28 de julio 2025 - 22:06hs

El Gobierno de Javier Milei ha dado un paso importante con la firma de un acuerdo para ampliar el gasoducto de Vaca Muerta. Esta obra marca un hito importante, ya que es la primera vez durante este gobierno que una inversión privada se involucra en un proyecto de infraestructura de gas, con una inversión prevista de US$ 700 millones.

La encargada de llevar adelante la iniciativa es Transportadora Gas del Sur (TGS), la única empresa en presentarse en la licitación llevada adelante por Enarsa. Esta inversión no solo fortalecerá la capacidad de transporte de gas desde la formación de Vaca Muerta, sino que también aumentará la competitividad de la industria energética nacional.

Este paso hacia la participación del sector privado en grandes obras de infraestructura responde a la necesidad urgente de modernizar y expandir la infraestructura energética de Argentina. Según los especialistas, la colaboración público-privada permitirá abordar las limitaciones de la red existente, optimizando la distribución de gas natural en todo el territorio nacional, con especial énfasis en las regiones más afectadas por la falta de inversión en los últimos años.

La inversión generaría un ahorro fiscal de US$ 500 millones por sustitución de importaciones de combustible, según los cálculos de la propia TGS y del Ministerio de Economía. La compañía ya es la encargada de la operación y el mantenimiento del Gasoducto Perito Moreno.

En las oficinas de Enarsa se realizó este lunes el acto de recepción y apertura de propuestas. La única recibida fue la de TGS, a pesar de que el año pasado el Gobierno había frenado el acuerdo para abrir la licitación a más competidores. Recibida las propuestas técnicas y económicas (además de la garantía de US$ 5 millones), el próximo paso será la evaluación de la propuesta y la eventual adjudicación.

Los pliegos de licitación establecen que la inversión deberá ser llevada a cabo por la adjudicataria sin la utilización de fondos públicos. En cambio, se prevé la posibilidad de financiar las obras con el prepago de contratos de transporte o la reserva de capacidad.

La ampliación del gasoducto de Vaca Muerta promete no solo mejorar la infraestructura de gas a nivel nacional, sino también ser un pilar clave para el desarrollo de la región y la creación de empleo. Con esta inversión, se prevé un impacto directo en la competitividad del sector energético, abriendo las puertas para que más inversiones privadas sigan este ejemplo y contribuyan a la transformación de la infraestructura del país.

Para cuándo debería estar operativo

El objetivo es que las obras estén operativas para el invierno de 2026, lo que ayudaría al sistema a responder a los picos estacionales de consumo sin depender de importaciones. También evitar tensiones en el sistema como las que se vivieron durante la ola de frío que hubo a principios de junio.

El pliego contempla una capacidad incremental de 14 millones de metros cúbicos por día, con la posibilidad de sumar 6 millones adicionales si se ejerce esa opción dentro de los dos años posteriores a la adjudicación. Esta expansión tiene un costo asociado de USD 500 millones y busca garantizar la eficiencia en el aprovechamiento del potencial de Vaca Muerta, uno de los principales reservorios de gas no convencional de América Latina.

La iniciativa incluye una inversión adicional de USD 200 millones destinada a la ampliación del sistema regulado de TGS, que la empresa financiará y ejecutará conforme a los términos establecidos en su licencia. Esta expansión permitirá que el gas natural incremental que llegue a Salliqueló a través del gasoducto acceda al área Gran Buenos Aires (GBA) y posteriormente sea transferido al sistema de TGN en dirección al Litoral.

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