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El 29 de agosto se conmemora el Día del Gamer, una fecha que, si bien no tiene raíces históricas tradicionales, sirve para observar un recorrido de transformación tecnológica, cultural y económica. En las últimas cuatro décadas, los videojuegos dejaron de ser un pasatiempo de nicho para convertirse en una de las industrias culturales más relevantes del planeta. Según datos de PwC, se espera que la industria global alcance los 321 mil millones de dólares en 2026.

Durante los años 80 y 90, el gaming se vivía en locales de arcade o en microcomputadoras como el Sinclair ZX Spectrum y el Commodore 64. Posteriormente, las consolas como la Sega Genesis y la Super Nintendo trasladaron esa experiencia al hogar. La llegada de la PlayStation marcó un punto de inflexión al establecer un nuevo estándar en gráficos y narrativa. “Hoy, un smartphone puede llevar en el bolsillo un universo de juegos”, explica Kevin Janzen, CEO del Games & Edtech Studio de Globant.

El desarrollo gráfico fue uno de los motores clave en esta transformación. El paso del 2D al 3D, con títulos como Super Mario 64 o Winning Eleven, permitió experiencias más inmersivas. En PC, las placas gráficas como la Diamond Monster 3D dieron nueva vida a títulos como Tomb Raider. En consolas, la potencia de la Dreamcast, PS2 y Xbox 360 facilitó juegos con gráficos cercanos al fotorrealismo y acceso a modos online masivos.

Internet reconfiguró por completo el modo de jugar. La posibilidad de partidas cooperativas o competitivas a distancia y la creación de comunidades globales dieron paso a nuevos modelos de negocio. Las plataformas digitales sustituyeron al soporte físico, y se impusieron esquemas de suscripción y microtransacciones como Game Pass o PlayStation Plus. Este nuevo paradigma también generó debates: “Ahora lo que pagamos muchas veces es solo una licencia. Es más accesible, pero también más efímero”, señala Janzen.

La idea de los videojuegos como servicio se consolidó con franquicias como Fortnite, League of Legends o FIFA (actualmente EA Sports FC), que con contenido actualizado de manera continua generan ingresos sostenidos. En Asia, el fenómeno del gaming móvil mostró el impacto del modelo con casos como Genshin Impact o Call of Duty Mobile. Además, plataformas como Roblox o el propio Fortnite comenzaron a integrar lanzamientos de productos, eventos en vivo y conciertos virtuales. El mercado de la publicidad dentro de videojuegos, según Statista, alcanzará los 124.45 mil millones de dólares en 2025, y proyecta una suba a 181.36 mil millones para 2030.

La inteligencia artificial y el auge competitivo de los eSports

Uno de los cambios más relevantes del ecosistema gamer reciente es el uso intensivo de inteligencia artificial tanto en el desarrollo como en la experiencia del jugador. La IA permite ajustar dinámicamente la dificultad según el rendimiento del usuario, detectando comportamientos que indiquen desinterés o abandono, y ofreciendo estímulos personalizados para mantener su atención. En partidas multijugador, permite equilibrar la competencia, y en juegos tradicionales, crea enemigos que evolucionan en función de los movimientos del jugador. “La IA no solo hace que el juego sea más desafiante, sino que también lo mantiene vivo, adaptándose a cada jugador como si fuera un oponente humano”, destaca Janzen.

Esta tecnología también optimiza los procesos internos de desarrollo. Los equipos de programación pueden generar escenarios, personajes o scripts en segundos, reduciendo los tiempos de producción y liberando recursos para tareas creativas. Janzen señala que esto “agiliza la generación de mundos, personajes y mecánicas, reduciendo tiempos y liberando espacio para la creatividad humana”.

Paralelamente, el crecimiento de los eSports consolidó una nueva dimensión del videojuego como disciplina profesional. En la última década, esta modalidad pasó de ser una actividad amateur a un ecosistema competitivo con inversión, patrocinio y audiencias globales. América Latina se posicionó como un mercado estratégico, con equipos y talentos que compiten en ligas internacionales. Un ejemplo es 9z Globant, una alianza entre el 9z Team y Globant, que reúne jugadores de Argentina, Uruguay, Brasil, Chile y México, con presencia en juegos como Counter Strike, Valorant (masculino y femenino), Sim Racing y Rainbow Six.

El fenómeno eSports confirma una transformación que trasciende el entretenimiento: los videojuegos hoy combinan software, hardware, conectividad, inteligencia artificial y competencia profesional. Una industria que comenzó con píxeles en una pantalla y que hoy, 40 años después, continúa redefiniéndose con cada avance tecnológico.

Cifras de Uruguay

Videojugadores y cultura gamer en Uruguay

Según datos de una tienda especializada, el 30% de los hogares en Uruguay tiene una consola (más de 145,000 consolas de Sony, entre PS4 y PS5), y el 70% de esas consolas se conectan a Internet al menos una vez al mes, una de las cifras más altas de América Latina según una nota publicada por El Observador el año pasado.

Además, Uruguay llegó a ser identificado como el país del mundo donde más se juega al FIFA, con una tasa 1,7 veces superior al promedio mundial, según una estadística de Gamstat.

En cuanto a público juvenil, un estudio de Ceibal revela que el 64% de los estudiantes (niños, niñas y adolescentes) juega videojuegos habitualmente. De ellos, el 41% lo hace en línea con compañeros de liceo o UTU, y el 38% con amigos del barrio.

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