Esta fue su segunda visita oficial a Buenos Aires y ambas resultaron a sala llena. En la noche del sábado, John Malkovich realizó su única presentación del espectáculo “El Infame Ramírez Hoffmann”, en el Teatro Ópera, y nadie quiso perderse la puesta. Con tickets que costaban desde 50 mil pesos, las 2.500 localidades estuvieron, prácticamente, agotadas.
Poco después de las 21 y durante una hora, el actor de “Relaciones peligrosas” leyó e interpretó discretamente uno de los 13 relatos que incluidos en “La literatura nazi en América”, del escritor chileno Roberto Bolaño, publicado por primera vez en 1996.
Estuvo acompañado por la pianista franco rusa Anastasya Terenkova, autora de la puesta junto a él, Andrej Bielow en violín y Fabrizio Colombo en bandoneón, quienes interpretaron tangos de Astor Piazzolla, entre otras obras, magistralmente.
Todo era una ensoñación. La sala a metros del Obelisco sobre la legendaria avenida Corrientes, la lluvia torrencial de la noche del viernes y las composiciones de Astor. “Libertango” abrió la velada y luego apareció la silueta discreta y definitiva de Malkovich.
Malkovich - Recorrida
No hubo saludo para el público, como se acostumbra esperar, ni “buenas noches Buenos Aires”. Se sabe que el actor es moderado en el trato y así lo fue. Por momentos, la música tapaba la voz monocorde de Malkovich, su sello característico, aunque la pantalla ubicada al fondo del escenario fue el soporte necesario para la traducción simultánea del texto.
Leo Sbaraglia, recién llegado de Madrid luego de presentar la más reciente película de Almodóvar que protagoniza; Damián Szifrón -algunas señoras le pedían que les hiciera fotos con Leo sin reconocer siquiera al autor de “Los Simuladores”; Fernán Mirás, Lucía Puenzo, la ministra de Cultura de la Ciudad Gabriela Ricardes, entre muchos otros, se congregaron en el hall post función intercambiando opiniones.
Así como en 2016, cuando llegó por primera vez a la ciudad para leer textos de Ernesto Sábato, Malkovich aprovechó para pasear antes de la función recorriendo el Teatro Colón y comiendo en parrillas porteñas.