7 de abril 2026 - 18:07hs

El parque automotor argentino siguió envejeciendo en 2025 y la tendencia no muestra señales de revertirse. Según el informe anual sobre flota circulante que publicó la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC) en colaboración con la consultora especializada Promotive Latam Auto Data Solutions, la edad promedio de los vehículos en circulación llegó a 14,8 años, frente a los 14,3 años registrados en 2024. El dato es parte de un proceso que se arrastra desde hace años y que tiene causas estructurales: para que el parque no siga envejeciendo, habría que incorporar 1.100.000 vehículos nuevos por año. En 2025 se vendieron 612.000.

La flota total circulante al cierre del año pasado era de 15.784.385 vehículos —automóviles, comerciales livianos y pesados, sin contar motocicletas, maquinaria agrícola ni remolques—, lo que representa un incremento de apenas el 1% respecto de 2024, cuando había 15.552.418 unidades. En términos relativos, hay un vehículo por cada 2,89 habitantes, una proporción que ubica a la Argentina en una posición intermedia a nivel regional: mejor que Brasil, donde la relación es de 4,6 personas por vehículo, pero similar a México (2,8) y bastante más lejos de Alemania (1,6) o Estados Unidos (1,1).

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El informe, que toma como fuente los registros de la Dirección Nacional de los Registros de la Propiedad del Automotor (DNRPA) corregidos con estimaciones de mortandad del parque, es una referencia para compañías de seguros, fabricantes, importadores y organismos públicos que necesitan proyectar la demanda de repuestos, servicios y nuevas unidades.

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Un parque con dos velocidades

Uno de los aspectos más llamativos que revela el informe es lo que los propios técnicos describen como un carácter "dual" del parque automotor argentino: conviven dos segmentos con perfiles de edad muy distintos. Si se considera únicamente la flota de los últimos 20 años —es decir, los vehículos fabricados entre 2006 y 2025—, la edad promedio baja a 10 años. Pero cuando se suma el resto, el promedio general trepa casi cinco años más. Eso significa que hay una porción significativa de la flota que es relativamente moderna, y otra que es muy antigua: el 27,4% de los vehículos en circulación tiene más de 20 años de antigüedad.

Esta convivencia entre lo nuevo y lo viejo no es inocua. Un vehículo con más de dos décadas de uso implica, en general, mayor consumo de combustible, más emisiones contaminantes, tecnología de seguridad obsoleta y una demanda sostenida de repuestos que, en muchos casos, ya no se fabrican localmente. Para el sector de autopartes, que es precisamente el que nuclea AFAC, este escenario representa tanto una oportunidad comercial como un desafío productivo.

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La brecha entre lo que se necesita incorporar y lo que efectivamente se incorpora es el motor del envejecimiento. Las proyecciones para 2026 estiman ventas de alrededor de 650.000 unidades, menos de la mitad del umbral de 1.100.000 que se requeriría para estabilizar la edad promedio. No es un problema nuevo ni exclusivo de un ciclo económico particular: la Argentina lleva años sin alcanzar ese nivel de incorporación, y el resultado acumulado es el parque que hoy circula por sus rutas y ciudades.

La composición de la flota: nafta, diésel y muy poco más

En cuanto al tipo de combustible, el panorama es tan estable como poco alentador desde el punto de vista de la transición energética. Los vehículos que funcionan exclusivamente a nafta representan el 63,5% de la flota; los diésel, el 25,5%; y los convertidos a gas natural comprimido (GNC), el 10,6%, con una leve caída respecto al año anterior. Esta última cifra equivale a unos 1,6 millones de vehículos con equipo de GNC, una conversión que históricamente fue una respuesta pragmática de los argentinos ante los altos costos del combustible líquido.

Lo que prácticamente no existe en las calles argentinas son los vehículos electrificados. Los híbridos —que combinan motor de combustión con tracción eléctrica— crecieron un 63,3% interanual en 2025 y alcanzaron las 76.192 unidades. Los 100% eléctricos tuvieron un salto aún más pronunciado en términos relativos: pasaron de 1.555 a 2.901 unidades, un incremento del 86,6%. Sin embargo, y a pesar de esos porcentajes que suenan impresionantes, ambas categorías juntas representan apenas el 0,50% del parque total. Dicho de otro modo: de cada 200 autos que circulan en la Argentina, solo uno tiene algún tipo de motorización electrificada.

La comparación con otros mercados es reveladora. En Europa, los vehículos eléctricos e híbridos ya representan una fracción significativa de las ventas anuales y van ganando peso en la flota total. En China, el mercado de autos eléctricos es el más grande del mundo. En la Argentina, en cambio, la transición energética en el transporte es todavía un fenómeno marginal, limitado en gran medida por los precios de los vehículos electrificados, la escasa infraestructura de carga y un mercado que históricamente privilegió la ecuación costo-practicidad por encima de cualquier otro criterio.

Dónde están y de quién son

La distribución geográfica de la flota reproduce, con pocas sorpresas, el mapa de concentración poblacional y económica del país. La provincia de Buenos Aires concentra el 37,7% de los vehículos, y si se suma la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (8,9%), el área metropolitana reúne casi la mitad del parque nacional: el 46,6%. Córdoba es la segunda provincia en volumen de flota, con el 10,1%, seguida por Santa Fe (8,4%) y Mendoza (5%). Entre estas cuatro jurisdicciones se explica el 70% del parque total.

En cuanto a las marcas, el 86% de la flota está en manos de solo siete fabricantes: Renault y Volkswagen lideran con el 16% cada uno, seguidos por Fiat y Ford (13% cada uno), Chevrolet (11%), Peugeot (9%) y Toyota (8%). El 50% del parque total, además, está compuesto por apenas 28 modelos, lo que habla de una flota relativamente homogénea en sus orígenes, aunque muy heterogénea en su estado de conservación y antigüedad.

El origen de los vehículos varía según el segmento. En automóviles, el 62% es de origen importado, con marcas mayoritariamente europeas (75% del origen por marca). En comerciales livianos —pickups y furgones—, el 40% es importado, con predominio europeo (64%) y asiático (25%). En pesados —camiones y buses—, el 72% es importado, con una llamativa concentración en marcas de origen europeo (91%).

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