Tenía las piernas hundidas en dos enormes patas de polifon. El cuerpo pequeño y la sonrisa amplia apenas sobresalían de aquellas botas tan características de los Gauchos Patones de El Consulado de Cerro Ñato. Una caricatura inolvidable del Carnaval. Un símbolo de Sociedad Anónima.
Hijos del Carnaval: la familia Barceló, el origen de Sociedad Anónima y los secretos de un amor acunado en San José
Con 13 primeros premios y 10 segundos premios en 30 años, Sociedad Anónima volvió al Teatro de Verano, como siempre con el humor en familia