Durante el especial Perspectivas Económicas de Café y Negocios de El Observador que contó con el apoyo de Toyota y Latin Securities los economistas intercambiaron sobre el rumbo del país en un escenario doméstico restrictivo.
El debate comenzó analizando las proyecciones de actividad económica para el cierre del año, que se encaminan a registrar un incremento inferior al 1%. Si bien las estimaciones privadas ubican el rebote del Producto Interno Bruto (PIB) en torno al 1,7% hacia 2027 —impulsado principalmente por la recuperación del sector agropecuario tras los efectos negativos de la sequía—, los especialistas coincidieron en que este repunte no marca un cambio de tendencia, sino un efecto de arrastre estadístico.
"Estamos con un crecimiento anémico que no se va a revertir", señaló José Antonio Licandro, quien añadió que el mejor síntoma de este problema es la "bajísima tasa de inversión" que arrastra el país, ubicada en torno al 16% del PIB, un nivel similar al registrado en la década de 1990.
En este sentido, Carriquiry resaltó que "ya llevamos una década creciendo, más allá de años mejores y años peores, poco más del 1%" y que se trata de "uno de los grandes desafíos que tiene Uruguay".
Por su parte, Ignacio Umpierrez advirtió que la economía acumula un estancamiento de casi dos años y que el consumo interno —hasta ahora el principal motor de la demanda agregada gracias al dinamismo del mercado de trabajo y los salarios reales— comenzará a enfriarse debido a una mayor inflación proyectada y a la pérdida de vigor en la creación de empleo.
El punto fiscal: metas optimistas y la disyuntiva del gasto
El cumplimiento de las metas fiscales del gobierno y la sostenibilidad del déficit también estuvieron sobre la mesa de Café y Negocios. Actualmente, el déficit fiscal efectivo se mantiene en niveles cercanos al 4% del PIB, una cifra que los analistas consideran excesivamente alta.
"Las proyecciones fiscales se hicieron con un optimismo que varios marcamos en su momento", indicó Licandro y destacó que los ingresos no han acompañado el ritmo esperado debido al menor crecimiento de la actividad.
Los economistas coincidieron en que el ajuste fiscal planteado por las autoridades descansa fundamentalmente en la expectativa de mayores ingresos y en una contención del gasto que se vuelve cada vez más difícil de sostener a medida que se acerca el ciclo electoral.
“Creo que va a ser un poco la discusión hacia delante, cómo Uruguay logra de alguna forma reducir su déficit fiscal con una estrategia opuesta que no es aumentando más los ingresos que el gasto, sino al revés, bajando más el gasto que lo que debería bajar la carga tributaria. Ese es el desafío”, destacó Umpierrez.
Hacia una reforma laboral del siglo XXI
Otro de los aspectos abordados durante el bloque económico fue el funcionamiento del mercado de trabajo y, en particular, el rol de los Consejos de Salarios de cara a las próximas negociaciones colectivas en el sector privado.
Carriquiry y Licandro coincidieron en señalar que la normativa actual impone una rigidez excesiva que no reconoce las heterogeneidades entre empresas, afectando especialmente a las pequeñas y medianas empresas. "Los Consejos de Salarios no respetan las reglas básicas de la economía; fijan el mismo aumento para toda una categoría sin atender realidades diferentes", apuntó Licandro, quien también cuestionó la alta intervención estatal y la falta de descentralización en las negociaciones.
Complementando esta visión, Umpierrez advirtió que el debate del próximo año estará marcado por la discusión sobre la reducción de la jornada laboral sin contraprestación salarial. A su juicio, es indispensable aprovechar esta instancia para impulsar una agenda de modernización laboral integral.
"Hay que ir hacia la descentralización. La negociación salarial hoy trata totalmente igual a los que son desiguales y no reconoce las heterogeneidades", enfatizó Umpierrez, abogando por un marco regulatorio que se adapte a los desafíos del siglo XXI y fomente la competitividad.