La relación entre el arte y el mundo financiero encontró un nuevo punto de encuentro en Uruguay con la incorporación de obras de Eduardo Cardozo a la Colección Balanz. El artista se convirtió en el primero de su país en integrar el acervo de la colección, que reúne más de 600 obras de más de 110 artistas latinoamericanos e internacionales.
La incorporación se concretó con la adquisición de tres obras de Cardozo —Recuerdo de un pasado remoto (2005), Bosque (2019) y Trama (2020)—, a las que se sumaron otras dos piezas en préstamo a largo plazo. Todas forman parte del recorrido de las oficinas de Balanz en Carrasco, Montevideo, donde fueron instaladas pensando en el vínculo entre las obras, el espacio y las personas que lo habitan diariamente.
Para Claudio Porcel, CEO de Grupo Balanz, la incorporación de Cardozo es el resultado de un proceso que comenzó con el interés por su trabajo y continuó con una visita al taller del artista. “Hace un tiempo que nos viene llamando la atención su trabajo y el año pasado lo fuimos a visitar a su taller”, explicó.
Claudio Porcel, CEO de Grupo Balanz.
El vínculo se produjo también a partir de la recomendación del galerista Miguel Bardeggia y del reconocimiento que obtuvo el artista al representar a Uruguay en la Bienal de Venecia de 2024. A partir de esos encuentros, desde Balanz comenzaron a profundizar en su producción hasta encontrar las obras que finalmente pasarían a formar parte de la colección.
“Nos encantó conocerlo y conocer su obra”, señaló el CEO. Una de las piezas adquiridas había llamado especialmente su atención al verla reproducida en un libro. Sin embargo, la decisión terminó de tomar forma cuando Cardozo la llevó al espacio de las oficinas para instalarla.
“Le pedimos que la monte porque la habíamos visto en un libro y no es lo mismo ver el corpóreo de la obra que verla en un libro”, contó Porcel. Una vez instalada, la pieza superó sus expectativas y pasó a ocupar un lugar central dentro de la oficina.
El arte como una forma de entender el mundo
Para Balanz, la incorporación de artistas y obras no responde únicamente a una búsqueda estética. Porcel entiende el coleccionismo como una forma de conocimiento y como una manera de acercarse a los cambios de la sociedad.
Juan José Varela, Juliana Fontalva, Virginie Bioteau, Claudio Porcel, Eduardo Cardozo, Miguel Bardeggia.
En su visión, acercarse a artistas, galeristas, museos y ferias permite comprender distintas formas de interpretar el mundo y, en última instancia, entender mejor a las personas.
“Descubrí a través del arte una manera de poder hacer mejor lo que me gusta hacer, que es entender hacia dónde va la humanidad”, afirmó el CEO.
Esa mirada también explica por qué la colección no funciona a partir de una búsqueda rígida de determinadas obras o artistas. Porcel la describe como “un viaje” en el que algunas piezas aparecen de manera inesperada y terminan encontrando su lugar dentro del proyecto.
Ines Berthier, Marco Manfrini, Mauro Mantiñián.
El caso de Cardozo, según detalló, fue precisamente uno de esos encuentros. Mientras Balanz crecía en Uruguay y buscaba un nuevo espacio para sus oficinas, surgió la posibilidad de incorporar la obra del artista y ubicarla en un lugar central de la nueva sede.
Una obra que cambia según el espacio
Para el artista, el traslado de una obra desde el taller hacia un espacio como las oficinas de Balanz también forma parte del proceso creativo. El artista explicó que algunas de sus piezas, especialmente aquellas de carácter instalativo, adquieren nuevas dimensiones según el lugar en el que son exhibidas.
Es el caso de la gran obra textil ubicada en la escalera de las oficinas. Su composición, basada en pliegues, volumen y luz, hace que la percepción cambie a medida que el espectador se desplaza por el espacio.
En este caso, la ubicación permite que quienes suben por la escalera descubran la pieza progresivamente hasta alcanzar una visión completa desde la parte superior.
El artista también destacó que las obras continúan transformándose con el tiempo y a partir de la convivencia con quienes las observan. “Una obra de arte es una presencia que convive”, resumió.
Eduardo Cardozo, artista.
La instalación de las piezas permitió, además, que Cardozo conociera las impresiones de quienes trabajan diariamente en Balanz. Según relató, algunos empleados le contaron cómo fueron incorporando las obras a su rutina y cómo su percepción sobre ellas fue cambiando con el tiempo.
De la pintura al volumen
Las tres obras adquiridas muestran distintas etapas e intereses de la producción de Cardozo.
Recuerdo de un pasado remoto, una de las piezas más antiguas del conjunto, pertenece a una etapa en la que el artista exploraba lo primitivo y aquello que permanece en el interior de las personas. La obra también incorpora procesos químicos y materiales que continúan modificándose con el paso del tiempo.
En Trama, en tanto, Cardozo trabaja sobre la idea de la construcción y la descomposición de una tela. El artista interviene la trama retirando hilos y llevando el material hacia una situación de crisis que luego reconstruye mediante pintura, óleo, papeles de oro y mimbre.
El resultado se acerca a una escultura textil en la que el pliegue ocupa un lugar central. Para Cardozo, ese recurso representa un espacio cargado de misterio, asociado a aquello que queda oculto, a las sombras y a lo que no puede observarse completamente.
Un nuevo capítulo para la colección
La incorporación de Cardozo profundiza la presencia de artistas latinoamericanos dentro de una colección que comenzó en 2008 por iniciativa de Isabel Pita y Claudio Porcel. El proyecto reúne disciplinas como pintura, dibujo, escultura, fotografía, video, textiles e instalaciones y busca que las obras formen parte de los espacios de trabajo y de la experiencia cotidiana de la compañía.
Magdalena Martínez, Alfredo Ghierra, Lorena Rossell.
En Uruguay, las oficinas de Carrasco fueron concebidas bajo esa misma lógica, integrando arquitectura, arte y trabajo en un mismo recorrido. Allí conviven obras de artistas internacionales como MADSAKI, Christian Marclay, Analia Saban y Julie Curtiss con producciones de artistas latinoamericanos.
Carolina Sur, Ana González.
Para Cardozo, que sus obras pasen a formar parte de ese entorno representa también una nueva etapa en su relación con las piezas.
Porcel, por su parte, no anticipa cuál será la próxima incorporación de la colección. La búsqueda, según su definición, continúa como parte de un recorrido abierto al descubrimiento. “No estamos buscando nada en especial, pero sí siguiendo en este viaje de encuentro y de descubrimiento”, concluyó.