El 17 de septiembre se llevó a cabo una nueva movilización universitaria en el marco de la gestión del presidente Javier Milei. La manifestación, que inicialmente reflejaba un reclamo amplio y transversal en defensa de la educación pública, se vio desplazada por una agenda más sectorizada, centrada en actores universitarios y opositores. Este hecho reavivó el debate sobre el financiamiento de la educación pública en un contexto de ajustes fiscales y recortes presupuestarios.
Un análisis hecho por Monitor Digital muestra que el interés digital por esta marcha fue considerablemente menor al de protestas anteriores, con una caída del 80% en el volumen de menciones respecto a la primera movilización de abril de 2024. La conversación en redes sociales se inclinó también hacia un tono más negativo, con un aumento de la polarización política alrededor de la figura del presidente y su decisión de bloquear el financiamiento universitario.
En el centro del debate digital se destacaron términos como "Milei" y "veto", que reflejaron la confrontación política generada por esta medida presidencial. Además, términos relacionados con la educación pública como "universidad", "docentes", "estudiantes" y "UBA", junto a otros más amplios de la agenda social, como "salud", "hospital Garrahan", "país" y "congreso", estuvieron presentes en la conversación.
Sentimiento y polarización
La conversación sobre la marcha del 17 de septiembre mostró un sentimiento mayormente negativo, con un 83% de las menciones asociadas a términos como "veto", "vergüenza", "recortes", "ajuste" y "golpista". Sin embargo, también emergieron mensajes positivos, particularmente en torno a la palabra “financiamiento” y frases como "derecho", “defender” y "futuro", lo que sugiere que la protesta no solo fue un desahogo de indignación, sino también una reafirmación de la legitimidad de la universidad pública como un bien fundamental para la sociedad.
El análisis temático confirmó que los principales ejes de la discusión fueron la política y la gestión gubernamental, con un fuerte enfoque en la influencia del Congreso y la postura del gobierno. Además, la agenda social, que abarcó cuestiones de salud y derechos, también tuvo su lugar, subrayando la relación entre la educación pública y otros bienes públicos esenciales.
La evolución de las movilizaciones
Al comparar las tres grandes marchas universitarias bajo la administración de Milei, se percibe una clara disminución en el interés digital y una intensificación en la polarización. La primera movilización, en abril de 2024, generó un récord de 301.200 menciones, reflejando una protesta masiva y transversal. La segunda, en octubre de 2024, registró 224.600 menciones, lo que implicó una caída de un 25%, pero mantuvo un interés considerable. La marcha del 17 de septiembre de 2025, sin embargo, solo alcanzó 62.200 menciones, lo que supone una caída del 80% respecto a la primera protesta.
Aunque la disminución del interés es evidente, la conversación no solo perdió volumen, sino que se tornó más radicalizada, con un clima de mayor negatividad. Esta polarización, evidenciada en un NSR récord de negatividad, indica una tensión creciente en el discurso, concentrada sobre todo en sectores más militantes y opositores, mientras que la protesta perdió capacidad de llegar a audiencias más amplias.