Más extranjeros, menos viajes al exterior: el turismo internacional en enero dio señales de un cambio de tendencia
Los datos del INDEC muestran el primer repunte del turismo receptivo tras un año de caídas. El emisivo, en cambio, comenzó a ceder.
26 de febrero 2026 - 18:47hs
En enero de 2026, ingresaron al país 682.000 turistas no residentes, un 1,4% más que en el mismo mes del año anterior, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). El número puede parecer modesto, pero su significado es considerable: se trata del primer dato positivo en el turismo receptivo luego de doce meses consecutivos de caídas. Al mismo tiempo, las salidas de argentinos al exterior alcanzaron 1.764.100 turistas, una baja del 8,5% respecto de enero de 2025. Dos cifras que, tomadas en conjunto, dibujan un escenario diferente al que dominó buena parte del año pasado.
El contexto importa. Durante todo 2025, el turismo internacional siguió una lógica que muchos economistas describieron como una de las consecuencias más visibles del atraso cambiario: los argentinos viajaron al exterior en cantidades récord mientras la llegada de extranjeros se desplomaba. El año cerró con 11.896.300 salidas de turistas residentes, un 43,1% más que en 2024, contra apenas 5.315.900 llegadas de no residentes, un 14,3% menos. En términos simples: por cada extranjero que vino, dos argentinos se fueron. El saldo negativo acumulado en visitantes internacionales durante 2025 fue uno de los más pronunciados de la historia reciente del país.
Enero de 2026 no revierte ese desequilibrio de un mes para el otro, pero sí muestra que la pendiente cambió de signo en ambos sentidos a la vez.
El desglose por vías de acceso revela una de las tensiones más interesantes del informe. El turismo receptivo aéreo creció un 13,4%, con 332.700 llegadas de no residentes, mientras que el terrestre cayó un 8,7% y el fluvial/marítimo retrocedió un 5,0%. Del lado emisivo, el movimiento fue inverso pero igualmente marcado: las salidas aéreas de argentinos subieron un 26,7%, con 591.100 turistas, mientras que las salidas terrestres se derrumbaron un 22,2%, con apenas 1.000.300 turistas frente a los que cruzaban la frontera en igual período del año anterior.
La lectura es que el tipo de viaje está mutando. Los cruces cortos a destinos limítrofes —Chile a través del paso Cristo Redentor, Uruguay en ferry, Brasil por tierra— son los que más retroceden. Según el informe del INDEC, el paso Cristo Redentor registró una caída del 25,6% en el receptivo y del 30,2% en el emisivo. En cambio, los destinos de largo radio, que requieren avión, siguen traccionando en ambas direcciones: los aeropuertos de Córdoba, por ejemplo, registraron subas del 71% en receptivo y del 96,5% en emisivo.
Este patrón sugiere que, si bien el dólar sigue siendo conveniente para viajar al exterior, ya no rinde igual para la escapada de fin de semana a Punta del Este o a Santiago. El viaje largo —más caro en términos absolutos, pero proporcionalmente accesible en dólares— mantiene su atractivo para el argentino con capacidad de ahorro, pero el turismo de proximidad empieza a perder terreno.
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Europa y Estados Unidos lideran el turismo que llega
Entre los no residentes que eligieron Argentina en enero, los europeos fueron el grupo más numeroso con 133.000 turistas (19,5% del total), seguidos por los brasileños con 132.100 (19,4%) y el bloque de estadounidenses y canadienses con 104.800 (15,4%). Este último grupo registró el mayor crecimiento interanual de todos: un 25,3%.
En el Aeropuerto Internacional de Ezeiza y el Aeroparque Jorge Newbery, que concentraron el 43,2% del total del turismo receptivo, los europeos encabezaron las llegadas con 83.700 turistas, seguidos por el bloque de Estados Unidos y Canadá con 65.100 y Brasil con 57.000. Estos visitantes no solo vienen en mayor número: también se quedan más tiempo. La estadía promedio de los europeos fue de 22,2 noches, y la de los norteamericanos, de 13,2. El promedio general del receptivo aéreo fue de 15,1 noches.
Esa combinación de volumen y permanencia prolongada es la que más impacto tiene en términos de gasto. Un turista europeo que se queda tres semanas en Buenos Aires aporta considerablemente más divisas que un visitante regional de paso rápido. La Encuesta de Turismo Internacional (ETI), que el INDEC realiza en Ezeiza, Aeroparque y el Puerto de Buenos Aires, relevó 4.463.900 pernoctaciones de turistas no residentes solo en esos aeropuertos durante enero.
En cuanto a las actividades, el informe del INDEC detalla que las preferencias de los visitantes extranjeros combinan gastronomía y cultura: el 74,1% realizó actividades gastronómicas, el 63,9% visitó espacios culturales y el 25,3% asistió a espectáculos. La visita a parques nacionales y áreas protegidas alcanzó al 24,4% de los turistas, una cifra que refleja el creciente interés internacional por los destinos naturales del país.
Se mantiene el déficit, con brecha decreciente
Más allá de los datos de cantidad, el turismo internacional tiene un efecto directo en la balanza de pagos. Cuando un argentino viaja al exterior gasta divisas; cuando un extranjero visita el país, las ingresa. Y durante 2025, esa ecuación fue muy desfavorable para la Argentina.
En enero de 2026, el saldo neto de turistas fue de -1.082.100: salieron muchos más de los que entraron. Pero ese número contrasta con el que se registraba en los primeros meses de 2025, cuando el déficit mensual de visitantes llegó a superar el millón y medio. La reducción no es suficiente para hablar de equilibrio, pero marca una dirección.
Los datos desestacionalizados de la vía aérea confirman la tendencia. La cantidad de turistas no residentes que llegaron por avión, corregida por estacionalidad, aumentó un 18,3% respecto del mes anterior, y la tendencia-ciclo —el indicador que filtra las variaciones coyunturales y muestra el rumbo de fondo— registró una suba del 1,9%. Es decir: no se trata de un salto puntual de enero, sino de una mejora que se consolida mes a mes desde el segundo semestre de 2025.
Del lado emisivo, la desaceleración también es sostenida. En los primeros meses de 2025, las salidas de argentinos al exterior crecían a tasas de entre el 70% y el 88% interanual. Para el cuarto trimestre, ese ritmo ya había caído a niveles de entre el 20% y el 25%. Enero de 2026 marca el primer mes con variación negativa: -8,5%. La tendencia-ciclo del emisivo aéreo, en cambio, sigue creciendo —subió 2,9% respecto a diciembre—, lo que indica que la corrección es moderada y que los argentinos no dejaron de viajar, pero sí lo hacen con menos intensidad que un año atrás.
El cuadro completo que emerge del informe del INDEC es el de un mercado turístico internacional que, después de un año de profundos desequilibrios, comienza a mostrar síntomas de reordenamiento. La pregunta es si esa corrección se sostiene en los meses siguientes, cuando entren en juego variables como la evolución del tipo de cambio, la temporada baja y el comportamiento de los destinos competidores en la región.