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La tregua que firmaron hace dos semanas la secretaria General, Karina Milei, y el estratega de La Libertad Avanza (LLA), Santiago Caputo, por pedido del presidente Javier Milei pasó su primera prueba de fuego con los cambios en el ARCA y en el Banco Nación. Las dos tribus, enfrentadas fuertemente, mantuvieron la paz. Toda la energía en el Congreso.

"Las Fuerzas del Cielo", que se referencian en Caputo, y "Los territoriales", que hacen lo propio con Karina Milei, aceptaron el pedido del Presidente de deponer las armas por tres meses; plazo en el que el Gobierno quiere aprobar en sesiones extraordinarias todas las reformas que envió al Congreso.

Karina Milei y Santiago Caputo; aprobados en la primera prueba de la tregua

"Esto muestra que hay tranquilidad. Cada uno consolidó posiciones, Karina (Milei) lo puso a (Dario) Wasserman en el Banco Nación mientras que Santiago (Caputo) consolida su poder en el ARCA. Todos estamos trabajando a favor de las reformas de forma bastante bien coordinada", precisó una fuente al tanto de las conversaciones dentro del Gobierno para avanzar con esas dos designaciones. Ambos cambios sucedieron en momentos en los que ambas tribus se cuidan, y mucho, de no herir suceptibilidades.

El propio Javier Milei fue el que le solicitó a Karina Milei y a Santiago Caputo que frenen con las hostilidades entre ambos, principalmente las que existen entre el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y el subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo "Lule" Menem, con el asesor presidencial.

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Karina Milei y Santiago Caputo pasaron la primera prueba de fuego de la tregua que les pidió Javier Milei.

Los cambios en el ARCA a manos de Santiago Caputo

Los movimientos de las últimas horas funcionaron, además, como una radiografía del poder real en la coalición libertaria: en Balcarce 50 sostienen que la “paz” no implica una fusión de criterios, sino una delimitación de territorios. En ese marco, el reacomodamiento en el ARCA se dio en detrimento del ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, que tuvo que pedirle la renuncia al ex titular del organismo, Juan Pazo. La salida del funcionario —que había sido apuntalado por el Palacio de Hacienda— abrió una ventana para que el asesor presidencial avance con un nombre propio y con peso interno.

Ahí fue donde Santiago Caputo aceleró y empujó la designación de Andrés Vázquez como nuevo Director Ejecutivo, un perfil técnico con recorrido dentro del esquema tributario, que supo estar al frente de la Dirección General Impositiva (DGI). En la Casa Rosada interpretan el cambio como una señal política más que administrativa: ordenar una caja sensible y una estructura que, por su capilaridad, impacta en la recaudación, el control y la relación con los sectores empresarios.

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Karina Milei y Santiago Caputo pasaron la primera prueba de fuego de la tregua que les pidió Javier Milei.

Karina Milei avanzó en el Banco Nación

La jugada tuvo una derivación inmediata en el Banco Nación. A Pazo se le ofreció la presidencia de la entidad como salida prolija y con peso institucional, pero ante su negativa quedó habilitada una contraofensiva del sector de Karina Milei. La secretaria General promovió a Dario Wasserman, que hasta ahora se desempeñaba como número dos del banco, y logró retener una silla estratégica en un organismo que cumple un rol central en el andamiaje financiero del Gobierno, sobre todo en un año donde el Ejecutivo pretende sostener un paquete de reformas que exige espalda política y coordinación con el mercado.

“Esto es parte del nuevo contrato interno: cada uno cuida su área y ninguno pisa el jardín del otro”, sintetizó un dirigente libertario con acceso frecuente a despachos clave. Esa convivencia, explican, se apoya en una premisa: la interna no puede volver a desbordar mientras la administración Milei depende de votos ajenos para convertir en ley el núcleo de su programa. En esa lógica se entiende también el pedido de “tres meses” de tregua, con una fecha tácita de vencimiento: el tramo decisivo del Congreso y la aprobación —o el naufragio— del Presupuesto 2026, las facultades delegadas y las reformas económicas.

Javier Milei pide concentración total en el Congreso

Con ese telón de fondo, todo el Gobierno concentra ahora sus esfuerzos en la sesión de mañana en Diputados, donde apuesta a conseguir media sanción del Presupuesto 2026, más las facultades delegadas y otras iniciativas fiscales. La orden que bajó Milei a su mesa política fue clara: no hay margen para ruidos internos ni para gestos que enojen a los bloques dialoguistas. En Balcarce 50 repiten que el paquete legislativo se juega tanto en el contenido como en el clima: si la coalición se muestra fracturada, pierde capacidad de negociación; si aparece ordenada, mejora su poder de fuego para cerrar acuerdos.

Javier Milei José Antonio Kast

Karina Milei y Santiago Caputo pasaron la primera prueba de fuego de la tregua que les pidió Javier Milei.

El calendario, además, impone urgencia. La próxima instancia marcada en rojo es el Senado, donde el oficialismo pretende avanzar con el tramo final de la reforma laboral y el Presupuesto 2026 en una sesión prevista para el viernes 26 de diciembre. En el entorno de la vicepresidenta Victoria Villarruel aseguran que el poroteo es ajustado y que cualquier traspié en Diputados puede contagiar el ánimo en la Cámara alta. Por eso, en la Casa Rosada evalúan que la tregua entre Karina Milei y Santiago Caputo no es un gesto de reconciliación: es una necesidad táctica. Primero las leyes, después la interna. Y recién entonces —admiten, en voz baja— se verá si esos tres meses alcanzan para sostener la paz o si fue apenas una pausa para reordenar fuerzas.

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