En su segundo discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas, Javier Milei buscó marcar el rumbo de la política exterior argentina con un mensaje cargado de definiciones. Desde críticas al funcionamiento de los organismos internacionales hasta el alineamiento con Donald Trump, pasando por reclamos históricos de soberanía y justicia, el mandatario argentino buscó proyectar a su país como parte activa del “mundo libre”.
La carencia de acción de Naciones Unidas
Con fuertes críticas a la funcionalidad de la ONU y todos sus organismos dependientes, Milei sostuvo que se “ha ido creando capas sobre capas de organismos, agencias y programas hasta alcanzar una hipertrofia de administraciones poco efectivas. Asimismo, instó a un "retorno a las ideas de la libertad, a los principios importantes que sostienen la dignidad de la vida, la libertad, la propiedad de todos los individuos bajo la ley”.
Habló de Naciones Unidas como un "modelo de gobierno supranacional de burócratas internacionales", que muy lejos quedó del espíritu fundacional de la Carta de San Francisco de 1945. Y utilizó este argumento para defender el retiro de la Argentina de la agenda 2030, y el "malgasto de recursos escazos" que representaba para el país.
Alianza con Trump y críticas a la inmigración
En un tramo central de su discurso, Milei elogió la gestión de Donald Trump, a quien presentó como un referente en la defensa del futuro frente al cortoplacismo. “El presidente Trump también entiende que es el momento de revertir una dinámica que estaba llevando a Estados Unidos a una catástrofe, y sabemos que una catástrofe en Estados Unidos es una catástrofe global”, señaló.
Vinculó esa advertencia con la política migratoria. Además de compararla con una invasión, se refirió al caso del país norteamericano: "Su férrea y exitosa política en términos de ponerle un freno a la inmigración ilegal lo deja más que claro". Para Milei, en muchos países “ya es demasiado tarde” para enfrentar el problema, en alusión a la crisis migratoria europea.
Cuatro reclamos "sensibles" para la Argentina
El presidente cerró su intervención con un bloque de reclamos sensibles. Dentro de lo que es una constante en la política exterior argentina, Milei volvió a hacer un reclamo formal en la Asamblea General por la soberanía de las Islas Malvinas, e instó al Reino Unido a reanudar las negociaciones bilaterales: "A pesar de los ochenta años que pasaron desde la creación de esta organización, situaciones coloniales como estas siguen sin ser resueltas".
En otro de los ejes, abordó la condena a la violencia fundamentalista para hablar de los atentados a la Embajada de Israel (1992) y a la AMIA (1994) en territorio argentino, solicitando "fortalecer la cooperación jurídica", para ayudar al país a "terminar de cicatrizar esta dolorosa herida".
La "violencia política de izquierda" también tuvo su lugar en el discurso del presidente. Habló de una "escalada inadmisible" de ella, que en "Argentina conocemos muy bien”, y rechazó el uso de la fuerza como un sustituto del debate racional.
Por último, y quizás el reclamo que más sorprendió, fue el dedicado a Nahuel Gallo, el gendarme argentino que fue secuestrado en Venezuela el 8 de diciembre de 2024. Se refirió a este suceso como un caso de "desaparición forzada", y exigió al gobierno de Venezuela la "inmediata liberación" del compatriota.