La economía no da respiro. El dólar sube, el riego país también. Baja la recaudación, caen los bonos. La confianza no brota y las inversiones no llegan. En ese marco, la apuesta a la batalla cultural en el Congreso parece ser una alternativa a la que le Gobierno se quiere abrazar. La ley bases ya no es bandera, tampoco excusa.
En ese marco, el Gobierno estudia, encuestas en mano, cual es el tema que podría ganar el centro de la agenda y alejar la discusión pública de la realidad económica.
¿Y después de la ley bases qué?
Por ahora los esfuerzos del Gobierno parecen no dar su fruto. Los estudios de opinión pública ponen a la situación económica a tope de las preocupaciones. El desempleo también desvela a los argentinos y la pobreza empieza a subir escalones en torno a lo que moviliza las emociones de la mayoría. Parece no haber lugar para la agenda punitivista.
La semana pasada la ministra de Seguridad Patricia Bullrich junto a su par de Justicia, Mariano Cúneo Libarona presentaron el proyecto de ley para bajar la edad de imputabilidad a 13 años. La agenda no se movió.
Desde un lugar más lejano a las preocupaciones de la gente, el oficialismo se encolumna detrás de la “ley Conan”. Un proyecto que agrava las penas para el maltrato animal. La discusión genera likes en las redes pero tampoco tuerce la balanza en términos de la preocupación de la sociedad.
El propio jefe de Gabinete, Guillermo Francos, intentó el viernes antes de los fallidos anuncios económicos, poner en agenda una reforma electoral. El punto más fuerte es que se le permita votar a los jóvenes de 13 años. A nadie parece importarle eso cuando la cotización del dólar superó los $1400.
En el escenario aparece como un bálsamo el receso invernal. Los más experimentados apuestan a correr al Congreso de la escena. “Quedó probado que el Congreso no es el problema. Ahí están los números. La ley bases ya está y no hay luz al final del túnel”, confiesa un peronista experimentado ante la consulta de El Observador.
La construcción de la mayoría parlamentaria
El oficialismo no se rinde. Deja trascender qué mandará nuevos proyectos con más reformas estructurales. Sin embargo, la mirada sobre la foto que dejó la votación de la ley bases empieza a modificarse. “Si no parecen los resultados, difícil que vuelva a juntar 147 votos”, advierten desde uno de los bloques dialoguistas.
La advertencia está anclada en la realidad. El expresidente Mauricio Macri salió a cuestionar la falta de gestión. El PRO comienza a jugar su partido de cara al 2025. La UCR tomará el mismo camino.
Por ahora hay tregua. El radicalismo levantó el pie del acelerador y dejó el tratamiento de la ley que reestablece el FONID para el mes de agosto. No hay por ahora fecha para que el Senado avance con la nueva ley de movilidad jubilatoria y tampoco aparece en escena el número necesario en Diputados para voltear el mega DNU que aún está vigente.
El Congreso se encamina a cerrar sus recintos hasta después de las vacaciones de invierno. La única certeza aparece en septiembre, cuando el Ejecutivo tendrá que enviar su primer presupuesto.