El encuentro, que será encabezado por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, contará con la participación del asesor presidencial Santiago Caputo; el ministro del Interior, Diego Santilli; la jefa de bloque de LLA en el Senado, Patricia Bullrich; el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem; y el subsecretario Eduardo “Lule” Menem. La clave estará en la contraoferta que prepara el Gobierno para los gobernadores y los senadores dialoguistas, a partir de los pedidos de cambios que se acumularon desde que el proyecto tomó estado parlamentario.
La mesa política de La Libertad Avanza se reúne por primera vez
La discusión interna parte de un diagnóstico compartido: el oficialismo puede reunir los votos, pero con lo justo, y cualquier “detalle” fiscal puede convertirse en un problema político. Por eso, la mesa política buscará fijar los límites de la negociación: qué artículos se tocan, cuáles se defienden tal como están y, sobre todo, qué concesiones se hacen para evitar que el bloque dialoguista empiece a pedir una reescritura más profunda.
El punto más sensible es la tensión con los gobernadores por la merma de recursos coparticipables. En la Casa Rosada admiten que, incluso entre mandatarios provinciales con buena relación con Milei, hay una advertencia repetida: sin una compensación, el costo político de votar la reforma laboral se vuelve demasiado alto. Ese reclamo se concentra en el artículo 191, que modifica alícuotas del Impuesto a las Ganancias y, por ende, impacta de manera directa en la recaudación provincial.
Martin Menem Patricia Bullrich
El Gobierno reúne a la mesa política de La Libertad Avanza para armar la contraoferta por la reforma laboral.
Los dos artículos de la reforma laboral que preocupan a los gobernadores
Puntualmente, el artículo 191 reduce las alícuotas de la escala del inciso A del artículo 73 de la Ley de Impuesto a las Ganancias de 30% a 27% y de 35% a 31,5%. Para los gobernadores, esa corrección tributaria es un “agujero” que no termina de estar cuantificado, pero que se siente como una señal: la Nación baja impuestos y el ajuste lo termina absorbiendo el interior. Cerca del Presidente no están del todo convencidos de abrir esa puerta porque temen que, si ceden en esa línea, aparezca una lista de exigencias fiscales imposible de contener.
Sin embargo, el propio oficialismo reconoce que ese capítulo puede definir la suerte de la sesión. En la lógica de los negociadores, el problema no es solo el número fino sino la narrativa: votar una reforma laboral con costo fiscal para las provincias sin una devolución concreta deja a los gobernadores expuestos ante sus legislaturas y sus aliados locales. En ese sentido, Santilli y Bullrich empujan por una salida “quirúrgica” que no implique desarmar el proyecto, pero sí ofrecer algún mecanismo de alivio.
Milei gobernadores Casa Rosada
El Gobierno reúne a la mesa política de La Libertad Avanza para armar la contraoferta por la reforma laboral.
Javier Milei quiere que la reforma laboral salga cuanto antes
“Las disposiciones comprendidas en los Títulos II Fondo de Asistencia Laboral (FAL), Título XXIII Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI), Título XXIV Modificaciones a leyes impositivas, Título XXV Reducción de carga tributaria, entrarán en vigencia cuando así lo disponga el Ministerio de Economía a efectos de dar cumplimiento a las metas asociadas a las políticas de equilibrio fiscal”, sostiene el artículo 212. La oposición dialoguista lo mira con desconfianza: interpreta que el Gobierno pide el voto ahora y deja para más adelante -o para nunca- la aplicación efectiva de partes sensibles.
Luis Caputo
El Gobierno reúne a la mesa política de La Libertad Avanza para armar la contraoferta por la reforma laboral
Ese artículo, además, abre un debate interno que también llegará a la mesa política: hasta qué punto conviene sostener un esquema tan centralizado en Economía si lo que se necesita es construir confianza en el Senado. Para algunos interlocutores del oficialismo, el “candado Caputo” es razonable para blindar el superávit; para otros, es un argumento perfecto para que los aliados pidan modificaciones o garantías adicionales.
Con este cuadro, el encuentro del viernes buscará ordenar una estrategia única para las conversaciones finales. La idea es que Santilli tenga un mandato claro para sus reuniones con gobernadores -qué puede ofrecer y qué no- y que Bullrich tenga una hoja de ruta más precisa para cerrar el poroteo en el recinto. El objetivo es llegar al 11 de febrero sin improvisación y con los acuerdos atados antes de que el proyecto entre en su recta final.
En paralelo, Santilli continuará con una gira clave. Este jueves visitará Mendoza y San Juan para reunirse con los gobernadores Alfredo Cornejo y Marcelo Orrego, respectivamente. El viernes será el turno del pampeano Sergio Ziliotto, que estará en la Casa Rosada, y el lunes el ministro del Interior se trasladará a Salta para encontrarse con Gustavo Sáenz. En el Gobierno creen que esos encuentros serán determinantes para medir el margen real de negociación: no solo por el contenido del proyecto, sino por la señal política que los mandatarios provinciales decidan enviarle a sus senadores.