Lo que importa
- El Gobierno de Salta avanza en la construcción de un alambrado de 200 metros en la frontera con Bolivia para reforzar los controles migratorios y frenar el contrabando.
- El interventor del municipio de Aguas Blancas, Adrián Zigarán, defendió la medida y acusó al gobierno boliviano de “llenarnos de toneladas de cocaína todos los días”.
- Desde Bolivia, el ministro de Justicia, César Siles, advirtió que la decisión vulnera “principios de derecho internacional” y afecta la buena relación entre ambos países.
- Zigarán aseguró que la instalación del cerco es una “acción menor” dentro de un plan mayor contra el narcotráfico y reclamó más colaboración del gobierno de Luis Arce.
Contexto
¿Qué implica la construcción del alambrado fronterizo?
El alambrado, que forma parte del Plan Güemes, tendrá 200 metros de extensión y 2,5 metros de altura. Se ubicará desde la terminal de ómnibus de Aguas Blancas hasta los puestos de control del puerto de chalanas. Su objetivo es garantizar que todas las personas que ingresen o egresen de Argentina lo hagan a través de los trámites migratorios correspondientes.
¿Qué respondió Bolivia ante la medida?
El gobierno de Luis Arce criticó la iniciativa y señaló que los asuntos fronterizos deben resolverse mediante “mecanismos de diálogo bilaterales”. La Cancillería boliviana advirtió que “cualquier medida unilateral puede afectar la buena vecindad y la convivencia pacífica entre pueblos hermanos”.
El ministro de Justicia, César Siles, expresó la “inquietud” del gobierno de Bolivia y afirmó que el alambrado “vulnera principios de derecho internacional público”.
¿Cómo justificó la medida el interventor de Aguas Blancas?
En declaraciones radiales, Adrián Zigarán respondió con dureza a los cuestionamientos del gobierno boliviano y defendió la construcción del cerco como parte de un plan para frenar el narcotráfico y el contrabando en la frontera.
“El Plan Güemes se lanzó el 9 de diciembre y hasta acá, Bolivia brilló por su ausencia”, aseguró. Sobre el comunicado de la Cancillería boliviana, lo calificó de “completamente desubicado” y cuestionó que ahora se preocupen por la medida. “Que construyamos un alambrado paralelo al río, que es la frontera, la verdad es que flashearon Donald Trump”, ironizó, en referencia a la política migratoria del expresidente estadounidense.
Zigarán reiteró sus críticas al gobierno de Arce y lo acusó de no colaborar en la lucha contra el narcotráfico. “Nos llenan de toneladas de cocaína todos los días y, por más que dialogues o no, no hacen nada”, afirmó. Cuando le preguntaron a quién se refería con esa acusación, respondió: “Al Gobierno de Bolivia, por acción u omisión”.
¿Qué riesgos existen en la frontera según Zigarán?
El interventor de Aguas Blancas denunció que el cruce ilegal de personas y mercaderías es una práctica habitual en la zona. Explicó que, durante el día, operan los llamados bagayeros, quienes transportan productos para la venta. Sin embargo, por la noche, la situación es más riesgosa: “Los chancheros cruzan con bolsas de consorcio cuyo contenido se desconoce”.
Zigarán también describió la violencia asociada a la frontera y el narcotráfico en la región: “Aparecían decapitados, gente ejecutada con precintos en las espaldas, mexicaneadas, sicariatos, era un descontrol”. En ese sentido, defendió la construcción del alambrado como una medida para “empezar a poner orden en la frontera”.
¿Hubo antecedentes de medidas unilaterales en la frontera?
Consultado sobre si Argentina debería haber negociado con Bolivia antes de instalar el cerco, Zigarán recordó que hace un mes el gobierno de Arce desplegó fuerzas militares en la frontera para evitar que los argentinos cruzaran a comprar bienes y provocaran un aumento de precios. “Militarizaron dos días la frontera y nosotros, desde este lado, mirábamos el movimiento. Nunca se nos ocurrió preguntar qué estaban haciendo. Lo que ellos hagan de su lado no interfiere con lo que nosotros hagamos del nuestro”, sostuvo.
¿Por qué Bolivia se opone al alambrado, según Zigarán?
El funcionario sugirió que la falta de control en la frontera podría responder a intereses dentro del propio gobierno boliviano. “No quiero ser mal pensado, pero si tuviera que decir algo, no sería bueno. ¿A quién le conviene que no se controle la gente que ingresa y egresa del país? Algo pasa con las autoridades de Bolivia que desconozco”, deslizó.
¿Qué reclamos hizo Zigarán al gobierno boliviano?
El interventor afirmó que Argentina ha desplegado recursos para reforzar el control fronterizo, mientras que Bolivia no ha mostrado la misma voluntad. “Desde que se lanzó el plan, tenemos dos pasos, dos controles integrados, y nosotros ponemos cuatro trabajadores de Aduana mientras Bolivia tiene solo uno”, cuestionó. Además, reclamó mayor presencia de efectivos de seguridad en la frontera: “Lo que genera es un cuello de botella, por eso reclamamos que pongan más gente. Realmente, Bolivia no presta la colaboración adecuada para descomprimir”.
Cómo sigue
El gobierno de Salta continuará con la construcción del alambrado, mientras que el gobierno de Bolivia insiste en la necesidad de un diálogo bilateral para abordar la cuestión fronteriza.
A nivel diplomático, la Cancillería argentina no ha emitido declaraciones formales sobre el conflicto, pero la tensión con Bolivia podría escalar si persisten los cruces entre funcionarios.
Mientras tanto, en la frontera, la implementación del Plan Güemes sigue avanzando con la intención de reforzar los controles y limitar los cruces irregulares.