El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) mostró una caída de 1,8% en marzo respecto a febrero, interrumpiendo una racha de crecimiento sostenido registrada en los meses anteriores. Aunque la contracción mensual es relevante, en la comparación interanual la economía mostró un crecimiento sólido del 5,6%, lo que indica que en términos de volumen la actividad económica continúa recuperándose respecto a los niveles de 2024.
Diez sectores de la economía mostraron incrementos interanuales, con destaque para Intermediación financiera, que creció un 29,3%, impulsada por una mayor demanda de servicios financieros y expansión del crédito. La Construcción también tuvo un desempeño destacado con un crecimiento del 9,9%, recuperándose tras meses de baja.
El Comercio mayorista, minorista y reparaciones creció un 9,3%, reflejando un aumento en el consumo y la actividad comercial. La Industria manufacturera subió un 4,2%, con mejoras en algunos segmentos productivos, mientras que la Agricultura, ganadería, caza y silvicultura aumentó un 6%.
Otros sectores que registraron crecimiento interanual fueron Pesca (7%), Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler (4%), Transporte y comunicaciones (1,5%) y Enseñanza (0,6%), evidenciando un panorama heterogéneo pero con señales de dinamismo.
¿Qué sectores sufrieron retrocesos y cuál fue su impacto?
Cinco sectores presentaron caídas interanuales en marzo. El rubro Electricidad, gas y agua retrocedió un 4,3%, afectado posiblemente por ajustes tarifarios y cambios en la demanda energética. Hoteles y restaurantes cayó un 3,6%, un sector sensible a la estacionalidad y factores externos como turismo y consumo interno.
La Administración pública y defensa, junto con planes de seguridad social, registró un descenso del 1,1%, posiblemente vinculado a ajustes fiscales. Otros servicios comunitarios, sociales y personales bajaron un 0,8%, y Servicios sociales y de salud descendieron un 0,3%. Estos sectores en conjunto restaron 0,19 puntos porcentuales al crecimiento interanual del EMAE, lo que indica que el crecimiento general podría haber sido aún mayor sin estas bajas.
¿Qué factores macroeconómicos influyeron en la caída mensual de marzo?
La contracción de 1,8% en marzo se inscribe en un contexto marcado por la incertidumbre macroeconómica. Entre los factores principales se encuentran la negociación y expectativa respecto al acuerdo con el FMI, que genera volatilidad en los mercados y afecta decisiones de inversión. Además, se registró un salto en el tipo de cambio y una ampliación de la brecha cambiaria, lo que impacta en costos y precios internos.
La aceleración de la inflación también complicó el panorama, afectando el poder adquisitivo y la confianza de consumidores y productores. Estos elementos provocaron una paralización parcial en sectores claves, como la construcción, que tuvo un retroceso mensual del 4,1% según el Índice Sectorial de la Construcción (ISAC), y la industria manufacturera, que disminuyó un 4,5%.
¿Qué muestran los indicadores preliminares para abril y cuáles son las expectativas?
Los datos de alta frecuencia de abril muestran señales positivas. Los despachos de cemento crecieron un 12,9% mensual, reflejando una reactivación en la construcción. Los patentamientos de motos subieron un 11,6%, y la producción automotriz aumentó un 9,4%, indicadores de una mejora en el sector industrial y consumo duradero.
Además, el crédito real al sector privado creció un 3,5%, indicando mayor acceso a financiamiento. Las liquidaciones de divisas del sector agroexportador tuvieron un salto del 34,3%, un dato positivo para la balanza comercial y reservas.
El índice construya, que mide actividad en el sector construcción sin estacionalidad, aumentó un 10,5%, consolidando la idea de una recuperación.
¿Cómo se refleja la dinámica económica en la recaudación tributaria?
La recaudación mostró un crecimiento real del 7,2% interanual en abril, superior al 5,7% de marzo, lo que sugiere un fortalecimiento de la actividad económica. Los tributos asociados a la actividad económica aumentaron en promedio un 14,9%, con incrementos reales en el IVA DGI del 3,7%, impuestos a créditos y débitos bancarios del 17% y contribuciones patronales del 24%.
¿Qué perspectivas tiene la economía argentina para 2025?
A pesar de la caída mensual en marzo, las señales preliminares apuntan a una recuperación en abril. No obstante, la evolución del nuevo esquema cambiario y la estabilidad macroeconómica serán determinantes para consolidar una senda de crecimiento sostenido. El objetivo del Gobierno es cerrar el año con una expansión cercana al 5%, pero esto dependerá de la continuidad de la estabilidad y la confianza de inversores y consumidores.
Cómo sigue
Será fundamental observar el comportamiento de sectores claves como la industria manufacturera y la construcción en los próximos meses, que han mostrado volatilidad. También, el impacto del contexto externo y las políticas macroeconómicas sobre la inversión y el consumo marcarán el ritmo de recuperación.
Los indicadores preliminares de abril sugieren que la economía puede retomar la senda de crecimiento, pero la consolidación de esta tendencia será clave para alcanzar las metas anuales y mejorar la situación socioeconómica del país.