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Para Ana Inés Echavarren, CEO de Infocorp, secretaria general de la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI), e integrante de Endeavor, 2024 “fue un año para encuadrar”.

La empresa que dirige cumplió 30 años, tuvo un crecimiento de cerca del 40% con respecto al 2023 y proyecta expandirse a nuevos mercados. Asimismo, por primera vez se incorporó al equipo de la CUTI a través del cual busca visibilizar el rol de las mujeres en la industria y el sector del que forma parte, publicó los datos del 2023 en el que alcanzó una facturación de US$ 3.381 millones, lo que demuestra un sólido crecimiento.

Sobre estos temas, el futuro del sector, los desafíos del próximo gobierno, las enseñanzas que le dejó el año y los proyectos de la empresa que dirige, conversó con Café y Negocios en esta entrevista:

¿Cuál fue el hito de la industria tecnológica este año?

En el marco de las elecciones que se celebraron este año en el país, quedó claro que la tecnología es una política de Estado; cambian los gobiernos pero la tecnología sigue siendo un rubro que el Estado siempre apoya y hay un canal de comunicación muy abierto entre este y el sector privado. Previo a las elecciones, con la CUTI organizamos desayunos con los precandidatos de todos los partidos, donde les presentamos nuestro plan estratégico. Y pudimos ver que hay una comprensión muy importante del potencial que tiene la tecnología para transformar el país y nos sentimos muy honrados de que fue un tema importante en la agenda.

¿Cuál debería ser el foco del próximo gobierno para impulsar el crecimiento del sector tecnológico?

El desafío más grande en el que deberíamos trabajar es en el tema de la competitividad. Hoy Uruguay es un país caro comparado con nuestros vecinos de la región y hay temas de tipo de cambio que nos afectan. A su vez, parte de la falta de competitividad viene de que no tenemos demasiados acuerdos de doble tributación con otros países de la región y ni que hablar con otros continentes y es algo que tenemos expectativa de que se pueda trabajar un poco más.

Ahora estamos esperando saber quiénes liderarán instituciones con las que trabajamos de cerca, como ANII, Uruguay XXI y Uruguay Innovation Hub (UIH), pero claramente los conceptos de impulsar la tecnología y la innovación van a ser focos del Estado uruguayo también a partir del año que viene.

En lo que refiere al mercado internacional, actualmente Estados Unidos es el principal destino de exportación de las empresas tecnológicas uruguayas, ¿a qué otros mercados puede apuntar la industria?

El mercado de Estados Unidos pasó por una crisis, que impactó bastante en las empresas uruguayas que le vendían a ese mercado y fue una oportunidad para que la industria reflexionara sobre la importancia de diversificar y de pensar en productos. Las crisis son cíclicas, entonces uno no puede poner todas las fichas en un mismo país y en una misma economía, porque en algún momento esa economía va a funcionar peor. Considero que actualmente en Latinoamérica y el Caribe hay una necesidad insatisfecha en tecnología y es algo que se ve cada vez más.

¿Qué otros desafíos enfrenta el sector de cara al 2025?

Queremos seguir impulsando un cambio en la matriz productiva, ayudando a las empresas a construir producto. Esto permite construir algo una vez y venderlo muchas veces a distintos clientes, y así multiplicar la facturación sin necesidad de multiplicar la cantidad de manos. La mayoría de las empresas de software del Uruguay tienen entre 10 y 20 personas, lo que quiere decir que la mayoría son empresas pequeñas. Entonces para que esas empresas puedan pasar de vender horas a vender producto, hay que hacer una inversión inicial.

¿Cómo se apoya a las empresas en esta inversión inicial?

Hoy ya hay varios instrumentos en funcionamiento en Uruguay. El primero es la ANII, que ya tiene fondos donde se dan subsidios para las empresas cuando hacen sus primeros productos; también hay préstamos que da la Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) o el Banco República (BROU). Y hay varios bancos con los que estamos armando en este momento algunos préstamos y figuras en las que las empresas se puedan presentar para recibir este puntapié inicial. Los instrumentos están, algunos hay que fortalecerlos, o modificarlos un poco, porque el mundo va cambiando y los criterios de aceptación tienen que irse modificando, pero la expectativa es seguir trabajando en esto.

¿Qué rol tiene actualmente la tecnología en el mundo de los negocios?

Creo que la tecnología es cada vez más el centro de cualquier negocio. Durante este año -y sobre todo en 2023, con el auge de la inteligencia artificial-, los negocios se han vuelto más conscientes de que dependen cada vez más de la tecnología para optimizarse y ser más performantes y que es necesario dejar los trabajos que dan valor agregado a las personas y las tareas más rutinarias a las máquinas. Eso ha hecho que la demanda por la tecnología haya explotado.

¿Y específicamente en el área financiera?

Latinoamérica viene avanzando a un ritmo súper interesante en la incorporación de tecnología en materia financiera. Si uno compara bancos del tamaño de los que tenemos en Uruguay, con bancos del mismo tamaño en Estados Unidos, Uruguay tiene mejor tecnología. En los últimos años, los bancos han hecho inversiones muy grandes en tecnología y eso se ve. Por supuesto que nunca alcanza, porque todo avanza muy rápido, pero la industria financiera está tomando conciencia de eso.

Antes, cuando uno hablaba con los bancos veía que consideraban la tecnología como un gasto y hoy en día la entienden como una inversión. Del otro lado, el cliente del banco le está pidiendo eso, quiere resolver todo desde el celular, con un clic, y quiere que cada vez sea más inteligente el sistema que lo atiende.

En Uruguay, esta área está creciendo un montón y los bancos están invirtiendo muchísimo. En este sentido, uno de los desafíos más grandes que hay es la ciberseguridad. En general, no se hackean sistemas, se hackean personas, por lo que es muy importante la educación a todo el público sobre prácticas seguras en estos entornos.

Este año, Infocorp, empresa uruguaya de desarrollo de software especializada en el sector financiero y de la que es CEO, cumplió 30 años de operaciones. ¿Qué balance hace y cuáles son las perspectivas a futuro?

En los últimos años hemos crecido exponencialmente. Hace cuatro años vendimos la empresa a un grupo canadiense y eso ha fortalecido la operación y le ha dado un impulso a la compañía. Además, a lo largo de los años hemos creado un grupo de trabajo muy sólido, porque va hacia el mismo lugar y tiene claro lo que tiene que hacer.

Durante este año hemos logrado concretar varios negocios nuevos en la región, que hacen que el año que viene y que prácticamente hasta el 2030 tengamos asegurado nuestro crecimiento. Para ponerlo en cifras, este año crecimos cerca de un 40% con respecto al año anterior y en 2025 estamos proyectando un crecimiento de entre un 30% y un 40%. Para una empresa de nuestro tamaño son crecimientos importantes.

También proyectamos transformación, porque nuestra área, el mundo financiero, se está aggiornando muchísimo y está apostando mucho a la innovación que cambia año a año.

Actualmente, estamos concentrados en los mercados de Latinoamérica y el Caribe, porque hemos encontrado que hacer foco, y especializarnos cada vez más en los países en donde estamos, nos ha hecho crecer muchísimo. A futuro, la idea es seguir creciendo en la región; todavía hay algunos países en donde no tenemos clientes, como México, por ejemplo, o Ecuador, que son países que son un foco de acá a los próximos cinco años.

Este año tuvo el desafío de formar por primera vez parte de la CUTI, en el rol de secretaria general ¿qué la llevó a tomar esta decisión?

Hace muchos años que formo parte de Endeavor, una organización que ayuda a los emprendedores y que tiene un concepto que a mí me gusta mucho, que es el de devolver. Cuando a vos te ayudan y crecés, llega un punto en el que vos también podes ayudar a otros. Con la CUTI me pasó eso, el grupo de empresas que la conforman me ayudaron un montón y decidí sumarme también. Además, me parecía importante visibilizar mi rol como CEO mujer, para que más mujeres se animen a formar parte de la industria.

¿Qué enseñanzas le dejó este año?

Este año se habló mucho del tema de salud mental y creo que es algo que debería ser cada vez más un foco también a nivel de Estado. Desde Endeavor todos los años hacemos un retiro de emprendedores y pasamos un par de días evaluando los éxitos y los fracasos del año, este año tuvimos varias actividades con un enfoque bien importante en salud mental.

En base a un estudio de Deloitte hicimos una encuesta a los emprendedores que participaron sobre sus niveles de estrés y el 75% de los fundadores de empresas dijeron que tenían indicios de estrés crónico, agotamiento físico, emocional, les costaba dormir y el 80% aseguró que se sentían altamente ansiosos, sin capacidad de desconectarse y relajarse. Creo que la pandemia nos trajo más niveles de estrés y el teletrabajo, si bien tiene múltiples ventajas, también trae más soledad.

El trabajo en tecnología, como muchos otros, es muy estresante, porque en los proyectos de tecnología todo es para ya, hay cosas que cambian en el medio y no podes tener errores, porque afectan a miles de personas. Por ejemplo, desde Infocorp trabajamos para sistemas de canales digitales para bancos, es una responsabilidad enorme y conlleva mucho estrés.

¿Cómo ha aprendido a manejar el estrés a lo largo de los años?

Fui aprendiendo que si vos no te cuidás es imposible cuidar al otro y cuando uno lidera una empresa, una de las mayores responsabilidades es cuidar al equipo, para que ese equipo a su vez pueda tener el mejor servicio posible al cliente. En particular una herramienta en la que yo creo mucho es la meditación. Si uno logra, antes de una reunión, meditar 15 minutos, llega totalmente diferente a ese espacio. Creo que poder dedicarse un tiempo todos los días para respirar con tranquilidad es fundamental. Para mi hoy es básico el ejercicio, es innegociable, en mi caso es al aire libre, es algo que me cambia la energía con la que empiezo un día.

Temas:

Ana Inés Echavarren Infocorp Empresas tecnología

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