Enzo Pérez, el último ídolo de River, se despide en Santiago del Estero, levantando un nuevo trofeo tras la victoria ante Rosario Central por 2-0. Su imagen ya se ha inscrito en la bandera del club. Lealtad a los colores.
La última instantánea de Enzo Pérez fue un abrazo con Jonatan Maidana, a los 38 minutos del segundo tiempo, después del cambio dispuesto por Martín Demichelis, antes de saludar a todos los compañeros en el banquillo. Entre lágrimas, Enzo Pérez anunció: "No es una conferencia de prensa, vengo a anunciar algo que ya se sabía: hoy ha sido mi último partido con esta camiseta. Tengo muchísimas cosas en la cabeza. Vengo también a agradecer... Hoy tuve la posibilidad de agradecer a la gente que me trajo allá por el 2017, que me mandaron un mensaje y que pudo hablar con ellos. Gracias por haberme dado la oportunidad de jugar en esta institución, en este club vine por amor y por sentimiento". No aceptó preguntas.
Enzo Pérez añadió: "Hoy se termina una gran etapa de amor, la cual soñé de chico. Siempre soñé jugar con esta camiseta. A esa gente de por vida le voy a estar agradecido. Me quiero ir en paz, como me voy, con la tranquilidad de haberlo dejado todo, de vaciarme como jugador. Además me dieron la posibilidad de ser capitán, pero si ellos no me querían, hubiera sido todo más difícil. A todos agradecerles de corazón por estos seis años y medio. ¿A la gente? Que voy a extrañar cada ovación, el cariño y respeto que me dieron siempre".
En su llegada a River, el club invirtió alrededor de cuatro millones de dólares para adquirir su ficha al Valencia, y el volante resignó una importante diferencia salarial para regresar a su país. Este compromiso con el club se tradujo en dos renovaciones de contrato: en 2020 y 2021, hasta llegar al actual vínculo que concluye el 31 de diciembre. Miembro del Equipo Ideal de América en 2019 y 2020, Enzo Pérez conquistó 10 títulos durante su estancia en River, incluyendo la Copa Libertadores 2018, el gran logro personal y grupal.
Con su camiseta número 24, Enzo Pérez logró combinar su talento natural para el fútbol con su mentalidad competitiva y su apasionado amor por el club. Su liderazgo, jerarquía, coraje y dedicación construyeron un legado que será recordado en la historia de River Plate. Un jugador-fanático que encarna el espíritu riverplatense y que deja una huella imborrable en la institución.