25 de mayo 2024
14 de octubre 2023 - 8:32hs

En campaña y en elecciones, los números son los que mandan. La posibilidad de que Juntos por el Cambio empeore su desempeño en las elecciones del 22 de octubre en comparación con las PASO aparece como una posibilidad concreta. En ese marco, las fisuras históricas dentro de la colación opositora resurgen y le dan una posibilidad al Frente de Todos de pescar a los votos de la UCR.

Las últimas encuestas que circularon por la provincia de Buenos Aires encendieron las alarmas de la UCR y reflotaron las diferencias con el PRO en el territorio más poblado de la Argentina. Si bien desde el oficialismo aceptan que el escándalo de Martín Insaurralde “pegará en las elecciones”, desde el radicalismo ven que Juntos por el Cambio no capitaliza nada de lo que pueda perder el peronismo.

Los intendentes bonaerenses del partido centenario saben que buena parte de su suerte está atada al desempeño de Bullrich en las elecciones generales.

La baja de Juntos en las encuestas les plantea a los referentes territoriales de la UCR el peor escenario, no sólo perder lugares en la legislatura provincial, sino también quedarse afuera de un balotaje por la presidencia. Las promesas de llegar al Ejecutivo provincial por intermedio de Néstor Grindetti se desvanecieron en la mesa de arena sobre la que se tejieron los acuerdos previos a las PASO.

Las cicatrices de los intendentes están abiertas. Sostiene que si no fuera por la campaña que desplegaron en la provincia de Buenos Aires el triunfador de la interna del PRO hubiera sido Larreta. En ese marco, se sienten ninguneados por una candidata que por ahora no daría pelea hasta el final por la presidencia.

El lado B de la tensión interna se mide en el discurso público. No son poco los alcaldes radicales que en las últimas dos semanas hicieron públicos distintos elogios a la gestión de Axel Kicillof.

La contención de “los sin tierra” (los referentes del peronismo que son oposición en sus municipios) fue un objetivo desde el comienzo de la campaña provincial. En ese marco, el propio Gobernador terminó por aceitar su relación con intendentes radicales. Esa estrategia hoy le permite al Frente de Todos tender puentes en la provincia de Buenos Aires con radicales en distintos municipios sin demasiado esfuerzo y evitando la sobreactuación.  

Más allá de que los brazos de Kicillof están abiertos para todos, en el entorno del gobernador saben que hay un sector grande radicalismo que apoyó a la dupla Larreta-Morales en la Nación y a Santilli-Posse en la Provincia que ven a Bullrich como un límite que no quieren traspasar. El riesgo mayor para ellos, está claro, es Javier MIlei. Ante ese escenario los que comienza a pesar es la realidad que marcan las encuestas. Con Bullrich lejos en los sondeos nacionales y tercera en la provincia de Buenos Aires, el gobernador peronista aparece como un bálsamo ante la motosierra que amenaza con terminar con la obra pública de un día para el otro.

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Elecciones en Argentina Axel Kicillof

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