Basta entrar a Casa Rosada para palpar el estado de ánimo de la Policía Federal. En un rincón del Patio de las Palmeras varios oficiales comentaban cuánto habían cobrado después de préstamos y descuentos. El problema de los salarios en las fuerzas de seguridad es serio y empieza a generar problemas.
Cuando El Observador posteó en X una décima parte de la información que había obtenido en torno al manejo de la Seguridad, salió el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, a desmentirlo categóricamente. Pero como la fuente era confiable, se buscó otras fuentes que corroboraran o no lo que había trascendido, y así estamos en condiciones de revelar algunos detalles.
A comienzos de la semana, Karina Milei citó a la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, a la Casa Rosada. Debía concurrir acompañada por el jefe de la Policía Federal, el de Gendarmería y el de Prefectura, para que escuchen a su hermano, el Presidente. El encuentro tuvo como objetivo desactivar la esperanza de un aumento de sueldo. Javier Milei explicó el modelo económico, las restricciones presupuestarias, los recortes que todavía debe encarar en la administración pública, y pidió paciencia.
No habría aumentos en el corto plazo, pero sí un permanente reconocimiento social ante la opinión pública: "Los de azul son los buenos". Y un mejoramiento de las condiciones de trabajo, incluyendo las obras sociales y mutuales, con ampliación de servicios como el de salud mental e inversión en los hospitales de las fuerzas, que hoy pasan por una situación delicada.
Los jefes de las fuerzas se fueron conformes y lo transmitieron a sus mandos inmediatamente inferiores, pero notaron que la situación de la ministra Alejandra Monteoliva no era firme. Quizás, afirman, porque no tiene la capacidad de mando frente a los oficiales, con los que prácticamente no habla.
Los dos errores de la Policía Federal en el operativo del Congreso
Lo claro es que en la primera actuación que les tocó, los oficiales cometieron varios errores. El primero, estar distraídos cuando ingresaron a las escalinatas los activistas de Greenpeace, que hicieron una perfomance contra la aprobación de la Ley de Glaciares que se realizaría más tarde en el Senado. No ingresaron al Congreso, ni rompieron nada. Se colocaron, sí, en un área que estaba prohibida. Y lo hicieron con tiempo suficiente, porque nadie los estaba controlando.
¿Estarían hablando los oficiales a cargo de la custodia del Congreso en ese momento? Nadie lo va a reconocer, pero estas semanas hay un disgusto que recorre toda la oficialidad, una conversación permanente acerca de qué hacer para llevar una vida digna.
Después vino el segundo error. Aquí más complicado, porque le puede costar la carrera al responsable del operativo que terminó sobreactuando contra periodistas que solo tomaban imágenes desde la vereda hacia el estacionamiento donde habían detenido a los jóvenes de Greenpeace. Uno, Facundo Tedeschini, terminó agredido y golpeado y tuvo que pasar por la guardia del Hospital Ramos Mejía. Tal como se ve en el material filmado, su problema principal es que la Policía avanzaba sobre el grupo de camarógrafos y cronistas sin que él pudiera correr, porque el cable de la cámara (que estaba conectada al móvil de A24) había quedado corto y no tenía posibilidad de moverse.
El "Super" Eduardo y el G7
Con Monteoliva en Chile, las explicaciones del episodio las dió la ex ministra y ahora senadora Patricia Bullrich, que habla con la prensa todos los días en la puerta del Senado, sin pedirle permiso a nadie, lo que molesta particularmente en Casa Rosada. Tanto, que se comenta que Karina primero optó por "adueñarse" de Monteoliva, para luego imaginar cambios en el área, aparentemente pergeñados por el cada vez más influyente Eduardo "Lule" Menem. Se queja de la "poca política" que tiene la actual Ministra.
Este nuevo Super Eduardo (el anterior fue su tío, con el que se formó políticamente) cuenta, como se sabe, de todo el respaldo de la secretaria General de la Presidencia. Se pasa el día "rosqueando" y diseñó un nuevo esquema de gobernadores para reemplazar a Provincias Unidas. Se trata del Grupo de los 7, con Gustavo Sáenz (Salta), Carlos Sadir (Jujuy), Raúl Jalil (Catamarca), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Rodolfo Figueroa (Neuquén), Alberto Weretilnek (Río Negro) y Hugo Passalacqua (Misiones).
El grupo está bajo el control de Santiago Tomás Figueroa, nuevo senador de LLA por Santiago del Estero y mano derecha de Gerardo Zamora. Y si se observa, hay una preponderancia de "turcos". Según contó el periodista Beto Valdez en X, Figueroa es sobrino del legendario dirigente peronista y ex ministro durante el menemismo, y su nombre figura en los audios de Diego Spagnouolo con el objetivo de fragmentar el voto opositor.
El Gobierno está confiado en tener para el 2027 16 gobernadores propios. Consideran que pueden ser los mismos que hoy gobiernan "si se pintan de violeta". Algunos ya están afuera de ese esquema, entre ellos Nacho Torres (Chubut), Maximiliano Pullaro (Santa Fe) y Martín Llayllora (Córdoba), además de los peronistas Ricardo Quintenla (La Rioja), Gildo Insfran (Formosa) y Sergio Zillioto (La Pampa).
Están muy convencidos de que Milei reelegirá en el 2027 y que podrán poner las condiciones de los consensos, tal como hicieron en las elecciones de medio término.
Mientras tanto, hay quienes se preparan para ganarle la partida a LLA. Uno es Dante Gebel, que tiene la curiosidad de contar con el asesoramiento estratégico digital de Fernando Cerimedo, el mismo que tuvo idéntica responsabilidad con Milei hasta que lo fueron alejando.