lo que convierte a cualquier interrupción del tránsito en un factor capaz de alterar rápidamente el equilibrio del mercado energético internacional.

Aunque Europa no depende directamente de ese corredor en la misma medida que Asia, cualquier interrupción tiene consecuencias profundas para el continente por su impacto en los precios, la seguridad energética y la estabilidad geopolítica. De hecho, cerca del 13% del petróleo y el 6% del gas que consume la Unión Europea transitan por el estrecho.

El petróleo es, además, un mercado global integrado. Si Asia pierde parte de su suministro del Golfo, compite por cargamentos de otras regiones, como África o Estados Unidos, lo que eleva los precios internacionales. Ese efecto dominó termina impactando en Europa y en el resto del mundo, incluso cuando la mayor parte del petróleo que pasa por Ormuz tiene destino asiático.

estrecho de ormuz

Qué tan elástico es hoy el mercado

Sin embargo, la liberación de reservas estratégicas no implica un aumento estructural de la producción mundial. Se trata de una herramienta de emergencia diseñada para amortiguar shocks temporales en el mercado. La Agencia Internacional de Energía (AIE) coordina reservas de petróleo que los países industrializados mantienen para situaciones de crisis energética. En esos casos, los gobiernos liberan parte de sus reservas y ese petróleo ingresa al mercado con el objetivo de evitar una suba extrema de precios o una escasez física de suministro.

Aun así, el sistema petrolero global tiene hoy muy poco margen para aumentar rápidamente la oferta. Aunque en teoría el mercado cuenta con capacidad ociosa para compensar interrupciones, gran parte de esa capacidad se encuentra en Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, países que dependen precisamente del Estrecho de Ormuz para exportar su producción. En un escenario de cierre del corredor, esa producción adicional queda virtualmente fuera del mercado.

Para el analista geopolítico de Rystad Energy, Jorge León, el margen de reacción del sistema petrolero global es hoy muy limitado. “Creo que el sistema es muy poco elástico ahora mismo debido al tipo de crisis que estamos llevando. Desde el punto de vista de la oferta hay muy poco potencial que pueda aumentar en el corto plazo. Realmente lo único que podría reaccionar sería si se levantaran parcialmente las sanciones a Rusia”, explicó.

En ese contexto, León advierte que la capacidad ociosa del mercado pierde relevancia. “La capacidad ociosa está en Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, y esos países ahora mismo no pueden exportar su producción debido al cierre del Estrecho de Ormuz. Así que esa capacidad ociosa es totalmente irrelevante en el mercado”, sostuvo.

Más que una crisis inmediata de producción, el conflicto empieza a parecerse a una crisis de circulación energética. El petróleo puede seguir existiendo en los campos productores, pero el sistema que lo transporta, asegura y financia comienza a volverse más frágil.

El shock logístico y asegurador

Sin embargo, el impacto del conflicto no se limita a la producción o a la oferta de petróleo. En el sistema energético global también comienza a sentirse un shock logístico, asegurador y financiero vinculado al transporte marítimo.

Desde la compañía de seguros Hanseática, especializada en cobertura de activos y continuidad operativa, señalan que el episodio debe analizarse más allá del precio del barril. “El Estrecho de Ormuz no es una ruta más, es el principal cuello de botella del comercio energético marítimo. En 2025 transitaron por allí cerca de 20 millones de barriles diarios, equivalentes a alrededor del 25% del comercio marítimo mundial de petróleo, y casi una quinta parte del comercio global de GNL también dependió de ese paso”, explicaron desde la empresa.

El deterioro de la seguridad ya comenzó a modificar el funcionamiento del mercado marítimo internacional. Según Ariel Tajman, gerente comercial de la firma, organismos que monitorean la seguridad marítima como UKMTO, JMIC y MARAD reportan un entorno de riesgo elevado con amenazas a la navegación comercial, interferencias en los sistemas de posicionamiento e incidentes con buques, además de antecedentes recientes de abordajes o desvíos forzados por fuerzas iraníes.

En este contexto, el sistema de seguros marítimos también comienza a ajustarse. “La evaluación de riesgo cambió de manera abrupta. Varias aseguradoras están notificando cancelaciones o exclusiones específicas para riesgos de guerra en la zona y el mercado pasó a cotizar operaciones caso por caso, con mayores primas adicionales y criterios mucho más selectivos”, explicaron desde Hanseática.

En contextos extremos, el problema no es sólo el costo del seguro sino su disponibilidad. Cuando las aseguradoras comienzan a retirar coberturas de guerra, el mercado deja de operar en condiciones normales: algunos buques pueden navegar y otros quedan directamente fuera del sistema. El riesgo, en otras palabras, no es sólo que falten barriles, sino que el sistema global tenga cada vez más dificultades para moverlos.

En condiciones normales el seguro marítimo representa una fracción relativamente menor del costo total del transporte energético. Pero en escenarios de alta tensión geopolítica deja de ser marginal y puede amplificar la volatilidad del mercado. El mayor riesgo encarece los fletes spot, genera desvíos o demoras en las rutas marítimas y aumenta los costos financieros del inventario flotante -la energía que permanece financiada a bordo de los buques- además de reforzar los controles de compliance vinculados a sanciones internacionales.

Reportes recientes del mercado marítimo muestran un fuerte aumento en las tarifas de supertanqueros y en las primas de riesgo de guerra, que en algunos casos pueden acercarse al 1% del valor del buque para un tránsito semanal en zonas de alto riesgo.

El factor gas y Qatar

Además del petróleo, el estrecho es crítico para el comercio global de gas natural licuado (GNL). Qatar, uno de los mayores exportadores mundiales, envía gran parte de su producción a través de esta ruta.

La situación se volvió aún más delicada luego de que QatarEnergy anunciara la suspensión de su producción de gas natural licuado (GNL) tras ataques con drones contra instalaciones energéticas en Ras Laffan y Mesaieed. La compañía estatal incluso declaró fuerza mayor en algunos contratos de suministro, reflejando la magnitud de la interrupción. Qatar concentra cerca de una quinta parte del comercio mundial de GNL, por lo que el impacto en los mercados fue inmediato. Tras el anuncio, los precios del gas en Europa registraron subas superiores al 30% en los principales hubs del continente.

barco-atacado-estrecho-ormuz

El impacto en Argentina

Para Argentina, este escenario tiene efectos contradictorios. Por un lado, el país logró consolidarse en los últimos años como exportador neto de petróleo, impulsado por el desarrollo de Vaca Muerta, lo que implica mayores ingresos en divisas cuando suben los precios internacionales. Pero al mismo tiempo ese fenómeno presiona sobre los precios de los combustibles, la inflación y las cuentas externas. Si los precios locales se alinearan completamente con el nuevo nivel internacional del crudo, los valores en surtidor podrían prácticamente duplicarse.

El impacto positivo aparece primero en la macroeconomía. Cada incremento de 10 dólares en el precio del barril podría sumar entre US$1.300 millones y US$3.000 millones adicionales en exportaciones energéticas. El economista energético Daniel Dreizzen, director de la consultora Aleph, estima que un barril a US$100 podría representar cerca de US$5.000 millones adicionales para Argentina en 2026 gracias al aumento de las exportaciones de hidrocarburos.

En sus proyecciones, por cada dólar que sube el precio del petróleo la balanza energética mejora en aproximadamente US$125 millones, lo que permitiría que el superávit energético supere los US$12.300 millones en 2026 si el Brent se mantiene en tres dígitos.

En 2025 Argentina exportó energía por alrededor de US$11.000 millones, pero con precios internacionales más altos ese número podría escalar hacia US$14.000 millones o incluso US$17.000 millones según estimaciones de consultoras del sector, impulsado principalmente por el crecimiento de la producción no convencional.

El impacto también se traslada a las provincias productoras. Distritos como Neuquén reciben mayores regalías petroleras y aumentan los ingresos vinculados a la actividad hidrocarburífera.

Sin embargo, el país también enfrenta riesgos importantes. Argentina todavía depende de importaciones de GNL para cubrir los picos de consumo durante el invierno, por lo que la salida de Qatar del mercado podría encarecer los cargamentos disponibles. Argentina como importador de gas natural licuado enfrenta un problema adicional porque el precio del GNL está aumentando rápidamente. Va a haber mayor competencia por los cargamentos spot y, por lo tanto, mayores costos”, explicó Jorge León.

Desde el punto de vista logístico, el conflicto también puede impactar en el desarrollo de los proyectos energéticos argentinos. Según el gerente comercial de Hanseática, el avance de las exportaciones desde Vaca Muerta y el desarrollo del proyecto Argentina LNG hacen que el país sea cada vez más sensible a shocks globales de transporte, seguros y financiamiento.

Para un exportador emergente, advierten desde la compañía, el principal riesgo no es solamente el precio internacional sino la pérdida de previsibilidad logística. Un shock en Ormuz puede generar escasez relativa de flota disponible, reposicionamiento de buques hacia rutas más rentables y mayor competencia por slots y cobertura de seguros.

Qué escenario se abre si el conflicto se prolonga

Si el conflicto se prolonga, los efectos podrían consolidarse en el mercado marítimo energético global. Según Hanseática, los escenarios más probables incluyen primas de guerra más altas, menor tránsito efectivo por Ormuz, suba estructural de fletes y mayor fragmentación del mercado de transporte marítimo.

Más allá del precio del petróleo, el sistema energético global podría enfrentar efectos de segunda ronda como tensión en el mercado de GNL, estrés en refinerías dependientes de crudos específicos, presión inflacionaria por energía y fertilizantes y disrupciones industriales en Europa y Asia por el aumento de costos energéticos y logísticos.

El desenlace de la crisis dependerá en gran medida de cuánto tiempo permanezca afectado el Estrecho de Ormuz. “Si el estrecho se mantiene cerrado durante dos o tres meses estaríamos frente a una crisis energética mucho más profunda con un déficit cercano a 6 millones de barriles diarios por cada mes que el estrecho permanezca cerrado. Si se reabre en pocas semanas, podría tratarse de un shock más transitorio”, concluyó Jorge León.

Temas:

Ormuz Guerra Irán gas y petróleo Precios Petróleo

Seguí leyendo

Más noticias

Te puede interesar

Más noticias de Uruguay

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos