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No tenía tele en su casa, no miraba los partidos para luego predecir resultados y no se considera un futbolero empedernido. Así y todo fue el que más puntos hizo en la penca mundialista en la que participaron más de 450 mil personas y en la que obtuvo el primer puesto. ¿Cómo ganó? Gracias a la inteligencia artificial.

Es la historia de Martín Biganzoli, ingeniero en Computación, que de los 104 pronósticos, acertó 69 resultados exactos y logró 3,4 puntos de promedio por partido.

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Lo hizo en plena mudanza, con mellizos de 3 años cambiando de jardín, conectado solo con el celular.

Con un plan de datos móvil y una computadora armó el método con el que jugó: cargar en cada partido el resultado que pagaba menos en los mercados de apuestas.

El origen: un bot que corrió un mes y no dejó ganancias

La idea no nació con el Mundial ni con la inteligencia artificial. Surgió de una charla en el trabajo sobre cómo funcionan los mercados de apuestas cuando se los mira desde la estadística. La observación era que, "con muchas apuestas o mucho muestreo", esos mercados "terminaban en cierta forma derivando en cosas que muchas veces pasaban". Es decir: cuanta más gente apuesta, más se acerca el precio al resultado real.

Su primera aplicación de esa idea no fue el fútbol. Fue la bolsa. Intentó hacer predicción de mercado referida a acciones y stocks, y no le funcionó. "Lo tuve como un mes corriendo a un bot donde no logré buenos resultados, sino que terminaba como empatando. Lo que terminaba invirtiendo es lo que terminaba ganando y básicamente no tenía ganancias", cuenta.

De ese fracaso quedó la pregunta que arrastró hasta el Mundial: "¿Dónde puedo utilizar lo que en realidad pienso que podría llegar a funcionar y en qué contexto?". La hipótesis le parecía sólida; le faltaba el escenario donde probarla.

Ese escenario fue la penca. Y lo agarró, dice, en una situación personal que define como "no mala, pero compleja": la mudanza, el cambio de jardín de sus hijos mellizos, la casa todavía sin conexión.

Contra lo que muchos supusieron después, casi no vio los partidos. "Mucha gente quizás pensaba 'se está mirando todos los partidos del Mundial'. La realidad no podía ser más lejana", afirma. "No teníamos internet en casa, me conectaba solo con el celular, no tenía tele de aire, no tenía televisión, de hecho no podía mirar los partidos". Los seguía por internet, por transmisiones, o con alguna cuenta que le pasaban para ver cómo venían.

Tampoco tenía el conocimiento futbolístico para competir de igual a igual. "No estoy teniendo ni tiempo ni tampoco tengo contexto futbolístico como para poder participar de la mejor manera", dice. Conocía a los futbolistas más famosos, pero no manejaba los planteles de cada selección ni los detalles de los grupos.

Ya había jugado la penca de la Copa América sin aplicar ningún método, y no había logrado un buen suceso. Esta vez decidió armarse un plan con información pública antes de empezar.

Paso a paso: ¿cómo logró predecir los resultados?

Primer paso: estuiar contra quién competía. Se detuvo en Pronóstico Ovi, el bot de inteligencia artificial creado por los desarrolladores de la penca de Ovación para participar del propio juego, que terminó en el puesto número 8.800.

De ahí salió la pregunta que ordenó toda la estrategia: "¿Cómo puedo hacer para que difiera un poco del Pronóstico Ovi teniendo un poco más de contexto?".

Segundo paso: elegir la fuente de datos por tamaño de muestra. Y eligió casas de apuestas: en estos casos, la probabilidad reflejada de que se diera un resultado u otro respondía al resultado directo del dinero real que los usuarios estaban apostando en tiempo real.

Acá descartó las casas de apuestas locales, y no por desconfianza sino por estadística. "Si yo lo hacía con SuperMatch, el muestreo iba a ser re chico, posiblemente menor al de Ovación. Entonces yo necesitaba pensar en un muestreo mucho mayor".

Se quedó con las dos plataformas más populares del momento: Polymarket y FanDuel. La que usó durante toda la penca fue Polymarket, donde "la gente apuesta a cualquier cosa". FanDuel entró después y con una función acotada: "Medio sobre el final de la penca, te diría que avanzado tres cuartos, para doble chequear información". No reemplazó a Polymarket, la contrastó.

Tercer paso: fijar el criterio: "Ingresarle manualmente el resultado que pagaba menos por cada partido, que básicamente es el más probable de que ocurra".

Su lectura de eso es defensiva y explícita: "Es todo un tema probabilístico y de mercado de apuestas. Realmente no hay nada extraño atrás de todo eso ni nada desleal. Es información pública entrando a cualquier sitio de mercado de apuestas".

Cuarto paso: automatizar lo que no tenía tiempo de hacer a mano. Acá recién aparece la inteligencia artificial, y aparece como una herramienta de gestión del tiempo, no de predicción. Lo hizo con Claude Code, de Anthropic, y describe el proceso como simple: "Es bastante sencillo poder agendar alguna tarea de que me busque en ciertos sitios web y en ciertos mercados de apuestas y me haga un pequeño resumen y me lo mande al celular, al mail, a lo que vos quieras".

En concreto, programó una tarea que se ejecuta sola en horarios definidos para que los días con partido entrara a los sitios de mercados de apuestas y le devolviera el resumen sin que él tuviera que abrir nada.

La revisión manual le llevaba unos 20 minutos diarios, sobre todo al inicio del torneo, cuando había muchos más partidos por jornada. "Esto no me llevaba nada y la IA me ayudó en eso, en organizar mejor mis tiempos", resume.

El resumen que recibía no era solo el número. "Me decía: bueno, Martín, mirá, esto es lo que yo veo del mercado de apuestas y este mercado se está moviendo así porque, no sé, tal jugador se lesionó, tal fue expulsado".

Eso lo llevó a una conclusión sobre cómo se comportan esos precios: "El mercado de apuestas ya descuenta lo que vendrían a ser situaciones propias del entorno". Las lesiones, las suspensiones y las bajas ya están incorporadas al precio antes de que se juegue el partido.

Aplicó el mismo criterio de principio a fin, sin excepciones. "Dije: si creo en el proceso o si creo en lo que estoy armando, quiero ver hasta qué tan lejos puede llegar con la información pública que todos podrían llegar a ver".

Las reflexiones: la trampa, la emoción y el azar

El método le salió, y ahí empezó la otra parte de la historia. Un compañero de trabajo le sugirió contar la experiencia en un post. Y llegaron las reacciones.

Las acusaciones fueron tres: que hizo trampa, que fue desleal y que le sacó la emoción a la penca.

Sobre la emoción, su respuesta es la más terminante. "Yo no puedo haber tenido más emoción en cada partido", dice quien ni siquiera podía verlos por televisión. Y desarma el argumento con una distinción: "La emoción no está en poner los números en una penca, sino en que después en el partido se cumplan los números que ingresaste. Jamás uno pone un número y siente una emoción enorme al poner los números. Todo ocurre en el partido".

Su conclusión sobre ese punto es que las mejores cosas de una penca pasan cuando "los partidos se van dando y los resultados se van dando o no" para cada uno.

También reconoce el límite de lo que hizo, sin adjudicarse una fórmula infalible. "Obviamente que quizás si esto lo hacemos mil veces, potencialmente no salga de vuelta, porque al final es todo probabilístico y el fútbol es una locura de cosas arbitrarias que ocurren en los partidos". Según explicó, el método mejora las chances, no las garantiza por lo que ganó esta vez, pero podría no repetirse en una nueva penca.

Y la lectura que más le importa dejar es la que sale del fútbol. "Esto debería ser como una enseñanza para potenciar a la gente en cualquier trabajo a utilizar herramientas de inteligencia artificial para poder procesar grandes cantidades de información que nos llevaría tiempo y lo estamos haciendo en cuestión de segundos".

Sostiene que eso "se puede proyectar para cualquier tipo de vertical de trabajo" y para cualquier desafío en distintos entornos, porque el problema no suele ser la falta de datos sino el tiempo para procesarlos.

Su cierre sobre el caso apunta ahí. Por el tipo de trabajo que hace, dice, él tiene ese criterio "muy afianzado", pero para muchas personas "esa información estaba ahí y quizás no la usaron".

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