El mercado corporativo uruguayo atraviesa un período de renovado dinamismo en materia de fusiones y adquisiciones (M&A, por sus siglas en inglés). Tras un tramo de mayor cautela en la segunda mitad del año pasado y los primeros meses del año en curso, impulsado principalmente por factores externos y de riesgo regional —como las expectativas electorales y macroeconómicas en Argentina y Brasil—, la actividad de transacciones y capitalizaciones registra un flujo constante de consultas e interés internacional.

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Así lo señaló en entrevista con el programa Café y Negocios emitido por el steaming de El Observador, Agustina Bomio, socia del estudio Bragard y recientemente reconocida como next generation partner por Legal 500 por su trabajo en M&A, corporate y tax.

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Los tres sectores estratégicos

Si bien el sector tecnológico suele acaparar los titulares debido a sus aceleradas capitalizaciones y rondas de inversión, el análisis del mercado muestra un abanico más amplio de industrias con alta tracción. Según la especialista, son tres los rubros que concentran el mayor volumen de operaciones, respaldados por la capacidad exportadora histórica del país.

"Hay tres sectores que se están moviendo más, y no debería sorprender a nadie porque son tres áreas donde Uruguay exporta mucho: todo lo que tiene que ver con el agro y la agroindustria, la tecnología, y hemos empezado a notar un incremento en banca privada y wealth management, detalló Bomio.

En el caso del sector agroindustrial, la actividad se mantiene robusta desde hace años, abarcando desde los insumos y servicios a la cosecha hasta la industria de alimentos. Por su parte, la plaza financiera uruguaya, caracterizada por un ecosistema regulado por el Banco Central que excede largamente las dimensiones del mercado interno, funciona como un imán para brokers, gestores de portafolio y asesores de inversión regionales.

Este rol se sustenta en la estabilidad macroeconómica, la seguridad jurídica, la posibilidad de operar en moneda extranjera y la facilidad para repatriar dividendos, elementos que posicionan a Uruguay como un refugio regulatorio para capitales procedentes de Argentina, Brasil y Europa.

La falta de preparación empresarial: el gran escollo en los procesos de M&A

Uno de los aspectos críticos señalados durante la entrevista radica en el grado de madurez y sofisticación que tienen las empresas uruguayas a la hora de afrontar los procesos de venta o asociación. De acuerdo con la experiencia del estudio Bragard, la gran mayoría de las firmas locales no cuenta con la estructura preventiva necesaria al momento de iniciar una negociación.

"Lo que vemos mucho es que las empresas no están preparadas. Al momento de enfrentarse a una transacción se dan cuenta de un montón de cosas a las que no le habían dado la importancia suficiente en la gestión diaria, como políticas de ciberataque, bases de datos registradas o permisos comerciales al día", indicó la abogada.

Esta falta de previsión incide directamente en las instancias de due diligence (auditoría debida), donde los compradores evalúan y confirman el valor de la compañía. Desde la perspectiva legal y financiera, se recomienda a los empresarios realizar una revisión interna con antelación —idealmente un año antes de salir al mercado— para ordenar la trazabilidad de sus contratos comerciales, documentar la relación con clientes estratégicos y asegurar la continuidad operativa mediante la retención y formalización del talento clave, más allá de la salida de los fundadores originales.

Uruguay: "Latinoamérica para principiantes" y el perfil de los inversores

A la hora de categorizar el origen y el apetito de los compradores, el capital extranjero continúa jugando un papel predominante frente al inversor local, cuyo perfil suele ser más conservador y acotado a sectores que complementan directamente su negocio actual.

En contraste, los fondos de inversión internacionales operan con mandatos específicos y perfiles de riesgo más definidos. Mientras que los fondos especializados en etapas tempranas o de capital de riesgo asumen posiciones de alto riesgo a cambio de mayores retornos, los fondos tradicionales tienden a ingresar cuando la compañía muestra un grado avanzado de consolidación.

En este contexto, el tamaño del mercado uruguayo deja de ser una limitante cuando el modelo de negocio está enfocado en la exportación global. Sin embargo, para aquellas empresas con un foco estrictamente local, el país ejerce un atractivo particular como plataforma de entrada a la región.

"Un cliente español me dijo una vez que Uruguay es 'Latinoamérica para principiantes'. Si tú quieres apuntar a la región y es tu primera inversión fuera de tu continente, Uruguay es un buen país donde puedes hacer un soft landing, caer y crecer", graficó Bomio.

Proyección internacional: el foco en el inversor brasileño

Como parte de la estrategia de visibilización y atracción de capitales, el estudio Bragard, en conjunto con Plan Orbe, llevará a cabo el próximo 12 de noviembre un evento en Porto Alegre centrado en el panorama de inversiones inmobiliarias en Uruguay.

El encuentro apunta a capitalizar la sinergia histórica existente con el sur de Brasil, un mercado que históricamente ha invertido en el agro uruguayo y que hoy muestra un interés creciente en la adquisición de inmuebles asociada a los regímenes de residencia legal y fiscal, así como a los beneficios tributarios vigentes en el país.

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