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Catorce adolescentes de entre 15 y 17 años del liceo Instituto Educativo Pinar (IEP), en Ciudad de la Costa, se enfrentaron a principio de este año al desafío de crear una idea de negocio para fundar su propia empresa juvenil.

Fue así que -en el marco del programa Empresas Juveniles de Desem Junior Achievement Uruguay, fundación sin fines de lucro que promueve el espíritu emprendedor- se propusieron hacer un estudio de mercado para identificar una problemática común como disparador.

El estrés fue la más votada, con una representación del 70% entre 100 respuestas.

A partir de esto los jóvenes crearon Enea, una emprendimiento dedicado a la creación de collares y pulseras con difusores de aroma. El producto funciona aplicando aceites esenciales sobre piedras volcánicas o almohadillas difusoras recargables incorporadas en los accesorios.

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“En un momento manejamos la posibilidad de hacer pulseras de piedras, porque también se dice que tienen propiedades, pero investigamos y no era algo que estuviese comprobado. Pero sí había más información de la aromaterapia. El objetivo del proyecto es ayudar a las personas a combatir el estrés y mejorar su bienestar diario de manera práctica y natural. Estos aromas —como lavanda, romero o lemongrass— se liberan gradualmente, generando efectos de relajación, energía o concentración, según la esencia utilizada”, detallaron a Café y Negocios Vanessa Fernández, Facundo Cerruti y Juan Ignacio González, integrantes del proyecto.

Luego de elaborar la primera producción del producto mínimo viable -una versión inicial con características básicas para evaluar su aceptación en el mercado-, con 40 unidades que se vendieron en apenas dos días, los emprendedores comenzaron a ganar visibilidad y a expandir sus ventas a otros departamentos. Incluso, locales se interesaron en comercializar el producto.

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“Mucha gente nos dijo que hacía tiempo estaba buscando algo así y no encontraba en donde. Si bien no es una invención, porque existe en otros mercados, es algo que en Uruguay no se ve. Y si hay en China y es popular, acá hay una oportunidad de mercado y nosotros vimos ese vacío”, sostuvo Cerruti, de 15 años y CEO de la iniciativa.

Ahora, y luego de vender más de 200 unidades en dos meses y lograr que las acciones iniciales del emprendimiento tripliquen su valor, Enea fue seleccionada dentro de más de 70 emprendimientos en Uruguay para representar al país en Company of the Year (COY), una competencia en la que las mejores empresas juveniles de los países pertenecientes al programa compiten por la mejor empresa del continente.

“El programa de Empresas Juveniles tiene un conjunto de criterios para elegir a la empresa del año, hay aspectos formales, si se culmino el programa si efectivamente hizo los productos, si los vendió, cómo llevó adelante las finanzas, todo eso va sumando puntos. Y ellos entregan después una memoria y un balance por los que también se los evalúa“, dijo sobre el proceso de selección Juan Pablo Saibene, presidente del directorio de Desem y cofundador de la tecnológica Qualabs.

La instancia tendrá lugar entre el 17 y el 20 de noviembre en Río de Janeiro, Brasil y los uruguayos competirán con los mejores 20 emprendimientos juveniles de toda América Latina, con la posibilidad de clasificar al mundial y ganar un premio monetario de US$3.000.

"La competencia es una excusa del proceso de aprendizaje, donde siguen aprendiendo cómo comunicarse ante un jurado, cómo presentar un producto, y tienen la posibilidad de conocer cómo funciona el ecosistema emprendedor de otro país. Aprenden que los emprendimientos tienen que tener impacto y que emprender no es hacer plata, sino encontrar problemas y formas de crear valor", explicó Saibene a a Café y Negocios.

Ahora, desde Enea, buscan dar mayor visibilidad al proyecto y sumar apoyo para poder llegar con fuerza al COY.

“Si bien Desem cubre los pasajes de tres de los cinco integrantes, dos de los empresarios deben costear su viaje de forma independiente, por lo que toda ayuda resulta clave para que el equipo pueda representar al país en igualdad de condiciones”, sostuvieron.

A pesar de que el programa de Desem ya finalizó, luego de 17 semanas en las que los participantes crearon y gestionaron su propia empresa juvenil -definiendo un producto o servicio, organizando al equipo, llevando adelante la producción, las ventas y el cierre con un informe final-, parte del grupo proyecta continuar con el proyecto, con la intención de seguir desarrollándolo más allá del marco del programa.

“Le vemos viabilidad a la empresa porque la gente la recibió muy bien, estos artículos son algo que mucha gente buscaba y necesitaba y no había encontrado, pero ahora tenemos que aprender a autogestionarnos porque el programa terminó”, detallaron.

En este sentido, el presidente del directorio de Desem habló del rol que tiene este tipo de programas para encender el espíritu emprendedor de los jóvenes, con un fuerte foco en el interior del país.

"Yo lo hice cuando tenía 15 años, en el año 2002, en una época en la que pensar en emprender en Uruguay era imposible, y a mi me despertó el es posible, y eso sigue siendo así. Hay un montón de casos de jóvenes que participan en estos programas y que más adelante emprenden", sostuvo.

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