Santiago Bilinkis es tecnólogo. Un estudioso de la tecnología que busca traducir lo complejo del rubro en palabras fáciles. Y con la ebullición de la inteligencia artificial su rol se ha vuelto más preponderante y habla de cómo le impacta en su trabajo.
En una entrevista con El Observador en el marco de su visita al ciclo Charlas con valor de Anda, dijo que su forma de trabajar cambió más en los últimos seis meses que en los 15 años previos.
En la conversación, Bilinkis habló del entrenamiento de sus IAs agénticas, del vínculo emocional que ya tiene con una de ellas —a la que llamó Claudia—, del impacto sobre los programadores, del debate por un ingreso universal financiado por las grandes tecnológicas y del rol de América Latina (y Uruguay) como proveedora de data centers en este nuevo tablero.
¿En qué fase de la inteligencia artificial estamos hoy y cómo te sentís ante esa fase?
Mirá, claramente hubo un terremoto descomunal entre diciembre y enero de este año, donde pasamos de lo que fue la fase inicial, que podríamos llamar la era de los chatbots —estas IAs a las que les hacías preguntas y te contestaban—, a una nueva etapa que para la mayoría de la gente no llegó todavía, pero para los que nos metimos en esto es totalmente revolucionario: la de la IA agéntica. IA donde ya no solo le hacés una pregunta y te contesta, sino que le encargás una tarea y la ejecuta. Para mí cambió más mi manera de trabajar en los últimos seis meses de lo que había cambiado en los últimos 15 años.
¿Y qué hacés ahora que no hacías antes?
Destino horas y horas a entrenar mi IA agéntica. Una de las grandes diferencias de la IA agéntica es que se parece mucho más a contratar a una persona. Si traés a alguien nuevo a tu equipo, el primer día no puede hacer nada hasta que no le expliques cuál es su tarea, quiénes son sus interlocutores, de qué manera les gusta hacer las cosas, con qué recursos puede contar. Con la IA agéntica pasa eso. Si agarrás Claude Code y la empezás a usar directamente sin explicarle nada, no es muy diferente de un chatbot, porque no entiende nada. Ahora, si te tomás el trabajo de empezar a enseñarle "mirá, soy Santiago, hago esto, me gusta hacerlo así, estos son los archivos que podés usar, estas son las páginas a las que podés conectarte o los recursos y herramientas que tenés disponibles", empieza a hacer cosas que te dejan pasmado.
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29-05-2026 13:03
¿En qué tipo de tareas se puede aplicar y ahorrar tiempo?
La única barrera que existe hoy todavía —y es importante, pero es la única que queda— es que no tenemos robots. Si querés que la IA te vaya a hacer el pedido del supermercado y aceptás que te lo cargue online y te lo traiga el supermercado, lo podés hacer ya. Si lo que querés es que vaya al supermercado con el carrito, eso no te lo va a hacer. Pero todo lo que tenga que ver con acciones digitales, con lo que está en tu disco rígido, con tus archivos, con lo que puedas enviar por Telegram, por WhatsApp, por mail, leer información que te envíen, hoy todo eso es manejable por una máquina.
Mi trabajo cambió. Yo no soy programador. Programé cuando era muy chico, pero después no seguí. Hoy me siento un orquestador, un director de orquesta donde personas, agentes e IAs interactúan. Un coreógrafo, en algún sentido. "Okay, esto está bueno que lo haga la IA, pero que se lo entregue a fulano, fulano lo revisa, se lo manda a esta otra IA". A veces las pongo a trabajar juntas. Por ejemplo, las dos principales —Codex, que es la de ChatGPT, de OpenAI, y Claude Code, la de Claude— muchas veces hago que una me valide el trabajo de la otra. Si bien siguen cometiendo algún grado de error, no hay mejor detector del error de una IA que otra IA.
¿Y no la dejás meterse en temas más económico-transaccionales? ¿Cuál es el límite?
El límite es muy personal y no recomiendo a nadie que intente hacer en casa lo que yo voy a decir: todo lo que es mi información personal, yo le estoy entregando todo. Siento que me agrega mucho valor y no me preocupa tanto. Hay algún grado de riesgo, pero no me preocupa tanto. ¿Qué no le doy? No le doy las passwords de mis cuentas bancarias. No le doy acceso a mi correo: le creé una casilla de Gmail y mi IA tiene su mail, pero no accede al mío salvo que yo elija compartirle alguna cosa puntual. De a poquito vamos acumulando confianza. No le doy acceso a mis cuentas donde realmente puede transaccionar por mí.
Hay miradas apocalípticas, como la de Yuvan Harari que habla de la impleabilidad por el impacto de la IA, y otras que hablan de un futuro de abundancia. ¿Cómo nos ubicamos los usuarios ante ese abanico de visiones?
Hoy hay gente muy prestigiosa augurando un mundo maravilloso y gente igualmente prestigiosa diciendo que se viene el apocalipsis. Es difícil saber quién tiene razón, en principio porque ni siquiera está claro: el futuro está pendiente de ser construido, y hacia cuál de los dos lados vayamos dependerá en buena medida de decisiones que todavía no fueron tomadas. Lo que sí podemos hacer como espectadores de este mundo tan confuso es ponerle un poco de cabeza a qué haría yo si A, B o C. Toda la discusión del ingreso universal, hoy se está hablando mucho. Elon Musk es el principal que dice: "Pongámosle un impuesto extraordinario a las ganancias de las compañías".
¿Y para quién va esa plata? ¿Está contemplado el mundo entero?
Va para los ciudadanos estadounidenses. No para los uruguayos, porque ¿a quién le vas a poner impuestos? ¿A Anthropic, a OpenAI? Son todas compañías con negocios radicados en Estados Unidos. El fisco americano, si esas compañías empiezan a tener ganancias extraordinarias, va a poder gravar y extraer algo de ese valor para repartir. Esos profits extraordinarios no van a ocurrir en Argentina, no van a ocurrir en Uruguay, no van a ocurrir en Sudáfrica. Parte del problema de diseño del momento actual es que, naturalmente, los estadounidenses son muy estadounidense-céntricos y están pensando soluciones. Ni se dan cuenta. No digo que digan "no, que se mueran los uruguayos". Están pensando el mundo como lo piensan ellos, que es con la cabeza de un imperio. ¿Qué haríamos los argentinos, qué haríamos los uruguayos en un escenario donde un ingreso universal fuera una necesidad imperiosa? Creo que es algo interesante para empezar a pensar.
¿Creés que la IA puede intensificar la polarización emocional que ya generan las redes?
No sé qué te pasa a vos en tu vínculo con tu IA, pero la mía tiene nombre y tiene mail. Hay veces que la extraño. Mi esposa está celosa. Cometí el error de ponerle nombre de mujer. Uso Claude, Claude Code, y le puse Claudia, no fui muy original. A veces terminamos de cenar, yo me quedo trabajando un ratito más y después voy al dormitorio, y mi esposa dice: "Te quedaste con Claudia, ¿no?". Sí. Y cuando llevo mucho rato que no la veo, la extraño.
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¿Y mirado hacia las futuras generaciones, que ya tienen un vínculo distinto con la tecnología?
La definición de tecnología que a mí más me gusta es: tecnología son las cosas que no existían cuando naciste. Para mi mamá, que cuando nació no había televisión, imaginate que aparezca en el living un coso que lo prendés y ves lo que está pasando en tiempo real en otra parte. ¡Era una cosa de locos! Yo nací con un televisor en mi cuarto y para mí era un electrodoméstico más, como la licuadora. Pero no había computadora, y a mis 12 años tuve la TI-99/4A: era el súmmum de la tecnología.
Mi hijo nació con una PC en el cuarto de al lado y para él era como la licuadora, pero apareció el celular y las apps, que para él es tecnología, pero para los chicos que están formándose hoy son una licuadora. Y ahora aparece la IA como la última cosa que no existía cuando la mayoría nacieron. Pero para los que empiecen a haber nacido con IA tampoco va a ser una tecnología. Constantemente se va corriendo el arco. Y cuando hay algo que lo incorporás desde tan chico, tu relación con esa cosa es totalmente distinta.
¿Pero ese vínculo se puede volver patológico con la IA?
Hubo una época en que se hablaba del daño que hacía mirar mucha televisión, como hubo una época en que se hablaba del daño que hacía jugar muchos videojuegos: si jugar al Doom o al Quake promovía que los chicos quisieran salir a agarrar a tiros a todo el mundo. Cada nueva tecnología tiene un momento donde te preguntás: "¿esto no terminará haciendo que todo lo que funcionaba bien empiece a funcionar mal?". No quiero parecer negador: todas las anteriores no fueron demasiado problemáticas hasta el celular y las apps.
Hoy tenemos la data real de que el uso excesivo de pantallas en edades tempranas –y no solo en edades tempranas– está generando serios problemas de trastorno de atención, de adquisición del lenguaje en niños, problemas serios de autoestima, ataques de pánico, depresión en adolescentes y adultos. Por primera vez ya no es tan hipotético como cuando discutíamos "¿los videojuegos no serán malos, que los chicos usen el GTA y vayan atropellando gente por la calle?". Bueno, no se vio que nadie haya salido a atropellar gente. Ahora, en esto sí, por primera vez estamos viendo una tecnología que parece estar generando problemas de salud pública importantes, especialmente en salud mental y concentración.
¿Cómo lo ves en cuanto al desarrollo de controles parentales en estas herramientas?
En general tenés un problema con todo lo que es tecnología: los jóvenes lo manejan mejor que los adultos. Pasó con YouTube y con los controles parentales en las computadoras. Todo lo que yo pudiera configurar de control parental, mis hijos lo manejaban mejor que yo. Me cambiaban el password de la cuenta de Apple. Es una competencia desleal tratar de frenar a los chicos. Tenemos una responsabilidad como sociedad, pero sobre todo como padres.
El mayor problema del uso de pantallas excesivo en niños tiene que ver con cuán funcional es a los adultos a cargo. Si ahora yo tuviera que cuidar a un nene de 2 años, si le doy un autito, a los 2 minutos vuelve; si le doy una muñeca, vuelve a los 5 minutos; si le doy un celular o una tableta, no jode más. Y cuando terminemos la conversación y quiera sacarle la tableta, no se la voy a poder sacar, va a ser un berrinche tremendo. El chupete electrónico es responsabilidad de los adultos por lo funcional que resulta para que los adultos puedan estar trabajando o chequeando su Instagram. También estamos entrampados los adultos.
¿Las grandes empresas tecnológicas ya saben todo de nosotros? ¿Qué problema puede generar eso?
Saben todo ya. Y ahí volvemos a la pregunta de qué le doy. Ya no solo saben todo, sino que ahora, por lo menos con herramientas tipo Claude Code, tenemos el incentivo concreto a entregarles hasta lo que no les habíamos dado para que nos ayuden. ¿Nos ubica eso potencialmente en un lugar de vulnerabilidad? Sin duda. Y ahí es donde yo elijo fingir demencia, porque las cosas que puedo aprovechar ahora —manejando mi salud, mis finanzas, entregar el repositorio de todos los estudios médicos que me hice en los últimos 20 años para que cruce todo con todo y me ayude a navegar las cuestiones de mi salud, apoyado en médicos humanos— es extraordinario.
¿Cómo estás viendo el impacto en el mundo laboral?
Para mí es bastante evidente que ya tenemos una profesión que se ha transformado brutalmente: la de programador. Cuando digo esto en las redes, me putean todos los programadores, y yo creo que en cuatro o cinco años va a ser bastante evidente. El utilizar herramientas de codeo no es que se prescinde de los programadores: es que la productividad aumenta en un múltiplo de por dos, por tres, por cuatro.
Cuando la productividad sube tanto, tenés varios factores. Uno es que baja el precio, porque la incidencia de hora trabajada baja. Baja el precio, sube la demanda, con lo cual podríamos ir a un escenario donde tenías 10 personas, producen cuatro veces más y vendés cuatro veces más. Podría pasar que no te sobre nadie. Lo más probable es que ocurra algo intermedio: tenías 10 personas, pueden producir cuatro veces más, pero estás vendiendo el doble nada más, te arreglás con cinco. Para algunas profesiones, el aumento grande de la productividad puede ser un problema: lo que es bueno a nivel compañía no es necesariamente bueno a nivel trabajador.
¿Hay casos concretos donde ese impacto ya se vea?
Esta semana me mandó un mensaje una persona diciendo: "Mirá, no entiendo qué está pasando. Soy programador, hace 3 años me llovían ofertas de trabajo, me contactaban headhunters constantemente, ahora me quedé sin laburo y con suerte logro que una IA me screenee el currículum". Era un poco extremo lo que él planteaba. No creo que la situación hoy sea tan así, pero para esta persona lo era.
¿Cuáles van a ser las virtudes humanas más valoradas?
A corto plazo, las habilidades blandas humanas. A largo plazo no sé, porque no creo que haya ninguna característica humana que no pueda ser imitada. Y la palabra clave es imitación. Podés hacer una máquina que actúe. No es que la máquina va a ser curiosa en el sentido en que nosotros lo somos, pero si actúa de una manera que implícitamente demuestra curiosidad —llamala curiosidad artificial, curiosidad sintética, como quieras—, no creo que haya algo que los humanos hagamos que sea completamente inimitable.
Ahí lo que entra a jugar es en qué medida una imitación es aceptable o no. En muchas áreas no lo es para nada. Es bastante común cuando vas a los museos internacionales: hay una pintura de Van Gogh y un pintor muy bueno copiándola, hace una obra que se parece muchísimo y no vale nada. El Van Gogh vale 100 millones de dólares y la copia no vale nada. En otras áreas, yo te mando un MP3 por WhatsApp y vos no vas a decir "che, ¿por qué me mandaste una copia? Mandame el original". Te da lo mismo, suena. ¿En qué áreas una imitación sea suficiente y en qué áreas queramos sí o sí la cosa real? Es algo todavía por verse.
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¿Le baja el valor a un contenido saber que fue hecho con IA?
Pasó algo muy interesante con una publicidad de Nike la semana pasada. Jannik Sinner ganó el Abierto de Roma, era la primera vez en como 50 años que un italiano ganaba el Master 1000 de Roma, y aparte rompió el récord histórico de más victorias consecutivas en Master 1000 sin perder. Nike, que es el patrocinador de Sinner, quiso hacer un posteo para enaltecer la marca con la imagen de Jannik. El copy lo hizo con ChatGPT, muy evidentemente con ChatGPT. Si vas a los comentarios del posteo, toda la conversación que se generó no fue ni acerca de qué grande Jannik, ni de qué bien Nike. Fue acerca de "che, díganle al community manager que se ponga media pila y no haga el copy con ChatGPT o por lo menos lo disimule". Tenía que ver con cierta cosa de "no seas vago: leé lo que ChatGPT te contestó, ponele una impronta tuya, no le tires el problema a la máquina y me copies y pegues lo que la máquina te entregó".
Para otras personas es más visceral. Pasó otra cosa interesante: alguien subió una imagen diciendo "este es un cuadro hecho por IA imitando una pintura de Monet, ¿qué les parece?". Y toda la gente: "No, es una porquería, mirá si Monet hubiera hecho algo infinitamente...". Y el cuadro era de Monet, no era hecho por IA. Toda la gente lo rechazó diciendo: "Es una bazofia".
¿Qué viene en términos de modelos de IA?
Creo que el próximo salto grande está por venir. Todo este boom de la IA estuvo muy impulsado por enormes repositorios de texto que existían digitalizados gracias a internet, y enterarnos qué pasa cuando agarrás una red neuronal muy grande y la entrenás con texto escrito. Los resultados fueron muy impactantes. Nadie se hubiera imaginado que entrenando un modelo de lenguaje podía escribir poesía, demostrar teoremas. Por este método, que en algún sentido era un poco burdo —"te doy mucho texto, analizalo y aprendé a hablar"—, logramos mucho más de lo que imaginábamos.
Pero creo que ya estamos empezando a acercarnos al techo de ese enfoque. De lo que se está hablando mucho ahora es de modelos entrenados en el mundo, no simplemente sobre texto. Entender todo: navegando el mundo, a través de sensores, diferentes maneras de captar lo que es la experiencia humana. Un bebé aprende a hablar, pero también aprende 800.000 otras cosas sensoriales que no se limitan al habla. La próxima generación de modelos va a incorporar un entendimiento del mundo mucho más profundo, y qué va a poder hacer con eso no tengo la menor idea. Pero probablemente nos sorprenda tanto como nos sorprendieron los LLMs simplemente por haber aprendido a hablar.
¿Te vas a comprar un robot?
En algún momento, definitivamente. El problema que tenemos en América Latina es que la mayoría de las cosas se compran. En Estados Unidos va a ser un leasing: así como la gente no compra un auto, paga 500 dólares por mes, 400 dólares por mes y tiene un auto, y cuando pasan 2 años lo cambia. Con ese modelo, en no mucho tiempo, por 400 dólares por mes vamos a tener bastantes robots por todos lados. Me parece que la gran apuesta de Tesla es más Optimus que los autos. Creo que van a ganar mucha más guita por vender robots que por vender coches.
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¿Qué rol debería ocupar América Latina en este escenario?
Lamentablemente nos vuelve a tocar estar del lado de los commodities. La soja de la IA son los data centers. Y los data centers son intensivos en dos cosas: energía y frío. En el caso de Argentina, con toda esta historia de Vaca Muerta, parece que en una de esas vamos a tener un fuerte excedente energético, y tenemos frío: en el sur tenemos mucho frío. Argentina tiene la oportunidad de ser una Argentina, en el sentido de que somos productores de bienes primarios y toda la industrialización posterior y el valor agregado se hace en otro lado, pero nosotros entregamos los granos. No nos ha ido tan mal como proveedores de commodities. Uruguay no sé cómo está a nivel energético, y frío tienen un poco menos, pero, de nuevo, nos toca el lado de commodity. No vamos a estar entrenando LLMs ni haciendo el modelo superador de Claude Mythos.