Desde hace años, analizamos tendencias de consumo e inversión en la Argentina. Y uno de los temas que genera más interés, y también más ilusiones de negocio, es el de las franquicias. Muchos las ven como una vía rápida y segura para tener un negocio propio. Una marca conocida, un modelo probado, procesos estandarizados y un soporte que promete minimizar riesgos. Sobre el papel, suena bien. Pero cuando uno corre el velo, la realidad suele ser más compleja.
Las presentaciones para invertir suelen mostrar proyecciones optimistas: ventas crecientes, márgenes sólidos y tiempos de recupero que rara vez superan los tres años. Sin embargo, esas cifras están muchas veces construidas sobre supuestos difíciles de sostener. Costos laborales subestimados, escenarios de ventas ideales y gastos fijos que, en la práctica, no siempre son tan predecibles.
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Antes de adquirir una franquicia es necesario analizar los porcentajes de retorno en el tiempo
El negocio detrás de las franquicias
Recientemente analizamos tres franquicias argentinas de rubros distintos –Quëm, RedPascal y Guapaletas– para ilustrar cómo pequeñas variaciones en las variables clave pueden alterar significativamente la rentabilidad del negocio. En el caso de Quëm, por ejemplo, alcanzar el recupero en 30 meses implica sostener un margen de beneficio cercano al 40%, algo que exige una gestión extremadamente eficiente y un mercado muy receptivo.
RedPascal, con su propuesta educativa a distancia, también promete recuperar la inversión en dos años. Pero para que eso ocurra, el franquiciado necesita lograr márgenes por encima del 45%, muy por encima del promedio del sector. Y Guapaletas, un food truck de helados artesanales, basa su estrategia en una estacionalidad marcada: si dos veranos no alcanzan para recuperar la inversión, el modelo entero entra en revisión.
Estos cálculos, además, fueron hechos bajo supuestos optimistas: estabilidad macroeconómica, dólar constante, salarios en niveles bajos respecto a los datos actuales del SIPA. Cualquier cambio –una suba de costos, una modificación legal, una elección presidencial– puede afectar sensiblemente los resultados.
Conclusiones a tener en cuenta
No estoy diciendo que las franquicias no sean una opción válida. De hecho, pueden ser una excelente alternativa para emprender con respaldo y estructura. Pero no deben encararse con ingenuidad. Evaluar cada propuesta con números propios, proyecciones realistas y un buen asesoramiento es clave. Porque en este terreno, el éxito no depende solo de la marca que está en el cartel, sino del análisis que se hace antes de levantar la persiana.
La 30° Exposición Internacional de Franquicias, que se realizará el 11 y 12 de septiembre en La Rural, será una buena oportunidad para conocer propuestas y conversar con referentes del sector. Pero insisto: antes de firmar cualquier contrato, hay que hacer bien las cuentas. Porque en el mundo de las franquicias, como en cualquier inversión, el verdadero negocio empieza mucho antes de abrir las puertas.