La ciberseguridad es el principal problema tecnológico del Estado uruguayo y es una carrera que “no va a mejorar”, según planteó la directora ejecutiva de Agesic, Cristina Zubillaga en RadarIA, el programa de streaaming de El Observador. Mientras en materia de regulación el Estado va “un paso atrás” de la tecnología, en ciberseguridad está “dos pasos atrás”.
Para Zubillaga, el cuello de botella es presupuestal: “hay un tema presupuestal que es muy difícil de superar”. Aclaró que no se trata de falta de especialistas —“en Uruguay hay profesionales formados”, dijo—, sino de que “la ciberseguridad demanda muchos recursos económicos, no solamente profesionales”.
El problema, remarcó, no es exclusivo del Estado: “en el sector privado hay el mismo problema”. La razón es la escala del adversario. “El negocio del ciberdelito es un negocio muy lucrativo”, sostuvo, y por eso “siempre la corrés de atrás”. Incluso países con muchos más recursos quedan en esa posición: “la corren de atrás países con muchísimos recursos”.
Zubillaga enmarcó el fenómeno como parte de la época. “Estamos todos en un momento en la historia del mundo en que la ciberseguridad está cada vez más en boga”, afirmó, y advirtió que es “un peligro que va a estar siempre presente”. Por eso ubicó a la educación como pieza central: “hay que saber cómo también como persona, como ciudadano, tener una cultura de autocuidarnos”.
El doble factor que no avanza
Consultada sobre el decreto que obliga a los organismos a adoptar el doble factor de autenticación —un segundo paso de verificación más allá de la contraseña—, Zubillaga admitió que la adopción “sigue aumentando muy poco”. Solo 10 de 244 organismos del Estado estaban cumpliendo con el decreto, según había informado Búsqueda en junio.
La semana pasada Agesic hizo un nuevo envío a los directores generales y presidentes de los organismos para que actualicen. “Estamos haciendo un seguimiento muy ajustado, pero cuesta mucho”, dijo. No precisó el porcentaje actual de cumplimiento y atribuyó la lentitud a la propia norma: “hicimos un decreto en el cual la exigencia es muy alta para muchas organizaciones”.
La jerarca descartó, además, que el talento en ciberseguridad se vuelque siempre al ámbito privado. “Hay pila de gente buenísima que trabaja en el Estado”, afirmó, incluso cobrando menos: “hay gente que trabaja, no sé, por la mitad de lo que ganarían, porque siente como que trabaja por amor al servicio, por el bien común”. Para ella, terminó, es “un tema bien personal”.