Diego Gamba hizo la pregunta en voz alta, frente a un Antel Arena lleno: “¿Podemos esperar que un cuarto del retail de Uruguay pase por el e-commerce en cinco años?”. Y se respondió él mismo: “Yo creo que sí”.
La cifra no es menor. Hoy, uno de cada diez pesos que se gastan en el comercio minorista uruguayo pasa por canales online. El Country Manager de Mercado Libre Uruguay sostuvo que fijar el objetivo en 18% para los próximos cinco años “parece conservador” y que el país podría llegar a 20% o incluso a 25% antes de 2030. “La velocidad debería ser mucho mayor y podríamos crecer mucho más”, señaló.
Diego Gamba, Country Manager de Mercado Libre.
La apuesta se escuchó el jueves en la tercera edición de Mercado Libre Experience, el encuentro de comercio electrónico que la compañía organiza en Montevideo y que este año reunió a 2.000 personas entre emprendedores, PyMEs y grandes marcas, con cuatro escenarios simultáneos y más de 40 charlas.
Una industria que no frena
Los números que respaldan este optimismo son contundentes. La economía digital uruguaya mueve hoy US$ 2.500 millones (cifra de 2025), contra US$ 327 millones en 2019: casi ocho veces más en seis años. Equivale a cerca del 3% del PBI, según datos la Cámara de la Economía Digital del Uruguay (CEDU) .
En 2025, el e-commerce local creció 31% en dólares, mientras el promedio mundial se ubicó en 13%. Con ese ritmo, Uruguay aparece octavo en el mundo en crecimiento real de la economía digital. “No hay ninguna otra industria en Uruguay que venga creciendo a este ritmo”, afirmó el ejecutivo.
El cambio también se ve en los hábitos. El país tiene 1,85 millones de compradores digitales, más de la mitad de su población. En 2020, el 53% de los adultos había comprado algo por internet en el último año; en los últimos doce meses la cifra trepó a 77% (CEDU).
Aun así, hay camino por recorrer. Con 10% del retail online, Uruguay queda fuera del top 10 mundial, que lidera China con 45,8%.
En el último año, más de 130 millones de latinoamericanos compraron unos 3.000 millones de productos en Mercado Libre, dijo Adrián Ecker, vicepresidente de Commerce de Mercado Libre. Además, se procesaron pagos por casi U$340.000 millones en Mercado Pago. “En Uruguay hay una gran oportunidad de crecimiento. La evolución que China hizo en siete años, nosotros la tenemos por delante y probablemente la hagamos en menos tiempo”, señaló.
El interior es más de la mitad
Uno de los datos más reveladores de la jornada tiene que ver con el mapa. “Se democratiza el comercio”, resumió Gamba. “A través del canal de Mercado Libre, la gente puede vender a quien sea, esté donde esté en el territorio nacional”, agregó. Un comerciante de Tacuarembó, en otras palabras, compite en las mismas condiciones que uno de Pocitos.
Para sostener ese crecimiento, la empresa lanzó este año Meli+, su programa de lealtad con envíos gratis desde $ 500, y extendió el cashback y los envíos gratis desde $ 1.000 a quienes no están suscritos. También sumó inteligencia artificial a la plataforma: respuestas automáticas para los vendedores, un asistente virtual para gestionar publicaciones y mejoras en los avisos “para que los compradores entiendan mucho mejor cómo se vería un sillón en su casa”.
Cuando internet llegaba al 5%
Si el presente luce vertiginoso, los fundadores recordaron que el arranque fue lento. Osvaldo Giménez, presidente de Fintech de Mercado Libre, contó que en 1999, cuando Marcos Galperin decidió replicar en América Latina el modelo de eBay, solo el 5% de la población de la región tenía acceso a internet. “Eso explicaba el crecimiento lento. Hubo que ser pacientes y tener confianza”, dijo.
Un año después llegó la crisis de las puntocom. “En el 2000 el Nasdaq cayó un 80% y fuimos capaces de remontar la situación”, recordó Giménez, que admitió que llevan “mucho más tiempo haciendo Mercado Libre” de lo que imaginaban al empezar.
Martín de los Santos, CFO de la compañía, definió esos primeros años como “una experiencia de tenacidad y resiliencia: durante mucho tiempo no se veía el crecimiento”. Paula Arregui, vicepresidenta senior de Fintech, añadió que la empresa nació para “cuestionar el statu quo” y resolver problemas concretos de la región.
Paula Arregui, vicepresidenta senior de Fintech, Osvaldo Giménez, presidente de Fintech y Martín de los Santos, CFO de la compañía.
La próxima ola
Veintisiete años después, los ejecutivos creen estar ante otro punto de quiebre. “Este es el tercer gran cambio tecnológico desde que arrancamos Mercado Libre”, dijo Giménez, en referencia a la inteligencia artificial.
De los Santos fue más directo con el público de emprendedores: la compañía está desarrollando “un montón de herramientas de IA para los vendedores”, y quienes las adopten primero tendrán ventaja. “No le tengan miedo al cambio: quien lo abrace va a sacar una ventaja enorme”, advirtió.
¿Hasta dónde puede llegar el comercio electrónico uruguayo? Giménez no puso techo: “La imaginación es el límite”.
El último en subir al escenario fue precisamente Santiago Bilinkis. El emprendedor y divulgador tecnológico cerró la jornada con la mirada puesta en la inteligencia artificial, que definió como “el cambio tecnológico más importante en la historia de la humanidad” y, sobre todo, el más veloz: “los tiempos en IA se miden en días”. Según él, a comienzos de 2026 hubo “un terremoto” en el mundo de la IA, y este año apareció la IA agéntica, “que transformó todo”.