La actriz, guionista y escritora Zoe Hochbaum presentó este fin de semana Mi último atardecer uruguayo, su primera novela, en el Centro Cultural Recoleta, un libro que explora un regreso emocional a las raíces y a los paisajes de la memoria. “El viaje de Soli, la protagonista, no es solo físico, sino interno. Es una travesía por el dolor, los traumas no resueltos y las conexiones humanas”, explica la autora.
En el libro, Soli se enfrenta a los recuerdos de su infancia mientras recorre lugares emblemáticos de Uruguay, como Piriápolis, con personajes que trazan vínculos fugaces pero significativos: “Un naranja que se convirtió en rosa y un rosa que se convirtió en violeta y así hasta que, de pronto, cayó la noche, y cuando quise dar cuenta, el cielo ya estaba negro”, describe Hochbaum sobre uno de los momentos del relato.
Desde niña, la escritura estuvo presente en la vida de Hochbaum. A los cinco años recibió un diario íntimo que marcó su vida: “Fue la primera vez que me topé con el concepto de poner emociones y cosas en palabras. Y me pareció zarpado”, contó en una entrevista con el portal Infobae. Aunque su carrera en el cine y la actuación es amplia, con papeles en producciones como El fin del amor y Abzurdah, la literatura ocupa un lugar especial: “Lo que más placer me da en la vida es leer y escribir. Eso está por encima de todo”.
En su casa de la infancia, con una biblioteca nutrida de su padre, Zoe descubrió obras que moldearon su sensibilidad literaria. El lector de Bernhard Schlink fue un punto de inflexión: “Me voló la cabeza, no podía creerlo, que era como ver una película, o mejor”. Esa conexión temprana con la lectura se traduce en su narrativa, profundamente visual: “Cuando escribo, pienso en cine. Mi mano es como una cámara, estoy pensando en los planos, en el ángulo, en qué tienen puesto los personajes”.
Los vínculos son el eje central de su obra: “Es un tema que me obsesiona. Mis amigos me joden porque siempre, en cualquier situación, me pongo a analizar las amistades, los amores. Aprovecho en mis piezas artísticas para hablar de eso”. Según Hochbaum, las relaciones han cambiado drásticamente: “La posibilidad que tenemos de pensar y repensar los vínculos es lo que nos hace estar atentos. Siento que también nos definen quienes nos rodean. No somos solos”.
Con dos libros publicados (Monstruario, en 2020, y ahora Mi último atardecer uruguayo), Zoe no frena. Acaba de inscribirse en un taller de dramaturgia para explorar el teatro: “Mi idea es escribir mi primera obra de teatro”.
Hochbaum también reflexiona sobre el impacto de la inmediatez digital: “Los libros están siendo cada vez más olvidados. La gente se concentra menos, pero estamos leyendo todo el tiempo. Hay algo del libro que te vuelve más empático porque entrás en un mundo que no es el tuyo”.
En este sentido, menciona obras como Las primas de Aurora Venturini y El curioso incidente del perro a medianoche de Mark Haddon como ejemplos de cómo los libros generan empatía y curiosidad: “Los libros nos ayudan en lo colectivo, a dejar un poco a un lado la singularidad absoluta que generan las redes”.
Aunque Zoe Hochbaum transita múltiples disciplinas como cine, teatro y literatura, la escritura sigue siendo su refugio y motor creativo. “Cada disciplina me da algo distinto. Pero hay algo que me da la escritura y la lectura que no me lo da otra cosa”, concluye.