"Uruguay quiere ser un hub de inteligencia artificial". La definición es de Bruno Gili, director de Uruguay Innova, un día después del lanzamiento del Centro Nacional de Inteligencia Artificial, ahora conocido como el Instituto Vidart, durante el evento Smart Cities de El Observador.

Según el director del programa, el centro va a estar "muy vinculado a los desafíos" que el país se está planteando en distintos temas. Y dejó abierta una puerta para las intendencias: "podría, si las ciudades lo plantean de Uruguay, abrir un área de trabajo que es inteligencia artificial bien asociada al mundo de las necesidades de la ciudad".

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El argumento para atraer trabajo desde afuera no es el tamaño del mercado sino la coordinación. "Es también un buen lugar para hacer innovación, tanto para ponerlo en los uruguayos mismos y para atraer talentos u otras empresas del mundo a hacerlo en Uruguay, porque tenemos la capacidad de articular", sostuvo.

"Estamos cerca como para poder articular y mover. Eso es un poco la idea central", dijo. Y remató: "esta posibilidad de probar es viable. Entonces yo a lo que los llamo es a tener iniciativas, a traer ideas".

También reconoció el límite. "A veces Uruguay tiene problemas de escala", planteó, y explicó que el país no puede sostener el retorno de una innovación solo con el mercado interno: "necesitamos que lo que hagamos sea visto para el mundo".

"Aparecemos un poco peor que lo que invertimos"

El anuncio llegó envuelto en una autocrítica. "Cuando uno mira la información de Uruguay sobre el ranking sobre innovación, tiene un conjunto de insumos que pone en el sistema que son relativamente importantes, lejos de lo que ponen los países más innovadores del mundo", dijo Gili.

"Pero cuando miramos los resultados que estamos obteniendo en el ranking aparecemos un poco peor que lo que invertimos. Y eso es una señal, una de las tantas, de que hay algo que nos está fallando", agregó.

El punto que identificó como crítico es la transferencia tecnológica: "nos está costando en términos de lograr valorizar lo que hacemos en la transferencia tecnológica; es decir, que efectivamente termine impactando en la producción, en el tipo de empresas que producimos, en el diseño, en la calidad de nuestro sistema público para brindar servicios, en nuestras ciudades".

Llevado al territorio, Gili marcó un desfasaje: con el nivel de tecnología que existe hoy en el mundo y la infraestructura digital que Uruguay desarrolló, "uno podría también decir que hay un gap en las posibilidades que tenemos y en lo que estamos viendo" en las ciudades.

Esa brecha, dijo, se traduce en tres cosas: "una ciudad más inteligente para los ciudadanos, una ciudad más atractiva para las inversiones, una ciudad más atractiva para que talentos y personas del exterior vengan a vivir al Uruguay".

Cómo es la tarea de Uruguay Innova

Alojado bajo la órbita de Presidencia de la República, Uruguay Innova opera como un programa de gobierno transversal y no como una agencia ejecutora. Su cometido central es coordinar, articular y potenciar integralmente el ecosistema de ciencia, tecnología e innovación del país.

La tarea de coordinación que describió alcanza a casi 17 agencias, instituciones privadas, universidades y centros científicos con autonomía, y 19 departamentos. "Lo que queremos lograr es que Uruguay produzca más conocimiento asociado a los desafíos que el país tiene".

Entre las iniciativas mencionó cerca de 35 proyectos de investigación a cinco años, de US$ 300.000 cada uno, con doctorados y posgrados, asociados a desafíos país y distribuidos por todo el país. Lo dijo con Álvaro Brunini, presidente de la ANII, en la sala.

El tercer eje es la internacionalización. "Lo que hagamos para innovar, si no lo logramos internacionalizar es muy difícil; no tenemos escala para sustentar altos porcentajes de inversión, investigación y desarrollo si no participa el sector privado financiando", explicó.

Para las dos líneas, el programa negoció un préstamo de US$ 50 millones con el BID: US$ 30 millones para generación de conocimiento e innovación y US$ 20 millones para la internacionalización de empresas en todo el territorio nacional.

"No hay inteligencia artificial que funcione"

El planteo más directo a los gobiernos departamentales fue por los datos que generan sus propios proyectos. "Todo esto que está pasando aquí, estas iniciativas, producen datos. Y esos datos se están precisando", dijo.

"Si nosotros no ponemos a disposición esos datos, los hacemos interoperables y no los podemos utilizar, no hay inteligencia artificial que funcione", sostuvo. Sin eso, agregó, tampoco hay forma de aprovechar la robótica, la automatización ni "la inteligencia en la toma de decisiones".

El pedido concreto: "lo importante es tener la disposición a que estos datos se pongan anonimizados a disposición de la comunidad innovadora para que propongan soluciones que sean inteligentes para la ciudad". Sugirió reunirse con el instituto de inteligencia artificial y mencionó al Microsoft Lab entre los espacios para presentar pilotos.

Gili enumeró las condiciones que, a su entender, ya están dadas: "Uruguay tiene matriz eléctrica renovable, cobertura 5G, tenemos los marcos regulatorios para hacer sandboxes, tenemos presencia internacional, hay financiamiento de la innovación". Un sandbox es un entorno donde se prueba una tecnología antes de regularla.

La ANII, según detalló, "está apoyando todo lo que es compras públicas innovadoras, con financiamiento, desafíos innovadores" y fondos para que las ciudades hagan pruebas piloto "para luego regular, para que no impida que ocurran esas transformaciones".

En materia regulatoria mencionó cambios ya aprobados en la ley de presupuesto, la ley de competitividad y la rendición de cuentas, orientados a facilitar ensayos clínicos y sandboxes.

También apuntó a la competencia por inversiones. Las ciudades, dijo, tienen que pensar "cuáles son los factores" para que "los principales headquarters o las principales oficinas de compañías internacionales" las elijan, algo que va "desde la conectividad, desde que llego al aeropuerto" hasta el diseño de servicios.

Entre los instrumentos disponibles citó los beneficios fiscales para que las empresas traigan talento extranjero y el tax holiday "para que personas de alto poder adquisitivo puedan elegir nuestras ciudades para vivir".

La advertencia final fue contra la réplica de proyectos. "No intentar hacer las 19 ciudades o las 50 o 100 ciudades del país todo lo mismo, todos queremos hacer lo mismo (...) no hay dimensión para que todos hagamos lo mismo en todo el territorio nacional", dijo.

Y pidió ampliar el foco más allá de lo digital: "está la biotecnología, la tecnología de los alimentos, los nuevos ingredientes, el saber cómo la ciudad se vincula con su entorno geográfico cuando los agronegocios son el eje central de esa actividad".

"Pensarlo como que hay que producir ventajas competitivas es como mi mensaje. Es decir, pensemos cómo nuestras ciudades construyen ventajas competitivas y no solo el tipo de cambio", cerró, y dejó abierta la puerta: "Uruguay Innova está a disposición de pensar esquemas que apoyen a las ciudades".

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