La reforma de la terminal de contenedores del puerto de Montevideo es, para Enrique Rivero, de RQ —consultora de comunicación, asuntos públicos y gestión social—, la oportunidad de reabrir un debate postergado: cómo integrar nuevamente el puerto con la ciudad que creció a su alrededor. La reflexión surgió en el panel "Reinventar la ciudad construida", realizado en el marco de la segunda edición de Smart Cities, donde Rivero compartió escenario con representantes de otros tres proyectos urbanísticos: +Colonia, la reconversión de la librería Feltrinelli y el desarrollo El Águila.

"Montevideo es un puerto con ciudad: nacimos como ciudad por virtud del puerto y la ciudad se desarrolló alrededor de él", planteó Rivero. Sin embargo, remarcó que hoy existe "una barrera física", ya que se trata de un espacio operativo al que la gente solo ingresa para trabajar o para tomar el barco hacia Buenos Aires. La obra de reforma de la terminal, sostuvo, es la oportunidad de empezar a pensar nuevamente cómo se integra la ciudad con el puerto.

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Autodefinido como "amante de la Ciudad Vieja" —su oficina está frente al Mercado del Puerto—, Rivero contó que en su propio equipo de trabajo le plantean mudarse a Carrasco y que él se resiste: “Les respondo que yo amo la Ciudad Vieja, que me quiero quedar ahí y que quiero que la Ciudad Vieja sea la puerta de entrada de los turistas. Pero tenemos que revitalizarla, pensar en el Mercado del Puerto con mucha más vida. Que se suben más comercios gastronómicos y menos comercios de souvenirs.

Ese proceso, señaló, requiere que confluyan la visión de las autoridades portuarias, de la Intendencia de Montevideo y del gobierno nacional, además de un diálogo permanente con la ciudadanía. "La gestión social no es una herramienta de comunicación, sino de inteligencia", resumió Rivero, y precisó que el desafío no pasa únicamente por la ampliación portuaria, sino por lograr que las actividades vinculadas al puerto se trasladen también a esa zona con potencial logístico y cultural.

Los otros casos del panel

Además de la mirada de RQ sobre el puerto, el panel repasó otras tres experiencias de transformación urbana en curso.

Eduardo Bastitta planteó el desarrollo de +Colonia como una oportunidad poco frecuente: partir de cero en la planificación de una ciudad. "Nos dio la oportunidad y el desafío de planificar desde cero", señaló, y afirmó que jóvenes de todo el mundo están eligiendo Colonia para instalarse a vivir.

"Uruguay está en el mejor momento histórico para generar una revolución migratoria como no se vio en las últimas décadas”, destacó.

Ernesto Figueroa, del estudio de arquitectos Toro, habló de la reconversión del local que hoy ocupa la librería Feltrinelli y que originalmente funcionó como el primer Instituto Óptico del país.

"El patrimonio es importante, pero se va renovando a medida que van cambiando los nuevos usos", explicó, y describió a Feltrinelli como un espacio que excede la función de librería: "Es una unión de varias personas para desarrollar sus actividades ahí, desde trabajo hasta leer un libro." Para el arquitecto, la clave está en pensar lo histórico "como algo hermoso en sí, para recuperar, revitalizar y darle un nuevo uso".

El proyecto El Águila, impulsado por Kopel Sánchez para la zona de Atlántida, fue presentado como una apuesta sobre "la última mancha libre en el crecimiento de la metrópoli" de Montevideo.

Santiago Sánchez citó un estudio según el cual hay personas dispuestas a vivir en la zona metropolitana hasta la altura del arroyo Solís Chico, en el límite del Parque del Plata, con más contacto con la naturaleza pero disposición a trasladarse a diario.

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