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Y si la computadora pudiera hacer cosas que ni imaginás? Hoy los flashes informativos apuntan a la inteligencia artificial, pero hay una revolución silenciosa que se viene gestando desde hace más tiempo, y en Uruguay ya hay equipos que investigan cómo aplicarla.

Se llama computación cuántica y es una nueva forma de hacer que las computadoras piensen.

Las computadoras normales funcionan con “ceros” y “unos”, como si prendieran y apagaran luces para hacer cálculos. Las cuánticas, en cambio, pueden tener las luces prendidas y apagadas al mismo tiempo, algo que solo es posible gracias a las leyes de la física cuántica. Eso les permite probar muchas opciones a la vez y resolver algunos problemas mucho más rápido que las máquinas comunes. Aún no se usan de forma masiva, pero los científicos creen que en el futuro podrían ayudar a crear nuevos medicamentos, mejorar la seguridad digital o diseñar materiales más eficientes.

Una de las investigadoras uruguayas es Laura Gatti, quien disertó en Campus Party sobre esta temática el viernes pasado. En charla con El Observador, sostuvo que la computación cuántica vive un momento de búsqueda. “Hay una presión muy grande por tener aplicaciones reales, que permitan retorno de la inversión, pero la tecnología todavía no está dando lo que se espera”, explica.

Según Gatti, las computadoras cuánticas actuales aún no muestran una ventaja cuántica tangible frente a los sistemas tradicionales. “Los expertos más reconocidos del área dicen que recién en unos diez años podremos tener aplicaciones donde realmente se vean ventajas cuánticas”, afirma.

Por ahora, el trabajo se centra en identificar en qué áreas podrían aplicarse los equipos existentes. “Se están probando usos muy acotados, como modelar determinados tipos de moléculas, pero siguen siendo problemas de investigación”, señala.

A su juicio, el sector vive una etapa temprana, con una sobreventa de madurez tecnológica. “Hay una cierta desesperación porque la tecnología esté pronta y eso genera una pequeña burbuja”, dice.

La realidad del campo cuántico combina esfuerzos experimentales con limitaciones técnicas. “Lo que hay ahora son procesos híbridos: computadoras clásicas y cuánticas trabajando juntas”, detalla. En algunos casos se logran resultados un poco más rápidos, pero “todavía no hay ningún resultado que no se pueda testear clásicamente”.

Gatti explica que esta posibilidad de comparación muestra el estado incipiente del desarrollo: “Estamos todavía en una etapa en la que podemos comparar los resultados cuánticos con los clásicos. Cuando la computación cuántica alcance todo su potencial, eso ya no se podrá hacer”. La fiabilidad sigue siendo uno de los mayores desafíos. “En sectores como la aeronáutica, donde los procesos son extremadamente delicados, las empresas no están dispuestas a volcarse completamente a la cuántica. Todavía son sistemas experimentales”, aclara.

Para usar una computadora cuántica, agrega, se requiere acceder por turnos y con tiempos de espera, lo que la hace poco práctica. “Son prototipos. Es difícil que una industria con tantas exigencias se arriesgue a usarlos de forma regular.”

En cambio, los equipos de investigación trabajan en prototipos de prueba. “Podemos desarrollar estrategias o algoritmos, pero no hay una tecnología lista para salir al mercado”, resume.

IA y computación cuántica: caminos distintos

Consultada sobre la relación entre inteligencia artificial (IA) y computación cuántica, Gatti considera que no compiten directamente. “Hoy, si una empresa chica tiene que elegir en qué invertir, le conviene ir por el lado de la IA. Primero, porque hay más ingenieros capacitados y, segundo, porque su adopción es mucho más rápida.”

Explica que la diferencia radica en los requerimientos técnicos. “La IA necesita más GPU; la computación cuántica tiene que fabricar desde el botón de encendido y apagado hasta el sistema de refrigeración. Son desafíos completamente distintos.”

Mientras la IA ya está instalada en la industria, la cuántica “sigue dependiendo de formación especializada y de recursos humanos que todavía no abundan”. Por eso, dice, “no están en el mismo nivel de desarrollo”.

Para Gatti, la comparación más justa es verlas como tecnologías complementarias: “Si la computación cuántica logra lo que teóricamente puede, será una bestialidad. Pero aún estamos un poco atrás. Hay un desarrollo teórico brutal, pero la limitación física sigue ahí".

Una carrera con fuerte presencia estatal

Gatti observa que gran parte del impulso actual proviene del sector público. “La mayoría de la inversión en computación cuántica sigue siendo estatal. Las empresas todavía no están dispuestas a arriesgar tanto para una tecnología incipiente y cara, que no da resultados a corto plazo".

Cita ejemplos internacionales. “Se habló incluso de que el expresidente Trump quería comprar parte de empresas de computación cuántica. Esto muestra que hay un componente geopolítico claro: Estados Unidos versus China y, en general, Occidente compitiendo por el liderazgo".

En América Latina, agrega, Argentina, Chile y Brasil ya tienen iniciativas nacionales en curso. “Brasil tiene una muy organizada y con apoyo estatal importante”, comenta.

Uruguay, en cambio, todavía no cuenta con una estrategia similar. “No tenemos una iniciativa cuántica nacional. Lo que hay son grupos de investigación en las universidades, y eso es lo que sostiene el trabajo actual”, explica.

Investigación uruguaya y formación de nuevos científicos

Gatti recuerda que hace pocos años el panorama local era muy limitado. “Éramos tres personas haciendo computación cuántica en Uruguay. Ahora hay varios grupos dispersos por distintos lados que están haciendo lo mismo.”

Uno de los factores que impulsó ese cambio fue la apertura de acceso a computadoras cuánticas en la nube, liderada por IBM. “Eso atrajo muchísima gente al área”, señala.

En los últimos meses, Uruguay fue sede de una hackatón de computación cuántica con más de 60 estudiantes y docentes de toda América Latina. “Vinieron profesores y la directora general de computación cuántica de Microsoft. Fue impresionante el compromiso y la energía de la comunidad”, cuenta.

Para Gatti, esa motivación es esencial. “Es buenísimo que gente joven que quiere dedicarse a la investigación empiece a formarse ahora. Ellos van a vivir la verdadera revolución cuántica”.

Expectativas, límites y futuro incierto

Sobre los plazos de desarrollo, la investigadora es cauta. “No tenemos idea de cuándo va a pasar. Es muy difícil predecir en tecnología.” Aun así, señala que la inversión estatal y privada, sumada al interés militar y de defensa, podrían acelerar avances.

También advierte que no todo lo que se desarrolla es público. “Quizás ya existan cosas que no conocemos. Es un área muy polarizada".

En cuanto a su impacto social y cotidiano, Gatti cree que la computación cuántica será transversal, pero no visible para el usuario común. “No va a haber computadoras cuánticas personales, no tendría sentido. Es una tecnología de laboratorio”.

Sí espera transformaciones profundas en áreas como la salud. “En medicina puede tener un impacto enorme. Se estudia mucho la química cuántica para modelar moléculas. Si logramos eso, podríamos crear medicamentos personalizados, diseñados para alteraciones genéticas específicas. Hoy eso es imposible con computación clásica".

El mismo principio se aplica a la industria de materiales. “Podríamos diseñar materiales más livianos y resistentes, lo que sería clave para la aviación”, explica. Sin embargo, aclara que esos resultados no dependen solo de la programación o los algoritmos, sino del hardware y la física. “Manipular la materia a este nivel es muy complejo. La pregunta sobre cuándo será posible tendría que hacérsela a un físico experimental".

Mientras tanto, Gatti y su equipo trabajan en algoritmos “compatibles entre los dos mundos”. Es decir, programas que puedan correr tanto en computadoras clásicas como en cuánticas. “Así, cuando la cuántica esté pronta, el mismo algoritmo va a correr mucho mejor".

En su visión, ese enfoque pragmático resume el estado actual del campo: una tecnología prometedora, con avances reales pero aún lejos de su madurez.

Temas:

Computación cuántica

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