7 de febrero 2025 - 19:52hs

En el siglo XVII, mientras en Europa se creaban las primeras bolsas de valores, en Japón surgía algo aún más sorprendente: un mercado de futuros de arroz. Para entender la magnitud de esto, primero hay que conocer quién era Japón en aquella época, qué era un shogunato y quiénes eran los samuráis.

Japón en ese momento era un país cerrado al mundo exterior, gobernado por un sistema llamado shogunato. Un shogún era un líder militar que, aunque oficialmente gobernaba en nombre del emperador, en la práctica era el verdadero gobernante del país. El shogunato Tokugawa, que dominó desde 1603 hasta 1868, estableció un sistema rígido de clases, donde los samuráis eran la élite militar y política. A diferencia de los caballeros medievales de Europa, los samuráis eran tanto guerreros como administradores y burócratas. No se les pagaba con dinero, sino con arroz, que en esa época era la base de la economía japonesa.

Aquí es donde entra en juego el Djima Rice Exchange, un mercado de arroz que surgió en Osaka. La idea de comerciar con arroz como si fuera dinero era revolucionaria. Al principio, los negociantes intercambiaban sacos de arroz, pero surgió un problema: los samuráis necesitaban convertir su pago en dinero para comprar otras cosas, pero no podían esperar meses hasta la cosecha. Así nació el mercado de futuros, cuando comenzaron a vender “vales” que representaban arroz aún no cosechado.

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¿Qué es un mercado de futuros?

Imagina que eres un agricultor y sabes que en tres meses vas a cosechar arroz. No sabes cuánto valdrá en el futuro, pero necesitas asegurarte un precio justo. Entonces, acuerdas con un comerciante que te comprará el arroz en tres meses a un precio fijo. El comerciante, por su parte, puede revender ese contrato antes de la fecha de cosecha. Así, aunque el arroz aún no ha sido cosechado, ya se está comprando y vendiendo en el mercado.

Esto permitió que los precios del arroz se estabilizaran, pero también abrió la puerta a la especulación. Algunos acaparaban contratos para subir los precios, lo que afectaba tanto a los samuráis como a la población común. En los años 1730, una serie de malas cosechas hizo que los precios del arroz se dispararan, provocando pánico y disturbios. El gobierno del shogunato tuvo que intervenir, estableciendo precios mínimos y regulando el mercado.

Con el tiempo, el Djima Rice Exchange se convirtió en un centro financiero clave, manejando gran parte del dinero de Japón. En 1773, el shogunato decidió regularlo, reconociendo su importancia en la economía nacional. Sin embargo, con la modernización de Japón en el siglo XIX, el mercado de arroz perdió relevancia, y en 1939 fue absorbido por el gobierno.

Lo increíble de esta historia es que, mientras en Europa apenas se desarrollaban las primeras bolsas de valores, en Japón ya existía un mercado de futuros, un concepto financiero clave en la economía global hasta hoy. Es un ejemplo de cómo la necesidad y la creatividad pueden dar lugar a sistemas económicos avanzados, mucho antes de la aparición de los bancos modernos y las bolsas de valores tal como las conocemos.

Las cosas como son.

Mookie Tenembaum aborda temas internacionales como este todas las semanas junto a Horacio Cabak en su podcast El Observador Internacional, disponible en Spotify, Apple, YouTube y todas las plataformas.

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