29 de octubre 2024 - 8:50hs

Un accidente cerebrovascular (ACV), conocido comúnmente como ataque cerebral, ocurre cuando se interrumpe el suministro de sangre a una zona del cerebro. Esta falta de oxígeno y nutrientes provoca que las células cerebrales empiecen a morir en cuestión de minutos, lo que puede resultar en daños graves en el cerebro, discapacidades permanentes o, en los casos más extremos, la muerte.

“Un accidente cerebrovascular es una emergencia médica que requiere atención inmediata. La educación sobre los síntomas, los factores de riesgo y la intervención rápida es vital para mejorar los resultados y reducir la morbilidad asociada con esta afección. La prevención, a través del manejo de factores de riesgo, es fundamental para reducir la incidencia de ACV. Obtener atención médica de emergencia rápidamente, puede reducir el daño en el cerebro y otras complicaciones que genera un accidente cerebrovascular”, comenta a la Agencia Noticias Argentinas el Dr. Marcelo Cáncer, cardiólogo en OSPEDYC.

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“Algunos de los factores de riesgo son: tener más de 55 años, tener antecedentes familiares o antecedentes personales de enfermedad cardiaca. En otro orden de posibilidades, otros factores de riesgo son: fumar, tener hipertensión arterial, sobrepeso, sedentarismo, colesterol alto (dislipemia), diabetes no controlada, consumo excesivo de alcohol, drogas de abuso y apneas del sueño”, añadió.

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Este martes es el Día Mundial del Accidente Cerebrovascular, un problema de salud que puede originarse de dos maneras:

  • Isquemia cerebral: esta ocurre cuando una arteria encargada de llevar sangre al cerebro se bloquea o se estrecha, lo que impide que el tejido cerebral reciba el oxígeno y los nutrientes necesarios. Como resultado, las neuronas pueden comenzar a morir en cuestión de minutos, siendo responsable del 85% de los accidentes cerebrovasculares.
  • Hemorragia cerebral: este tipo ocurre cuando un vaso sanguíneo en el cerebro se rompe o sangra, lo que provoca un aumento de presión en las neuronas cerebrales, causando daño.

Los síntomas de un ACV

  • Dificultades en el habla y comprensión: una persona que sufre un accidente cerebrovascular puede experimentar confusión, arrastrar las palabras al comunicarse o tener problemas para entender lo que los demás dicen.
  • Entumecimiento, debilidad o parálisis de la cara, del brazo o de la pierna: esta afección puede provocar parálisis o debilidad en la cara, el brazo o la pierna, usualmente afectando solo un lado del cuerpo. Si un brazo empieza a caerse, podría ser indicativo de un accidente cerebrovascular, y al intentar sonreír, la esquina de la boca podría caerse.
  • Problemas para ver en uno o ambos ojos: la persona afectada puede presentar visión borrosa o repentina en uno o ambos ojos, e incluso experimentar visión doble.
  • Cefalea intensa: un dolor de cabeza repentino, de gran intensidad, puede ser un signo de accidente cerebrovascular. Este tipo de dolor puede ir acompañado de náuseas, mareos o cambios en el nivel de conciencia.
  • Dificultades para caminar: alguien que está teniendo un accidente cerebrovascular puede tropezar, perder el equilibrio o mostrar falta de coordinación al caminar.

Si se observan alguno de estos síntomas en uno mismo o en otra persona, es fundamental contactar de inmediato a los servicios de emergencia. No se debe esperar a que los síntomas desaparezcan, ya que, como señaló el médico, “cada minuto cuenta”. El proceso de diagnóstico implica realizar un examen físico y una serie de preguntas, así como pruebas de imagen como tomografías o resonancias magnéticas del cerebro. Esto es esencial para identificar la causa del accidente cerebrovascular.

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El tratamiento para el ACV

El enfoque terapéutico para esta condición depende de su clasificación:

  • Accidente cerebrovascular isquémico: la prioridad es restablecer el flujo sanguíneo en la arteria afectada. La terapia trombolítica, que consiste en administrar fármacos para deshacer coágulos, es más efectiva cuando se utiliza dentro de las primeras horas tras el inicio de los síntomas. En ciertas circunstancias, también se pueden llevar a cabo procedimientos como la angioplastia o la tromboaspiración.
  • Accidente cerebrovascular hemorrágico: en este caso, las estrategias de tratamiento se centran en controlar la presión arterial, realizar cirugías para reparar vasos sanguíneos dañados o drenar el sangrado que se acumuló en el cerebro.
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En ocasiones, un accidente cerebrovascular puede resultar en discapacidades que pueden ser temporales o permanentes. Las secuelas que se presenten dependen de la duración en la que el cerebro permanece privado de flujo sanguíneo y de las áreas específicas que se vean afectadas. Algunas de las posibles complicaciones incluyen:

  • Pérdida de movimiento muscular o parálisis: puede ocurrir parálisis en uno de los lados del cuerpo. También es posible perder la capacidad de controlar ciertos músculos, como los de un lado de la cara o un brazo.
  • Dificultades para hablar o tragar: un accidente cerebrovascular puede afectar los músculos de la boca y la garganta, lo que genera problemas para articular palabras, así como para tragar y comer. Esto también puede incluir dificultades relacionadas con el lenguaje, afectando la capacidad de hablar, comprender lo que se dice, leer o escribir.
  • Pérdida de la memoria o dificultad para pensar: muchas personas que sufrieron un accidente cerebrovascular experimentan cierto grado de pérdida de memoria, y otras pueden enfrentarse a retos al intentar pensar, razonar, tomar decisiones y entender conceptos.
  • Alteraciones emocionales: los individuos que pasaron por un accidente cerebrovascular pueden tener dificultades para manejar sus emociones y, en algunos casos, pueden desarrollar síntomas de depresión.
  • Dolores: puede manifestarse dolor, entumecimiento u otras sensaciones en las áreas del cuerpo afectadas por el accidente cerebrovascular. Por ejemplo, si se pierde la sensibilidad en el brazo izquierdo, se podría experimentar una sensación de hormigueo en esa región.
  • Cambios en la conducta y el autocuidado: las personas que sufrieron un accidente cerebrovascular pueden volverse más reservadas y, además, podrían necesitar asistencia con su cuidado personal y con actividades cotidianas.
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