El astrofotógrafo uruguayo Fefo Bouvier registró el eclipse lunar parcial desde Colonia del Sacramento y publicó las imágenes en sus redes sociales.
El fenómeno "nació y creció entre nubes", según contó, pero se dejó ver bastante bien cerca del máximo.
Bouvier trabajó con dos configuraciones distintas al mismo tiempo. La primera, la que describió como su equipo habitual, fue una cámara Sony A7V con un lente 100-400 y un duplicador 2x, un accesorio que se coloca entre la cámara y el lente para duplicar el alcance.
Esa combinación le dio 800 mm de focal equivalente. La focal es la medida de cuánto acerca un lente: cuanto más alta, más grande se ve el objeto y más chico es el pedazo de cielo que entra en la foto.
Todo eso lo montó sobre un star tracker, un soporte motorizado que gira a la misma velocidad que el cielo. Sin él la Luna sale movida, porque la Tierra rota mientras la cámara está tomando la foto. Con ese equipo hizo la primera imagen, en una sola toma.
La segunda imagen salió de otro camino: es un apilado de 15 fotogramas sacados de un timelapse, un video acelerado que se arma con fotos tomadas cada cierto intervalo.
Apilar significa superponer varias fotos del mismo objeto para quedarse con lo que se repite en todas y descartar el ruido, esas manchitas granuladas que aparecen cuando se fotografía algo con poca luz.
Ese timelapse lo grabó con un telescopio inteligente DWARFLAB Mini: un telescopio chico que se maneja desde el celular, busca solo el objeto en el cielo y lo sigue de forma automática mientras se mueve.
"Las nubes fueron claramente un desafío para el telescopio a la hora de mantener la Luna centrada", escribió Bouvier. Cuando una nube la tapa, el equipo pierde la referencia que usa para seguirla y se descentra.
Aun así, el astrofotógrafo consideró que el resultado es "espectacular para un pequeño robot que cabe en la palma de mi mano". Y adelantó que planea volver a usarlo: "No puedo esperar a probarlo de nuevo en condiciones más favorables".