6 de julio 2026 - 19:24hs

Los estudiantes de 6° grado de las escuelas primarias argentinas mejoraron sus resultados en Lengua y Matemática respecto de 2023, según los datos del operativo Aprender 2025 que difundió la Secretaría de Educación de la Nación. Un informe de la organización Argentinos por la Educación, elaborado por Eugenia Orlicki, Martín Nistal y Lucía Vallejo, analizó en detalle esos resultados y ofrece un panorama más completo de cómo evolucionó el aprendizaje en el país durante los últimos dos años.

La prueba tuvo carácter censal: participaron 752.936 alumnos de 20.298 escuelas de todo el país. La tasa de respondientes llegó al 84%, la más alta desde que se toma este examen bajo el formato Aprender. En 2023 había sido del 82,2%; en 2018, del 78,7%, y en 2016, apenas del 70,8%. Neuquén quedó afuera de los resultados oficiales porque no alcanzó el umbral mínimo de participación exigido para garantizar la representatividad estadística.

Recuperar terreno perdido

El salto más marcado se dio en Lengua: el porcentaje de chicos con desempeño satisfactorio o avanzado pasó de 66,4% en 2023 a 76,9% en 2025, un incremento de 10,5 puntos porcentuales. En Matemática la mejora fue más moderada, de 51,5% a 55%, es decir 3,5 puntos. Los promedios generales acompañan esa tendencia: el puntaje de Lengua subió de 496 a 510 puntos, y el de Matemática, de 474 a 487.

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Para Víctor Volman, director ejecutivo de Argentinos por la Educación, el avance en Lengua tiene un correlato con una política concreta. "La mejora en Lengua que muestra Aprender 2025 respecto de la medición de 2023 es la primera evidencia concreta del Compromiso por la Alfabetización, que impulsamos junto a más de 200 organizaciones en 2023", sostuvo, y agregó que se trata de "un compromiso que firmaron el entonces candidato a presidente Javier Milei y los gobernadores, y que hoy empieza a traducirse en mejores niveles de aprendizaje".

Puesto en perspectiva histórica, el resultado de 2025 recién permite recuperar terreno perdido. Desde que existe el operativo Aprender, en 2016, el desempeño en Lengua había llegado a un pico de 75,3% en 2018, para luego bajar a 70,9% en 2021 y caer con fuerza hasta 66,4% en 2023, en plena salida de la pandemia. Recién en 2025 se superó el nivel de 2018. En Matemática la trayectoria fue más lineal y descendente: 58,6% en 2016, 57,4% en 2018, 55,5% en 2021 y un piso de 51,5% en 2023. La recuperación de 2025, con 55%, todavía no alcanza para volver a los valores de 2016 y 2018.

El propio informe llama a leer estos números con cautela. La tasa de participación no fue la misma en cada edición de la prueba: pasó del 70,8% en 2016 al 84% en 2025. Ese salto importa porque, si en los últimos años rindió el examen una proporción mayor y distinta de alumnos que antes, parte de la mejora podría reflejar ese cambio en quiénes fueron evaluados, y no exclusivamente un progreso real en los aprendizajes.

La desigualdad que no cede

El dato que más preocupa a los especialistas en educación no es la mejora general, sino que la brecha entre estudiantes de distinto origen social se mantiene casi intacta. Entre los alumnos de nivel socioeconómico alto, el 89% alcanza un desempeño al menos satisfactorio en Lengua y el 73% en Matemática. Entre los de nivel socioeconómico bajo, esas cifras bajan al 67% y al 43%, respectivamente.

La distancia entre ambos extremos es de 22 puntos porcentuales en Lengua y de 30 en Matemática. Los cinco quintiles socioeconómicos mejoraron respecto de 2023, y de hecho los sectores más pobres tuvieron el mayor avance relativo: en Lengua, pasaron de 52% a 67 por ciento. Pero la mejora no alcanzó para achicar la brecha de origen, que sigue siendo uno de los datos más constantes de las pruebas Aprender desde que se toman.

Para definir el nivel socioeconómico de cada estudiante, la Secretaría de Educación de la Nación combina tres variables: el nivel educativo de los padres, el grado de hacinamiento del hogar (la relación entre la cantidad de habitaciones de la vivienda y el número de personas que la habitan) y la posesión de determinados bienes. Se trata de un indicador que no mide directamente el ingreso familiar, pero que en la práctica funciona como una aproximación bastante ajustada a la desigualdad social de cada hogar.

Algo parecido ocurre si se mira el tipo de gestión de la escuela. En los establecimientos estatales, el 72% de los chicos logra un rendimiento satisfactorio o avanzado en Lengua y el 48,5% en Matemática. En los privados, esos porcentajes trepan al 90,2% y al 72,7%. Parte de esa diferencia se explica por el nivel socioeconómico de las familias que eligen cada tipo de escuela: en 2018, solo el 2% de los alumnos de colegios privados pertenecía al nivel socioeconómico más bajo, contra el 23% en las escuelas estatales. Por eso el informe evita atribuir toda la brecha a la calidad educativa de cada sector.

De todos modos, el sector estatal mostró una recuperación más pronunciada que el privado en los últimos dos años: en Lengua subió casi 12 puntos porcentuales (de 60,1% a 72%), mientras que el privado avanzó 6 puntos (de 84,2% a 90,2%). En Matemática la diferencia fue menor: el estatal creció 3,6 puntos y el privado, 3,2.

Un mapa con matices provinciales

La mejora no fue pareja en todo el país, aunque sí generalizada: 23 de las 24 jurisdicciones mostraron avances en Lengua y 22 en Matemática. Las provincias con mejores resultados en Lengua fueron Ciudad de Buenos Aires (88,1%), Córdoba (82,4%) y Chubut (81,9%). En el otro extremo se ubicaron Chaco (63,9%), Santiago del Estero (66,9%) y Tucumán (68,9%). En Matemática, el podio lo integraron nuevamente Ciudad de Buenos Aires (74,5%), Córdoba (64,3%) y La Pampa (57,5%), mientras que los valores más bajos correspondieron otra vez a Chaco (38,5%), Tucumán (44,7%) y Catamarca (45,8%).

Lo interesante aparece al mirar el cambio entre 2023 y 2025: las provincias con mejores resultados no siempre fueron las que más avanzaron. En Lengua, los mayores saltos se dieron en San Juan (14 puntos porcentuales), Catamarca (13,5) y La Rioja (13,2), todas jurisdicciones del NOA y Cuyo que venían de niveles más bajos. En cambio, distritos con buen desempeño histórico como Córdoba, Tucumán y Ciudad de Buenos Aires tuvieron los incrementos más chicos, entre 7,3 y 7,7 puntos. En Matemática se repite el patrón: La Rioja, Catamarca y La Pampa lideraron la mejora, mientras que Misiones fue la única provincia del país que retrocedió, con una caída de 0,4 puntos.

Por regiones, el Noroeste fue donde más se notó la recuperación relativa, empujado por Catamarca y La Rioja. En Cuyo, San Luis (79,3%) y Mendoza (78,5%) encabezaron los resultados de Lengua, mientras que San Juan, pese a mostrar el mayor avance del país, siguió siendo la provincia con el desempeño más bajo de la región en las dos materias. En el Noreste, Corrientes lideró la mejora en Lengua con 13 puntos, aunque Chaco siguió siendo la provincia con peor desempeño del país en ambas materias. En la Patagonia, Chubut y Tierra del Fuego encabezaron los resultados de Lengua, y La Pampa fue la que más avanzó en Matemática de esa región.

Los autores del informe remarcan que estos datos, aunque alentadores en términos generales, conviven con una estructura de desigualdad que las pruebas vienen mostrando edición tras edición: el origen social y el tipo de escuela siguen pesando más que cualquier mejora coyuntural a la hora de determinar qué tanto aprende un chico en la escuela primaria argentina.

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